lunes

Sobre ellas...

"Las mujeres de mi mundo siempre han sido fuertes"

Texto de Cristina Jolonch
Quique Dacosta. El restaurante que lleva su nombre, en Dénia (Alicante), es uno de los templos de la cocina de vanguardia. Cuando despertó su pasión por los fogones, Dacosta tuvo que soportar los esfuerzos de su madre, que conocía la dureza del mundo de la hostelería, por hacerle cambiar de idea. Él ha regalado una preciosa cocinita de juguete a su hija de cuatro años, Noa. “Ponerse en contra siempre es peor”

Cómo no van a estar presentes las mujeres en su mundo, pregunta el cocinero Quique Dacosta, si se crió con dos madres. La que lo parió con sólo 14 años –un amor furtivo que despertó en el patio del colegio. El padre tenía 15 años– y la abuela, con quien se fue a vivir porque a la otra le faltaban manos para atenderlo a él y al llorón del hermano pequeño, que llegó poco después. “Yo tenía dos madres y dos padres: eran mamá Mari y papá Quique, mis abuelos, y mamá Ana y papá Paco, mis padres. Recuerdo que cuando en el colegio se acercaba el día de la Madre, yo era el único que tenía que hacer dos regalos. En una ocasión me lo prohibieron y monté en cólera. Me planté. Y tuvo que ir la familia a dar explicaciones”. Ahora se ríe Quique Dacosta recordando aquel universo familiar que los amigos no acababan de entender. ¿Cuántos años dices que tiene tu madre? Siempre la eterna pregunta... “Ella ejerció de madre, pero de otra manera. Es una mujer lista y culta con la que comparto infinidad de inquietudes y con la que puedo mirar al futuro. Con ella hablamos el mismo lenguaje, conecto incluso más que con gente de 40 años como yo”.

Recuerda Dacosta que estuvo bien crecer en ese universo femenino. La abuela, la madre, las dos tías. Y que la figura de su abuelo, que a él lo adoraba aunque le exigía mucho, fue también crucial. Cuenta que su madre tuvo la valentía de dejar Jarandilla de la Vera, el pueblo extremeño donde nacieron, y empezar una nueva vida. “Primero se fue a trabajar a Madrid y luego a Dénia”. Hasta allí se marchó Quique Dacosta con 14 añitos, la misma edad en que su madre lo tuvo a él.

Dejó atrás el mundo de los abuelos, un montón de recuerdos –siempre en torno a una mesa, ya fuera rajando aceitunas, cosiendo pimientos o desmenuzando el pan para preparar las migas–. “Mi madre empezó a ejercer más de madre cuando me fui con ella a Dénia. Intentó por todos los medios que olvidara la idea de hacerme cocinero, porque ella trabajaba en el mundo de la hostelería y sabía lo duro que era. Pero no hubo manera. Y es que esa vocación, como la de los futbolistas o los toreros, asoma muy temprano”.

Tal vez no tanto como a la edad de su hija Noa, que con cuatro añitos ya se vuelve loca en la cocina. “Yo, por si acaso, le he comprado una cocinita de juguete fantástica. Porque cuanto más se enfrentan los padres, peor”. El chef habla con pasión de sus dos hijos, la niña, “que puede conseguir de mí lo que quiera, porque me tiene el corazón robado”, y el pequeño Ugo, a quien describe como un seductor nato. Sin su esposa, Natalia, está convencido de que él no podría hacer cocina de máximo nivel. “Si ella fuera la cocinera y yo el bailarín (Natalia es bailarina profesional), yo no podría aguantar este trabajo tan duro y tantos viajes”. “Todas las mujeres que yo he conocido han sido fuertes. Y también en el aspecto físico. Que no me hablen a mí de que las mujeres no tienen fuerza. En Vuelve Carolina (establecimiento de Quique Dacosta en Valencia), mandan mujeres, y no conozco otro equipo tan eficiente; es el único modelo de equipo que exportaría adonde fuera”. Cree haber aprendido del mundo femenino la prudencia, la sensibilidad, la capacidad reflexiva y analítica. “Tal vez es que yo he sido muy impulsivo”. Y se ha preguntado muchas veces por qué hay pocas mujeres en la cocina de más alto nivel. “No creo que sea por la maternidad. Desde que decides ser cocinera hasta que eres madre, tienes tiempo de haber llegado a lo más alto. El número uno del mundo tiene 35 años. Pero las escuelas están llenas de futuras cocineras. Algún día haremos un clic y ya no hablaremos de esa diferencia.


 http://www.magazinedigital.com/reportajes/sobre_ellos_y_ellas/reportaje/cat_id/112

www.quiquedacosta.es

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