viernes

ANIMO Y DESANIMO DE QUIQUE DACOSTA. por Pau Arenos. junio 2015

QUIQUE DACOSTA. foto J.Lozano.
Uno de los cocineros
más reputados del
mundo afronta su año
más personal con el
menú ‘Estados de ánimo’.
“Por primera vez he
buscado inspiración
dentro de mí y no fuera”.
Presenta el libro ‘3’
 




Bajo el sol fundente de Dénia, el restaurante de Quique Dacosta (Jarandilla de la Vega, 12 de enero de 1972) estallaba en blancos.
Así había sido siempre, desde que se llamaba El Poblet y Quique Dacosta Vadillo entró con 16 años en busca de un oficio y a lo mejor también de afectos.

Quique es un invento: de sí mismo.
Podría haber sido esto, podría haber sido lo otro.

Lo que nadie –nadie– habría dicho es que sería un chef con reputación internacional, entre los mejores de la disciplina.

Adolescente, fue a visitar a su madre –Ana María– a Dénia y se quedó. Dejó atrás un hatillo de sentimientos: al padre, Paco; a los abuelos –que fueron como padres, Mari y Quique–, y esa infancia que olía a pimentón ahumado.

Puede que la virtud mayor del chef sea la voluntad. Quique hace pesas con la voluntad. Tiene tríceps de voluntad.

Autodidacta es una palabra que, pese a ser larga, queda corta. Cuando alguien se refiere a un autodidacta, la imagen que se presenta en la cabeza es un tipo que aprendió alemán con diccionarios.
¿Equivale eso a heredar un oficio milenario y, con otras decenas de ardientes colegas, llevarlo del siglo XIX al XXI? Cuando Quique comenzó a cocinar, el cuchillo era el arma de referencia. Solo 20 años después hay que saber tanto de tecnología como un ingeniero de la NASA. Al menos, como un lampista.

Aún hoy, sepultado por premios, babeado por elogios, manteado por fans, Quique sigue buscando afectos. No solo que lo quieran. Que le demuestren que lo quieren.

Puede que por eso su oferta sea apabullante: el menú, en varios actos, contiene más de 40 pases, lo que deja el comensal exhausto. Da amor a su manera, incomprendida a veces.

La estrategia actual de Quique pasa por el extranjero: es necesario para que su nombre circule entre los que votan listas. Sin escaparate no hay comprador.

Le facilita el movimiento que el restaurante cierre en invierno. Por si hay necesitados de una dosis de quiquetamina, los establecimientos de Valencia (El Poblet, Mercatbar y Vuelve Carolina) siguen abiertos cuando Dénia y Quique Dacosta Restaurante se apagan. De hecho, el siguiente libro del chef será sobre las tapas de esos comedores con muñeca popular.

En octubre del 2014, en el escenario de San Sebastián Gastronomika, comunicó que dejaba de acudir a los congresos españoles.
Aquella estancia vasca la acometía bajo el peso del dolor. En mayo, su hermano Roberto había muerto en un accidente laboral y esa era la primera vez que se encontraba con la familia en un sentido amplio, populoso: colegas, amigos, admiradores.

Sabían del duelo de Quique y de lo desesperante, e inútil, que era consolar a alguien que había perdido a un hermano.
Los acontecimientos –los personales y los laborales–habían hecho que reorientase sus esfuerzos, y sus prioridades.

La idea de este texto surgió durante un viaje a Dénia antes de Semana Santa. Presentaba un libro, 3 (editorial Grijalbo, fotos de Sergio Coimbra), un trabajo con alto contenido simbólico.

Quique explicaba en el volumen algunos retales privados: el tres del título se refería a la tercera estrella, anunciada en noviembre del 2012 y que significaba el fin de algo y el principio de otra cosa.

A ese año salvador –necesitaba ser triestrellado para la supervivencia del negocio, pero también como palanca anímica– dedicaba la obra, con una parte inicial narrada en primera persona y una segunda con las recetas. Comenzaba la historia en Mónaco, acogido por Alain Ducasse y la grandeur, y terminaba con la fiesta de Michelin en Madrid y sus consecuencias emocionales. Llevaba clavadas las puntas de las estrellas.

Para escribir un reportaje –este reportaje– era difícil encajar la grandiosidad de 3 y del año 2012 con este 2015. Entre una fecha y otra habían pasado demasiadas cosas: cientos de platos, cambios de filosofía, abandono de conceptos e impulso de diferentes, divorcio y nuevos amores, y esa muerte fraterna. Ahora la mujer en la vida de Quique es Andrea.

El banquete transcurrió con optimismo: el 2015 prometía, se le notaba el músculo y la ambición. El equipo era de jóvenes veteranos: hacía mucho que trabajaban juntos. Didier Fertilati dirigía la sala desde el 2007, el mismo año en el que se incorporó como sumiller José Antonio Navarrete. Juanfra Valiente ejercía como jefe de creatividad desde el 2001 y Ricard Tobella, como jefe de cocina desde el 2004.

En esos primeros días de gestación, el menú no tenía nombre –Quique los bautizaba: Sale el sol, El sabor del Mediterráneo (el menú de los valientes), Made in the Moon, Tomorrowland– y mezclaba creaciones de la temporada anterior.

Aún en los balbuceos de lo que sería el 2015, aparecían armas pesadas: las puntillas desecadas, pintonas y agridulces; el Pez Limón (el pescado cortado en cebiche y dentro del cítrico), el Tarthai, el satay de centolla y el pizzón, micropizza de pichón con trufa.

Grandes pequeñas obras. Humor, sí, y sensibilidad y talento y dificultades para acabar con aquel atropello sensorial en siete actos.

Navarrete había destapado líquidos monumentales en peligro de extinción como el amontillado Quo Vadis?, el Viña Tondonia Reserva 1999 o Le Mont 1986.

Quien estuvo aquí pongamos que en la Semana Santa del 2002, hacía de aquello 13 años (acababa de recibir la primera estrella), y probó el cubalibre de fuagrás, recordado en la página 128 del libro 3, daba fe de la evolución de este hombre, madurado también en barba, de los pelillos iniciales a la poblada fase actual.

Al acabar esa degustación a caballo del 2014 y el 2015, desveló Quique que había nombrado el menú Estados de ánimo porque mientras fue pensándolo, su vida bajaba por toboganes y, al final del trayecto, no siempre encontró agua.
El plato Flores raras hablaba de alegría (“la sensación de florecer y volver a enamorarse”).
El plato Huevo entre cenizas hablaba de desgracia.
Cuando sucede esto, la gastronomía trasciende el hecho animal para alcanzar un plano más profundo.

Fue fácil relacionar Estados de ánimo con 3.

Tres excelentes momentos.
Tres momentos demoledores.
Esto fue lo que escribió:

“Estados de ánimo es el reflejo de un viaje, el viaje de mi vida. Una vida con más momentos felices que tristes. Los tristes están muy marcados y los felices, tatuados en la piel. Cada año reflejo lo que soy en mi cocina. Existe una forma de contarlo y es mi lenguaje culinario. Sin lenguaje propio, entiendo, no hay autenticidad. El encargo fue resaltar tres momentos positivos y negativos extremos de mi vida. Serían estos:

Los positivos

1/ Sin lugar a duda, los encabezo con el nacimiento de mis dos hijos, Noa y Ugo. Tanto por el momento en sí como por el desarrollo de mi vida junto a ellos. No sabes lo que va a venir. Nacen, les conoces y se crea un desarrollo personal bidireccional que es único.

2/ En el año 2009, la sensación satisfactoria de tener al 100% las riendas de mi restaurante. En ese año adquiero la totalidad de la propiedad, asumiendo que me habían abandonado en el peor momento, casi en medio del desierto, sin agua y sin más horizonte que la ilusión, las ganas de dar la vuelta al mundo y el talento de mi gente.
La situación socio-económica en España no era la mejor para lanzarme a esa aventura, pero en ese momento no había alternativa si quería seguir con mi proyecto.

3/ Cada uno de los reconocimientos han sido muy, muy importantes. Todos. Porque en ellos está el aval de quien te lo concede y hace suyo tu trabajo y proyecto de vida. Mi equipo es merecedor de todo, por lo que materializa y consigue. Mirando hacia atrás, he de reconocer la relevancia que tuvo para mi crecimiento profesional que [el controvertido crítico] Rafael García Santos, en su mejor momento profesional, me concediera el premio al mejor cocinero de España en el 2001. Por aquel entonces, [el congreso] Lo mejor de la Gastronomía era la referencia internacional y España vivía el despegue de la cocina de vanguardia.

Luego, las tres estrellas son para mí una hazaña, algo que Michelin valoró no solo por excelente, sino por único, por dedicación, tesón y convicción. El doctor honoris causa en Bellas Artes por la Universidad Miguel Hernández es un reconocimiento a mi propia expresión culinaria.

Sin embargo, he de decir que los reconocimientos tienen en mí un efecto particular. En los días siguientes a un reconocimiento, me someto a mí mismo a un juicio durísimo sobre el devenir de mi trabajo y del día a día. Algo duro a la vez que necesario para resetear y valorar objetivamente, y siempre con espíritu muy crítico, mi realidad. En cualquier caso, es satisfactorio, pues todo ha de servir para acercar hasta Quique Dacosta Restaurante a muchos clientes que quieren vivir una de las experiencias gastronómicas más vibrantes del momento, en uno de los epicentros creativos culinarios más importantes del mundo.

Los peores

1/ He visto fallecer a familiares a destiempo. Siempre prematuramente. No es justo. Nunca lo es, y menos de la manera en que se han ido.

2/ Sentir que, por intereses, dejas de ser valorado por algunos.
El sistema y la industria están como están y me da más pena que rabia. Pero también es el reflejo de ellos mismos. Me entristece ver a la gente derrumbar sus valores por meros intereses comerciales.
La cocina debe estar en manos de personas que la aman. Si la revolución culinaria vino sin intención de enriquecimiento para los chefs, no entiendo que haya quien se enriquezca a su costa creando algunas reglas de juego que no coinciden con los valores de la cocina.

3/ Separarte de tu pareja es una decisión tomada por los dos. Pero el dolor que provoca la distancia con mis dos hijos ha sido una de las peores cosas que he vivido. Ha habido mil circunstancias que me han arrojado a estados de ánimo muy complejos de gestionar y que solo tienen explicación en cómo los he vivido y en cómo soy yo con mis hijos. Sentir que no tenía acceso a ellos me costó mucho y, aunque en estos momentos está bien gestionado, me sigue costando no estar con ellos a diario”.

www.quiquedacosta.es

QUIQUE DACOSTA IN FOUR

FOUR MAGAZINE

Quique Dacosta

Taking a glance at the exquisite dishes chef Quique Dacosta produces at his three Michelin star restaurant, Quique Dacosta, in Spain, one would never guess that this master of Spanish cuisine started out his culinary career working in the kitchen at a pizzeria at the age of 14. The rest of his time as a teenager was spent probing the pages of cookbooks by some of his favourite French chefs. At 18 years old, Quique had entered the world of fine dining by eating at the best restaurants of the moment in Spain to get inspired by their dishes.

A few years (and many, many fine dining dishes) later, Quique began working in what is now his own restaurant, Quique Dacosta restaurant (previously El Poblet), in 1988.

Considered one of the pioneers of avant-garde cuisine in Spain, Quique has built a distinctive kitchen which contextualises Alicantine, Valencian and Spanish innovative food and only uses ingredients sourced within 75km of his restaurant.

Awards
3 Michelin stars
#39 | The World's 50 Best Restaurants

Recipes
Find Quique's recipes from FOUR's International Winter 2014 Edition here.
http://www.four-magazine.com/files/images/articles/157/Quique%20Dacosta1.pdf

RECIPES:

Photography | Sergio Coimbra

Pickled Scarlets

This delightful tapa dish from 3 Michelin star chef, Quique Dacosta, is a wonderful and versatile recipe taken exclusively from his new book, 3 by Quique Dacosta.

Ingredients
Scarlet pickling liquid
5l water
35g salt
300g cooked beetroots with their juice
400ml cidar vinegar
1kg liquid used to pickle red onions

Beetroot reduction
300g boiled beetroot
500g still mineral water
6 whole, fresh, scarlet dog roses in an infusion bag
150g sugar
Tapioca flour

Pureed daikon "marrow" cloud
300g puréed daikon “marrow”
1.5l milk
10 gelatine leaves
Salt
White pepper
Arbequina olive oil

 Radish slices
Daikon radish, sliced very finely
5l water
50g salt
Chilled scarlet pickling liquid

 To serve
Daikon radish leaves
Daikon radish shoots
Extra virgin olive oil
Salt flakes
Fresh scarlet dog rose petals to scatter over the dish

Method
Scarlet pickling liquid

Heat the water, salt and beetroots and cook for 30 minutes. Cover and refrigerate for 6 hours. Drain, then add the vinegar and the red onion pickling liquid. Keep refrigerated. Slices of wild daikon radish (prepared later) will be soaked in this liquid until it is time to serve.


Beetroot reduction
Put the roses in the water, and heat to infuse and evaporate. Meanwhile, make a light caramel in another saucepan and add the cooked, blended beetroots when you see that the water with the flowers has almost evaporated, leaving only 75 ml of water. Add the beetroot caramel and mix well. Refrigerate. At the last minute, use a fine brush to paint a brushstroke of reduction across the base of a flat rectangular plate.

Pureed daikon "marrow" cloud
Dissolve the gelatine leaves in 50 ml of milk, then mix the ingredients together, cover and refrigerate. When the gelatine has set, use an electric whisk to aerate. Whisk as if making whipped cream, then transfer to a laminated tray, previously pre-chilled to prevent the heat from making the emulsion collapse. To serve, cut into uniform 1 cm squares.


Radish slices
Blanch the daikon radish slices in lightly salted water. Shock and leave in the scarlet pickling liquid (previously prepared) for 1 hour. At the last minute, drain well and arrange the slices on the plate on top of the uncooked daikon cloud (previously prepared).

To serve

Plate up all ingredients according to picture and garnish with daikon radish leaves, shoots and top with a dash of extra virgin olive oil, salt flakes and the rose petals.


Quique Dacosta Restaurant
Urb. El Poblet
Ctra. Las Marinas, km 3.
03700 Dénia
Alicante
Spain
+34 965 78 4I79

www.quiquedacosta.es

http://www.four-magazine.com/articles/157/quique-dacosta

jueves

QUIQUE DACOSTA. PORTADA DE FUERA DE SERIE.



Ritmo frenético. El chef, 43 años, en la cocina de Quique Dacosta Restaurante. Con él, a la izqda., de delante hacia detrás, Germán Muñoz, Ángel García y Alexandre Rafael Martins. A la dcha., Ricard Tobella y Rodrigo Joaquín Fernández. En el restaurante trabajan 44 personas, 25 de ellas en cocina.
Ritmo frenético. El chef, 43 años, en la cocina de Quique Dacosta Restaurante. Con él, a la izqda., de delante hacia detrás, Germán Muñoz, Ángel García y Alexandre Rafael Martins. A la dcha., Ricard Tobella y Rodrigo Joaquín Fernández. En el restaurante trabajan 44 personas, 25 de ellas en cocina.


Quique Dacosta cocina con reglas propias
29-05-2015

Por Marta Fdez. Guadaño. Fotografía de Álvaro Felgueroso

Sin haber pisado una escuela de cocina, suma cuatro estrellas Michelin, tres de ellas en Denia. Ambicioso, adicto al running e independiente, Quique Dacosta ha triunfado con su estilo.

Con el tres como talismán, digiere su rol como cocinero con una misión que suena fabulosa: "Hacer que el mundo tenga claro que aquí, en Denia, está uno de los epicentros creativos en gastronomía más importantes del mundo". Quique Dacosta (Jarandilla de la Vera, Cáceres, 12 de enero de 1972) aclara: "Que no suene prepotente, pero realmente lo creo".

Como artífice de un espacio gastronómico con tres estrellas Michelin y posicionado como número 41 del globo, según la lista The World’s 50 Best Restaurants, cuya edición 2015 se dará a conocer el próximo lunes 1 de junio, este extremeño hijo adoptivo del Mediterráneo digiere la responsabilidad derivada de sus tajantes afirmaciones. "Lo bueno de ser libre es que también lo soy para equivocarme; no me importa. Soy una de las personas que más se equivoca, pero me siento apoyado por el cliente. Es como cuando idolatras a un músico, también quieres sufrir con él sus malas canciones", argumenta el dueño de Quique Dacosta Restaurante, ubicado en Denia (Alicante).

play
El pasado marzo lanzó 3, libro editado por Grijalbo (Penguin Random House Grupo Editorial), bajo un paradójico planteamiento: en lugar de retratar la filosofía culinaria de Dacosta, se centra en apenas unos días de su trayectoria, contados en primera persona por el chef y coincidentes con la obtención de la tercera estrella Michelin en noviembre de 2012 y la creatividad ligada al diseño de su menú de 2013. "Es un diario personal", reconoce Dacosta. "Representa un momento importante de mi carrera profesional. Empezó a escribirse de una forma muy circunstancial y tuvo como desencadenante la obtención de la tercera estrella. Parte de una historia inicial con los avatares que rodearon a los días de la tercera estrella y acaba con un retrato del equipo". Es su cuarto libro publicado, con la vocación de que "la gente lo lea más allá del típico libro de recetas".

Durante dos años ha liderado el ránking Opinionated About Dining (OAD) en Europa, basado en un algoritmo que refleja las opiniones de foodietrotters de todo el mundo y que le acaba de colocar en quinta posición. "Con nuestra casa de Denia consolidada, concebida dentro de los parámetros de un restaurante creativo, de alta gastronomía o cocina de autor, estamos en ‘todas las salsas’: todas las listas confluyen en posicionarnos". ¿Su distinción favorita? "Es difícil decirlo, pero es cierto que la Guía Michelin es la biblia que llega, pontifica sobre tu cocina y parece que le da solvencia de cara al exterior a tu negocio", opina.

–¿Cuál es la receta para ser triestrellado?

–No hay una forma de conseguir la tercera estrella. Hubo un momento en el que entendí que estábamos próximos. El cambio suponía resetear el punto al que habíamos llegado, incluida la decisión de eliminar el mantel [es el único tres estrellas de Europa sin este elemento en sus mesas]. Michelin me dijo que le daba igual lo que hiciéramos siempre que yo aspirara a ser el número uno en mi estilo. Esos cambios y que la guía los reconozca con la tercera refrendan el modelo de negocio.


De aprendiz a dueño
Camaleónico y adicto al running, Dacosta es padre de dos niños, a quienes ve entre los servicios del restaurante. Autodidacta, lleva 29 años como cocinero y 27 trabajando en el espacio en el que se ubica Quique Dacosta Restaurante, en una urbanización a las afueras de Denia, que funciona como restaurante desde 1981. Hasta hace cinco años, se llamaba El Poblet. Fue allí donde un jovencísimo Dacosta acudió a trabajar para convertirse después en socio de su propietario, Tomás Arribas. A Denia había llegado como adolescente un verano para visitar a su madre. Se quedó; trabajó como chico para todo en una trattoria y se enganchó a la cocina, que "me eligió y no a la inversa".


Satay de Centolla (2015). Un esqueleto crujiente sumamente delicado sobre el que se presenta el crustáceo; debe comerse con las manos. Fotografía de Pelut i Pelat.

Nunca ha estudiado en una escuela gastronómica ni realizado stages en restaurantes. En El Poblet creció como chef hasta comprar su participación a Arribas para hacerse con todo el capital. Fue cuando rebautizó el espacio como Quique Dacosta Restaurante. "Mi proyecto se ha convertido en una marca potente e independiente. Nos marcamos estilos, tiempos, maneras de codificar e inquietudes. En la época anterior, el socio mayoritario marcaba cosas y condicionaba. Ahora estamos donde queremos. No hemos necesitado de otras marcas, quizás solo en algún momento socioeconómico complicado, pero hemos sobrevivido". Dacosta recibe ofertas frecuentes, "algunas recientes y muy jugosas para haber dicho que sí con los ojos cerrados desde un punto de vista económico. Podríamos haber buscado un socio que nos hubiera dado tranquilidad en lo empresarial, pero no en lo creativo. Sigo pensando que las oportunidades están por llegar; me asociaré a alguien cuando exista enamoramiento. Soy muy receloso con todo lo mío, con querer dominarlo absolutamente".

Aparte de su casa madre en Denia, suma tres conceptos de negocio en Valencia (El Poblet, Mercatbar y Vuelve Carolina), diseñados a través de Daco & Co. "Es la marca que engloba todos mis negocios, gestionados como sociedades independientes, y es la firma encargada de crear nuevos conceptos", explica. Hay proyectos en cartera. "Estamos materializando uno para abrir fuera de España, con compañeros de viaje. Hay gente interesada en Miami, Dubai, Londres y París. Si abrimos, intentaré que sea lo más cerca posible. Lo único no replicable es mi casa de Denia. Me cuesta tener socios, insisto, me gusta tener el control total de cada una de las decisiones, pero business is business", añade, al tiempo que admite que "un objetivo claro es que El Poblet [su espacio gastronómico en Valencia con una distinción desde hace año y medio] consiga la segunda estrella Michelin".


Como Nadal y Guardiola
En Denia, Quique Dacosta Restaurante atiende a un máximo de 30 clientes por servicio, apoyado en un equipo de 44 profesionales (25 en cocina, 12 en sala, tres en limpieza, dos en gestión y dos en comunicación). Sin carta desde hace años, ha cambiado la oferta este año. En lugar de dos menús, ofrecerá cinco, con 140 platos nuevos. En marzo, estrenó su formato 2015 Estados de ánimo, que variará en primavera-verano y otoño-invierno; y que convive con el menú Universo Local (recetas clásicas), en dos versiones. "Así, logramos que el cliente necesite volver; le hemos generado la necesidad, aparte de dar más opciones a quienes viven o veranean en la zona", subraya.

Todos los menús tienen un precio de 185 euros (con IVA), con maridaje de vinos por 79 y 99 euros. "Estados de ánimo refleja situaciones vividas y una estabilidad personal, emocional, profesional y empresarial", define. "Con 140 creaciones nuevas, ya no hay relax, sino necesidad de ganar el partido siempre". Pez limón, Satay de centolla, Torrija de cañaíllas, Kalanchoe, Carbón, Puntillas desecadas, Ravioli de edamame y Huevo entre cenizas son recientes creaciones. Un menú puede sumar 50 platos. "Queremos dar a los comensales más de lo que pueden comer. Es un gesto de generosidad: han venido hasta aquí y esperan lo mejor de nosotros. Debo superar sus expectativas". Y sentencia: "Trabajamos como si nos pudieran dar la cuarta estrella [la triple es la máxima calificación posible en la Guía Michelin]". Presume de ambicioso. "Lo soy. Tengo un fuerte espíritu competitivo como lo puede tener Rafa Nadal; trabajo para ganar mi propio Roland Garros. Soy un motivador de las capacidades potenciales de mi equipo, un entrenador, una especie de Guardiola".


Mago. El chef acaba de arrancar la temporada con cinco menús, 140 platos nuevos.

–El 1 de junio se publica la lista 50 Best de 2015. En 2014, pasó del puesto 26 al 41. ¿Le preocupa?

–Estoy preparado para todo. Mi trabajo es mejor; no puedo controlar el puesto en el ránking. Solo me preocupa desde un punto de vista empresarial. Si subes en la lista, viene más gente a Denia. He dado dos veces la vuelta al mundo en unos meses y he visto claramente que Quique Dacosta Restaurante marca tendencia.


Filiales en Valencia
Desde Quique Dacosta Restaurante, el extremeño gestiona un grupo que funciona bajo la marca Daco & Co, paraguas que cubre todos los conceptos de negocio. Hace cinco años, arrancó en la capital del Turia Mercatbar como un bar de tapas, al que siguió Vuelve Carolina, con una oferta también de tapeo pero conceptualizada como un restaurante. En la planta superior de este último, se ubica El Poblet. Es el espacio con mayor ambición gastronómica de los proyectos del chef en Valencia. Con una estrella Michelin desde 2013, materializa un concepto urbanita cuya oferta gira en torno a la recuperación de platos clásicos de la casa madre en Denia. "Lo hemos reformado y estamos inyectando esfuerzo. La carta se va dinamizando y ya tiene algunos platos de 2014 en Denia. Es decir, estamos trabajando en Valencia creaciones con tres estrellas para ofrecer una gastronomía de máximo nivel. Vamos a por las dos estrellas de cabeza". Daco & Co suma casi 100 empleados: 44 en Denia, 15 en Mercatbar, 20 en Vuelve Carolina y 17 en El Poblet.

Más información. www.quiquedacosta.es