"Las mujeres de mi mundo siempre han sido fuertes"
Texto de Cristina Jolonch
Quique
Dacosta. El restaurante que lleva su nombre, en Dénia (Alicante), es uno
de los templos de la cocina de vanguardia. Cuando despertó su pasión
por los fogones, Dacosta tuvo que soportar los esfuerzos de su madre,
que conocía la dureza del mundo de la hostelería, por hacerle cambiar de
idea. Él ha regalado una preciosa cocinita de juguete a su hija de
cuatro años, Noa. “Ponerse en contra siempre es peor”
Recuerda Dacosta que estuvo bien crecer en ese universo femenino. La abuela, la madre, las dos tías. Y que la figura de su abuelo, que a él lo adoraba aunque le exigía mucho, fue también crucial. Cuenta que su madre tuvo la valentía de dejar Jarandilla de la Vera, el pueblo extremeño donde nacieron, y empezar una nueva vida. “Primero se fue a trabajar a Madrid y luego a Dénia”. Hasta allí se marchó Quique Dacosta con 14 añitos, la misma edad en que su madre lo tuvo a él.
Dejó atrás el mundo de los abuelos, un montón de recuerdos –siempre en torno a una mesa, ya fuera rajando aceitunas, cosiendo pimientos o desmenuzando el pan para preparar las migas–. “Mi madre empezó a ejercer más de madre cuando me fui con ella a Dénia. Intentó por todos los medios que olvidara la idea de hacerme cocinero, porque ella trabajaba en el mundo de la hostelería y sabía lo duro que era. Pero no hubo manera. Y es que esa vocación, como la de los futbolistas o los toreros, asoma muy temprano”.
Tal vez no tanto como a la edad de su hija Noa, que con cuatro añitos ya se vuelve loca en la cocina. “Yo, por si acaso, le he comprado una cocinita de juguete fantástica. Porque cuanto más se enfrentan los padres, peor”. El chef habla con pasión de sus dos hijos, la niña, “que puede conseguir de mí lo que quiera, porque me tiene el corazón robado”, y el pequeño Ugo, a quien describe como un seductor nato. Sin su esposa, Natalia, está convencido de que él no podría hacer cocina de máximo nivel. “Si ella fuera la cocinera y yo el bailarín (Natalia es bailarina profesional), yo no podría aguantar este trabajo tan duro y tantos viajes”. “Todas las mujeres que yo he conocido han sido fuertes. Y también en el aspecto físico. Que no me hablen a mí de que las mujeres no tienen fuerza. En Vuelve Carolina (establecimiento de Quique Dacosta en Valencia), mandan mujeres, y no conozco otro equipo tan eficiente; es el único modelo de equipo que exportaría adonde fuera”. Cree haber aprendido del mundo femenino la prudencia, la sensibilidad, la capacidad reflexiva y analítica. “Tal vez es que yo he sido muy impulsivo”. Y se ha preguntado muchas veces por qué hay pocas mujeres en la cocina de más alto nivel. “No creo que sea por la maternidad. Desde que decides ser cocinera hasta que eres madre, tienes tiempo de haber llegado a lo más alto. El número uno del mundo tiene 35 años. Pero las escuelas están llenas de futuras cocineras. Algún día haremos un clic y ya no hablaremos de esa diferencia.
http://www.magazinedigital.com/reportajes/sobre_ellos_y_ellas/reportaje/cat_id/112
www.quiquedacosta.es

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