jueves

PAISAJES TRANSFORMADOS. Quique Dacosta en el MuVIM


EXPOSICIÓN

“Quique Dacosta. Paisajes transformados”


Estudio 2E+1L y QB Arquitectos
MuVIM
Del 22 de julio al 29 de septiembre de  2015



El MuVIM exhibe, por primera vez en España, la muestra conceptual “Quique Dacosta. Paisajes transformados”, materializando así una idea que les surgió hace dos años a Enrique Chapa y Beatriz García Morales, QB Arquitectos, desarrollada en colaboración con el Estudio 2E+1L.

El nuevo reto expositivo del museo de la Diputación atiende al concepto de paisaje en las creaciones del prestigioso chef de Jarandilla de la Vera que, desde Dénia y Valencia, ha alcanzado la cima gastronómica mundial.

Dacosta, propietario del único tres estrellas Michelin de la Comunitat Valenciana y que se encuentra dentro de los 50 mejores restaurantes del mundo, imprime el carácter del Mare Nostrum en sus creaciones gastronómicas. La conceptualización, identificación y análisis de los paisajes, arquitecturas y territorios mediterráneos en su cocina es el leit motiv de la exposición.

“Quique Dacosta. Paisajes transformados” mostrará al público, a través de un recorrido conceptual por sus distintas líneas de desarrollo ligadas al territorio, el mundo interior y el proceso creativo desarrollado por el prestigioso cocinero para definir su estilo culinario impregnado de esencias y materias primas mediterráneas.

Según explica la comisaria de la muestra, Beatriz García Morales, “la aproximación al mundo de un creador resulta siempre una operación compleja” y se convierte en “un juego de conocimiento aproximativo, un viaje de conocimiento, que hemos degustado en tránsito espiral alrededor de Quique Dacosta”.

Así, el concepto de espiral es el hilo conductor de la exposición construida a modo de “danza gravitacional”, como un “túnel del tiempo”, en torno a la influencia ejercida por paisajes exteriores –Parque Natural

Montgó, Huerta y Marjal y Mar Mediterráneo- e interiores y al viaje iniciático que experimenta el autor de las creaciones convirtiendo la cocina en un “studio” de creatividad.

La propuesta de QB Arquitectos y 2E+1L para el MuVIM entiende la cocina de Quique Dacosta como una conceptualización del paisaje y del territorio.

La exposición analiza el paisaje desde sus diversas capas. Un paisaje no es sólo una imagen, es una temperatura, una humedad, un espacio, una sensación, un sonido, movimiento… Es desde este punto de partida desde el que se busca entender los diferentes procesos gastronómicos de Quique Dacosta.

“La perspectiva que han dado a la exposición, basándose en mi trabajo, no es la puramente gastronómica sino más artística, extrayendo la parte más inspiracional y conceptual de la expresión de los platos; mezclada con la parte creativa, que termina convirtiéndose en obras comestibles en el restaurante, pero que entran en el museo como conceptos que crean un lenguaje en el que participan otras disciplinas”, arguye el acreditado cocinero.

Códigos y fuentes de inspiración

Según Quique Dacosta “lo que en la exposición se plasma son códigos que pueden valer para otro cocinero, pero sobre todo para otras disciplinas artísticas que pueden tener las mismas fuentes de inspiración”.

“Paisajes transformados” es “un paso más en la expresión artística de mi obra, el fruto del ejercicio de comunicarla desde mi propio lenguaje, trascendiendo el espacio natural para el que he nacido, la cocina y la mesa. Han coseguido un Cita Artistica impecablemente ejecutada”.

A juicio del chef cacereño, afincado en Dénia y Valencia, “lo mágico es cómo mi obra, y concretamente mi plato de nudo marinero, les lleva a los que idean esta exposición -QB Arquitectos, con la colaboración de Estudio 2E+1L- a crear una espiral infinita y envolvente que encierra reflexiones, pensamientos y perspectivas procesadas desde la cocina para el mundo, sin que en ella haya comida”.

Lenguaje expresivo de Quique Dacosta

“Siento el abrazo fuerte de quienes han participado en la exposición y que con su arte y conocimientos se han sentado en la "mesa de mi cocina" para dar amplitud a mi obra y unir las demás expresiones artísticas”, asegura Quique Dacosta y añade: “estamos en un momento crucial en mi carrera profesional y esta exposición ayudará a entender mi lenguaje expresivo.
Para ello, la exposición la conforman seis bloques temáticos:


1.- PAISAJES DE LA EXTERIORIDAD:

La muestra se abre con la proyección, con la técnica de cinemagrafía, de tres paisajes: Parque natural del Montgó, Marjal Oliva – Pego y Mediterráneo.

Este entorno natural es, según el propio Quique Dacosta, “extraordinario”. “Es un pequeño universo local”. “Las tres despensas naturales de mi entorno son el Mediterráneo, el Montgó y la Marjal-Albufera. La fuerza de este paisaje, de su producto, de su cultura y el apego emocional que le tengo, hacen que un proyecto tan romántico como mi restaurante tenga sentido en un lugar como éste. Además, son el soporte en el que se construye mi discurso. Otros territorios no nos aportarían la riqueza de paisaje que esta tierra nos da”, explica el célebre chef.

Cada uno de esos espacios naturales se comporta de una manera diferente y todos tienen ese componente asociado a la vinculación de Dacosta con la naturaleza, con el medio ambiente, con un ejercicio de respeto y de sostenibilidad.

El Parque Natural del Montgó es una referencia botánica y una despensa puramente emocional. Es un espacio protegido medioambientalmente, en él no se puede coger ni una flor, pero pasear por este entorno es muy inspirador. Para un cocinero, tener a tan solo unos minutos de la puerta de su restaurante un Parque Natural es algo muy singular.

La Marjal de Pego-Albufera, más allá de un producto concreto, el arroz, representa algo tan importante como es la agricultura valenciana. Simboliza de dónde venimos y es la base en la que hemos crecido y con la que se ha alimentado el pueblo. Este espacio es el crisol de los arroces y las paellas de la Comunidad Valenciana, que nos han dado tanta pluralidad.

Por último, “el Mediterráneo es más que un mar. Desde el punto de vista afectivo es una manera de entender la vida, una forma de enfrentarse al día a día. Desde el punto de vistas de despensa contiene un icono, la gamba roja el producto que recoge el concepto de excelencia y de calidad extrema y que representa el buen tratamiento que dan los pescadores a un producto”, argumenta Quique Dacosta.


2.- ESPIRAL. EL VIAJE DEL ARGONAUTA:

El proceso de observación sobre cómo Quique Dacosta, valiéndose de ese primer gesto basado en el pliegue, es capaz de desarrollar uno de sus platos, donde usando tan sólo dos navajas, es capaz de construir una unión mediante la ejecución de un nudo marinero que hace las veces de espiral, que aquí se utiliza como base para la construcción del espacio en espiral que genera la exposición.

Una gran estructura de madera, a modo de espiral, simboliza la evolución constante del proceso creativo (el viaje del argonauta). Contiene siete vídeos donde se ve el proceso de creación de siete platos de Quique Dacosta, que a su vez simbolizan siete paisajes de los que deriva un concepto que es la base sobre el cual se inspira para su creación.

1.- Paisajes Imaginados – soñados. Concepto: Mundo Onírico. Plato: “Rosa”

2.- Paisajes simétricos. Concepto: Inicios innovación. Plato: “Cubalibre de Foie”

3.- Paisajes desdibujados. Concepto: Límites difusos. Plato: “Salmonetes Azafrán “Mark Rothko”


4.- Paisajes naturales. Concepto: Movimiento. Plato “El bosque animado”

5.- Paisajes instantáneos. Concepto: atmósfera. Plato: “Arroz cenizas”

6.- Paisajes metalizados. Mineralización. Plato “Ostra Guggenheim”

7.- Paisajes primigenios. Concepto: Esencia. Plato  “La gamba”


3.- PAISAJES RECORRIDOS.

Las creaciones culinarias de Quique Dacosta, hasta un total de 42, se hacen fotografía de la mano del fotógrafo brasileño Sergio Coimbra, representando de esta manera los paisajes recorridos.


4.COCINA-STUDIO DE CREATIVIDAD. PAISAJES CIENTIFICOS:

La cocina de creatividad de Quique Dacosta aparece también en la sala a través de una proyección que muestra a sus operarios en movimiento y se completa con los libros publicados por el chef para consulta de los visitantes.

En este apartado, la exposición analiza el trabajo de la cocina de Quique Dacosta donde el paisaje adquirido en la exterioridad deja de ser físico, para pasar a ser una línea en el tiempo nutrida por la memoria y la experiencia de Quique Dacosta, capaz de aunar lo real y lo imaginado, hasta llegar a las nuevas creaciones y propuestas culinarias. En la sala se proyecta un video de la cocina en planta y en alzado explicando un servicio completo.


5.- PAISAJES DE LA INTERIORIDAD
 
Finalmente, los paisajes de la interioridad de Quique Dacosta se virtualizan en varias imágenes que representan el nuevo menú creado por el gran cocinero.


Los ‘paisajes de la interioridad’ son el siguiente paso o estado evolutivo del protagonista respecto a su filosofía y su mirada e interpretación de las realidades ecosistémicas, donde se abre una involución introspectiva entrando así en la experiencia más íntima del paisaje interior de Quique Dacosta.



ANEXO I



Una espiral en torno a siete creaciones

La exposición refleja las líneas de trabajo que forman parte de la cocina de Quique Dacosta a través de siete platos históricos y esenciales en su exitosa trayectoria: Rosa (2012), Cubalibre de foie (2001), Salmonetes azafrán “Mark Rothko” 1957 (2008), El Bosque animado (2003), Arroz cenizas (2009), Ostra Guggenheim (2005) y La gamba.

La propuesta expositiva se completa con la colaboración de Paco Torreblanca quien ha reproducido en cacao los siete platos estrella de Quique Dacosta.


1.  ROSA, 2012

Concepto: Mundo onírico. Paisajes imaginados-soñados.

En la línea de desarrollo del mundo onírico, encontramos los paisajes imaginados y soñados por Quique Dacosta en su viaje interior. Proceso que se inicia mediante la idealización de un nuevo y sorprendente paisaje, que consigue poner en duda nuestra percepción sobre la materialidad figurativa que se nos sugiere. La materia altera su estado de paisaje aparente, y deviene en un paisaje soñado.
Una línea de desarrollo que nos permite viajar a no-lugares paradójicos, en los que nos encontramos ante la confusión de nuestros sentidos para sobrepasar los límites de nuestra percepción culinaria y sensorial.

Plato: Rosa, 2012.
Temperatura media de servicio: 8ºC

«Bienvenidos a un lugar único. Donde suceden cosas únicas, donde los centros de flor se comen, donde lo real se inmiscuye en lo imaginario y lo imaginario es tan real como lo físico. Esta es la carta de presentación de esta temporada. Recibimos a nuestros clientes con una rosa. ¿Hay algo más seductor?».
Dando la bienvenida con este plato, Quique Dacosta consigue activar todos nuestros sentidos desde el recurso de la sorpresa y desorientación, aproximándonos a una experiencia sensorial entre los límites de la

realidad y el sueño. La geografía de la Rosa habla de una no-literalidad, aproximándonos y preparándonos para otros futuros imaginados.



2.  CUBALIBRE DE FOIE, 2001
Concepto: Inicios, innovación. Paisajes simétricos.

El tránsito investigativo desde el análisis y aprendizaje de la cocina tradicional de sus orígenes, hacia una búsqueda de nuevos paisajes desconocidos, aproxima a Quique Dacosta al mundo de la geometría euclídea para ordenar los diferentes procesos aprendidos en él, que pronto descubrirá usando los recursos propios de este universo ordenado, en el que pueden ejecutarse traslaciones homotéticas conceptuales, y re-ensamblar sus componentes potenciando su identidad esencial; el uso de la simetría presente en la micro-escala de la naturaleza, se ofrece en un nuevo formato a través de este proceso de re-localización. A partir de esta escala y este trabajo de búsqueda convierte en su herramienta los procesos físicos y químicos adquiriendo así un conocimiento científico que le permitirá iniciar un viaje por paisajes nunca explorados.

Plato: Cubalibre de foie, 2001
Temperatura media de servicio: 14ºC
«El Cubalibre es un plato muy importante en nuestra cocina. Representa el año 2001. Un año en el que parecía que se encendían las luces de salida, de un nuevo movimiento en nuestra cocina».

La complejidad del plato no radica en la unión entre el foie gras y el cubalibre, que aunque no lo parezca a simple vista, lo entendemos como la típica unión entre un foie gras frío y un vino dulce, como podría ser un Moscatel de estas tierras alicantinas. Se sustituye dicho vino por uno hecho por ellos mismos. El resultado… cubalibre de foie gras. Pero esa no es la dificultad. Tal vez ahí está un tanto la parte irónica o la provocación del plato. La complejidad está en la textura del hígado, una textura nueva hasta el año 2001. También la manera de comerlo fue nueva; nunca hasta entonces el foie gras, frío o caliente, se había comido a cucharadas, a «cucharadas simétricas», donde se pretendía que cada uno de los bocados de este plato fuera exactamente igual para todos los comensales en el mismo momento.



3.  SALMONETE AZAFRÁN «MARK ROTHKO» 1957, 2008

Concepto: límites difusos. Paisajes desdibujados.

El caladero de las referencias artísticas, y más en concreto, la identificación de las investigaciones en torno a la figura del pintor expresionista abstracto Mark Rothko, hace que de nuevo puedan efectuarse transferencias conceptuales entre abstracción pictórica y figuración gastronómica, usando como base estos campos de color que tratan de difuminar, hacer infinitos, los límites aparentes del alcance de la percepción; la pérdida de referencia euclídea en este caso, de las líneas de contorno que se tornan en degradados sin solución de continuidad, hace que la experiencia de este plato se torne inabarcable y a la vez próxima.

Plato: Salmonetes azafrán «Mark Rothko» 1957, 2008
Temperatura de servicio: 40ºC
«En nuestro caso y en este más concreto, es el único cuadro de Mark Rotkho, al que bautiza con un nombre, más allá de colores, el nombre del cuadro es Azafrán, paisajes que expresaba de una manera muy diferente a la realidad figurativa, pero que llegaba y llego a profundizar en el mismo paisaje. La obra me estaba pidiendo que la cocinara»

Quique hace suyas las palabras de Mark Rothko «no me interesa la relación entre color y forma ni nada por el estilo, sólo me interesa expresar las emociones humanas». En este sentido uno de los retos de la obra Azafrán era desarrollar la evolución del sabor, la armonía gustativa del plato, con el azafrán como elemento sustentador. No una representación estética del cuadro, sino una nueva manera de entender la evolución de un sabor cuyos límites se presentan difusos.

Aunque inicialmente sus propuestas conformaban geometrías muy claras, la finalidad de sus obras no era una búsqueda plástica; Rothko buscaba controlar la relación que se establecía entre el espectador y su campo pictórico tanto física como sensorialmente. Los entendía desde un punto de vista espiritual, apelando directamente a los sentimientos más primarios del espectador. En este sentido, jugaba con la prolongación espacial indefinida, evitando colocar marcos, haciendo desaparecer los límites e introduciendo directamente al observador en ese campo de color desdibujado, capaz de entablar conexión directa con su estado de ánimo. Quique Dacosta introduce una variante en el campo, enmarcándolo con su plato y obligándonos a mirar el paisaje a través de su propia ventana.


4.  BOSQUE ANIMADO, 2003

Concepto: Movimiento. Paisajes naturales.

Un paisaje de paisajes, una sinfonía de brotes y esencias, una especie de «jardín en movimiento», en el que las especies se desplazan por el medio y arraigan en relación simbiótica con otras familias que encuentran a su paso, provocando la aparición de este jardín espontáneo. Esta característica en la que lo supuestamente estático, sedentario, deviene en dinámico y nómada en su agrupación posible y colisiones sutiles. Un jardín de las delicias donde ponen ante nosotros un trocito de paraíso que nos traslada desde la mesa a un sinfín de paisajes naturales.

Plato: El Bosque animado
Temperatura de servicio: 15ºC

«La sugestión es una herramienta y una forma de interpretar la cocina. El bosque animado representa los aromas, las texturas, los productos que podemos encontrar en un paseo por uno de nuestros bosques. Adéntrate en él». 

Este plato se adentra en la línea de los paisajes naturales como vía de inspiración y expresión. En esa línea nace, en el 2003, El bosque animado como icono de este movimiento en su cocina. El primer paisaje que se hace en El Poblet fue El liquen, en el año 2000. Primer paisaje creado sin haber contextualizado la idea como tal. Fruto de un planteamiento que hizo Santiago Orts a Quique Dacosta, biólogo y amigo. Trabajando en el proyecto de los vegetales en estado embrionario, año 2000, se le propuso que hiciera un plato en homenaje al primer vegetal terrestre: el liquen. Pero no fue hasta el 2003 cuando, tras reflexiones y líneas paralelas, se contextualizó como concepto: «los paisajes como vía de inspiración y expresión». 


5.  ARROZ CENIZAS, 2009
Concepto: Atmósfera. Paisajes instantáneos.

Aire, agua, tierra, fuego, el cuarteto de elementos esenciales de la naturaleza, desencadenantes de la vida y de los equilibrios ecosistémicos. Generan procesos cuyo valor radica en su potencia e instantaneidad.


El fuego efímero, que deja paso a un paisaje quemado colonizado por sus restos en forma de carbón vegetal, un paisaje involucionado en un segundo, aparentemente inerte y desolado, bajo el cual se esconde el sustrato esencial e incombustible que hará de nuevo brotar la vida. La magia de este estado transitorio radica pues en la atmósfera instantánea.

Plato: Arroz cenizas, 2009
Temperatura media de servicio: 45ºC
«El punto de partida para la creación de este plato de arroz, tiene su origen en la imagen en la retina de los campos de arroz quemados una vez recolectada la cosecha».
Cuando la planta se seca, se procede a la quema de la misma de modo que haga las veces de abono para la siguiente. Pero fue el olor a campo quemado, con la evidencia del aroma de algunos granos de arroz tostados y su leve fragancia, así como el aspecto del campo, lo que le llevó a este punto de partida y a este fin.
Un arroz suculento, rico, asociado a la cocina Gourmand, con técnicas muy modernas, todas las posibles y sin embargo ninguna de ella es aparente en sí misma, dado que se mimetizan unas con otras, creando un todo.
Además el monocromatismo es, en este caso, una de mis líneas desarrolladas año a año, conformando lo que yo llamo «la cocina negra».


6.  OSTRA GUGGENHEIM, 2005

Concepto: Mineralización. Paisajes metalizados.
El metal y su paisaje mineral reflejado en su superficie y devuelto al mismo en distorsión atmosférica, como sucede con Denia y el Montgó, entre Bilbao y el Guggenheim, como ocurría en esas bellas imágenes entre la Luna y el Apolo, el paisaje activado a través de su refracción mineral. La concha y el nácar, de cara exterior rugosa y mimética, de cara interior suave y brillante, conforman un envoltorio perfecto que le permite fundirse con su entorno mineral, beber de sus esencias, y transportarlas al paladar. La piel de titanio del Guggenheim de Bilbao, que dibuja su silueta contra el cielo plomizo con el que se funde, en prolongación espontánea, con esa atmósfera metálica.

Plato: Ostra Guggenheim, 2005
Temperatura de servicio: 30ºC



«La idea apareció súbitamente al salir del Guggenheim de Bilbao, tras visitar una exposición. Se buscaba el modo de lograr materializar el sabor metálico en un plato, el titanio».
La ostra homenaje a Frank O. Gehry, es probablemente el plato más representativo de la investigación en torno a la mineralización. Es la mineralización como gusto, como estética y como línea de inspiración.
Como punto de partida perfecto las ostras, por su doble cara, su proceso lento de sedimentación, por contener toda esa esencia mineral concentrada. Sobre esta base suave y brillante se genera una nueva concha arquitectónica y metálica que protege la esencia del plato, un plato complejo de estética barroca y de construcción gustativamente minimalista, un plato en su esencia con un intenso sabor a ostra, piel de limón y humo, resaltando el sabor metálico en boca.


7.  LA GAMBA.
Concepto: Esencia. Paisajes primigenios.

El agua-elemento y el medio salino, el Montgó sumergido como base-recipiente pétreo de bordes abruptos, forman el cóctel base ideal para el surgimiento de las formas de vida que habitan sus fondos marinos. Su quintaesencia es la gamba roja de Denia, crustáceo con patrón de crecimiento en espiral, que concentra toda la savia bruta de este paisaje primigenio al que únicamente se le aporta filtración de calor. Sin más porque no necesita de adornos y revestimientos.

Plato: La gamba
Temperatura de servicio: 12ºC
«Estamos ante el producto más importante y representativo de la Lonja de Dénia, y posiblemente el más importante del Mediterráneo español».

Producto respetado y cuidado por los pescadores preservando la conservación de la especie mediante la metodología de pesca y los paros biológicos. Quique Dacosta adquiere un compromiso personal de respeto y cuidado hacia a este producto que pasa a formar parte de su identidad.

Este singular producto, pilar en la cocina de Quique Dacosta, le ha servido de base para su investigación, para llegar tras este largo proceso a la esencia de la misma, presentándola envuelta en un papel de celofán rojo, como una representación de su medio amniótico que le da soporte, como un regalo que la naturaleza deposita en nuestro plato.



EL DIA DESPUES:
Dacosta: "La cocina es mi lenguaje y con él narro mi vida y los valores de mi tierra"
Europa Press.

Ha expresado su deseo de que el público "reflexione, mire, disfrute y sienta los paisajes mediterráneos".
 El Museu Valencià de la Il·lustració i la Modernitat (MuVIM) inaugura la primera muestra conceptual de Quique Dacosta, 'Paisatges transformats', que muestra la influencia de paisajes valencianos como el Montgó, la huerta y el marjal y el mar Mediterráneo en su propuesta gastronómica. "No es habitual para un cocinero entrar por la puerta grande de un museo pero la cocina es mi lenguaje y con él narro mi vida, la cultura, la tradición y valores de mi tierra", ha asegurado el chef.

Así se ha expresado el único chef valenciano galardonado con tres estrellas Michelin -para su restaurante en Denia (Alicante)- en la presentación de la muestra, que permanecerá abierta al público hasta el 29 de septiembre y en la que "el concepto de espiral es el hilo conductor".

De este modo, la selección está construida como un túnel del tiempo en torno a la influencia ejercida por los paisajes exteriores e interiores y al viaje iniciático que experimenta el autor de las creaciones convirtiendo la cocina en un estudio de creatividad.

Dacosta ha agradecido la propuesta del MuVIM, "por entender que las líneas de trabajo creativas, de investigación, filosóficas o conceptuales de un cocinero tienen cabida en el mundo del arte" y ha agregado que la ilustración y la modernidad son "las bases" de su proyecto". "La cocina --ha proseguido-- va a tener a partir de hoy una perspectiva mucho más amplia y va a permitir acercar a las personas a otro lenguaje para entender y contar la gastronomía".

Por su parte, el diputado provincial de Cultura, Xavier Rius, ha parafraseado al escritor mexicano Raúl González al decir que "la espiral no es la ruta más directa entre dos puntos pero es la que te permite contemplar mejor el paisaje y te da más tiempo para reflexionar". Así, ha expresado su deseo de que el público "reflexione, mire, disfrute y sienta los paisajes mediterráneos, que son materia prima creativa para las obra de Dacosta".

Según han explicado las comisarias de la exposición, las arquitectas Beatriz García y Gaby Borro, la muestra "materializa una idea que surgió hace años" en el propio restaurante de Dacosta, pues según ellas, la degustación de los platos les estaba "sometiendo a una acción artística frente a un paisaje", pues apreciaban "de forma muy sensorial", las distintas capas, temperaturas y humedades del área mediterránea.

Impresionista
Por su parte, el director del MuVIM, Paco Molina ha considerado a Quique Dacosta un impresionista pues trabaja "la luz, el color, la pincelada y el plenairismo, la pintura al aire libre", pero en su caso "escoge paisajes y los transforma en un plato que es obra de arte". Asimismo, la vicepresidenta de la Diputación de Valencia, Mª Josep Amigó, ha insistido en que el éxito del cocinero se basa en su "talento y su compromiso de apoyar el patrimonio cultural y sus raíces".

La muestra, centrada en una espiral muestra en sus cinco etapas los distintos paisajes de Dacosta: la exterioridad que influye en la cocina del también doctor honoris causa de Bellas Artes, el Montgó, la marjal y el mar Mediterráneo; la espiral o viaje del argonauta que le lleva a de la observación a la creación; los paisajes ya recorridos; los paisajes científicos y de investigación; y los paisajes de la interioridad del autor.

Así, fotografías, elementos audiovisuales y esculturas de sus platos buscan llevar al visitante a los espacios "físicos y conceptuales" del cocinero, "para finalizar en la experiencia de sus paisajes íntimos presentes, desvelando de este modo la íntima relación que se establece entre cocina y territorio".



MUVIM:

miércoles

Previa Exposicion "Paisajes Transformados" en el Museo MuVIM.

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QUIQUE DACOSTA ULTIMA LOS DETALLES DE LA EXPOSICIÓN

“QUIQUE DACOSTA. PAISAJES TRANSFORMADOS”, 
UN RECORRIDO POR SU COCINA DESDE UNA PERSPECTIVA ARTÍSTICA


Quique Dacosta ha visitado el Museo de la Ilustración y Modernidad de Valencia (MuVIM) para supervisar el montaje de la muestra que se inaugura el próximo miércoles 22 de julio. Una exposición sin precedentes donde la obra del chef, Doctor Honoris Causa en Bellas Artes y tres estrellas Michelin, se expresa en el escenario natural del arte.
Valencia, 15 de julio. “Quique Dacosta. Paisajes transformados” mostrará al público, a través de un recorrido conceptual, el mundo interior y el proceso creativo desarrollado por el prestigioso cocinero para construir y definir su estilo de cocina, impregnado de esencias y materias primas mediterráneas.

La idea surgió hace dos años de la mano de Beatriz García Morales y Enrique Chapa de QB Arquitectos. Beatriz ha comisariado la exposición y ha trabajado en colaboración con el Estudio 2E+1L. Quique Dacosta ha supervisado personalmente todo el proceso de desarrollo y montaje.

 “La perspectiva que han dado a la exposición no es puramente gastronómica, sino fundamentalmente artística. Han extraído la parte más inspiracional y conceptual de los platos y la han mezclado con la parte creativa. Las obras comestibles del restaurante, entran en el museo como conceptos que crean un lenguaje en el que participan otras disciplinas”, explica Quique Dacosta.

Según la comisaria, “la aproximación al mundo de un creador resulta siempre una operación compleja” y se convierte en “un juego de conocimiento aproximativo, un viaje que hemos degustado en tránsito espiral alrededor de Quique Dacosta”.

415 metros cuadrados donde podremos encontrar vídeos, fotos, escenografías y reproducciones de los platos más icónicos (dentro del estilo de los paisajes) y esenciales de su carrera, repartidos en cinco bloques temáticos: Paisajes de la Exterioridad; Espiral. El Viaje del Argonauta; Paisajes Recorridos; Cocina-Studio de Creatividad. Paisajes Científicos; y Paisajes de la Interioridad. 

El chef, de origen extremeño y valenciano de adopción, ha convertido “Quique Dacosta Restaurante”, con tres estrellas Michelin y presente en la prestigiosa lista “The World’s 50 best restaurants by The Restaurant Magazine”, en un referente mundial de la alta gastronomía. Es además el único cocinero tres estrellas en la Comunitat Valenciana.
Quique Dacosta  es también propietario de los restaurantes El Poblet, Vuelve Carolina y Mercatbar en Valencia. Acaba de publicar su tercer libro “3. Quique Dacosta” y está inmerso en la temporada 2015, Estados de Ánimo, en su restaurante de Denia.

CONTACTO PRENSA: Borja López-Niclós / prensa@quiquedacosta.es / +34 917 28 57 40
MATERIALES DE PRENSA (fotos montaje exposición): http://we.tl/CegpZBRcJ7



www.quiquedacosta.es
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viernes

ANIMO Y DESANIMO DE QUIQUE DACOSTA. por Pau Arenos. junio 2015

QUIQUE DACOSTA. foto J.Lozano.
Uno de los cocineros
más reputados del
mundo afronta su año
más personal con el
menú ‘Estados de ánimo’.
“Por primera vez he
buscado inspiración
dentro de mí y no fuera”.
Presenta el libro ‘3’
 




Bajo el sol fundente de Dénia, el restaurante de Quique Dacosta (Jarandilla de la Vega, 12 de enero de 1972) estallaba en blancos.
Así había sido siempre, desde que se llamaba El Poblet y Quique Dacosta Vadillo entró con 16 años en busca de un oficio y a lo mejor también de afectos.

Quique es un invento: de sí mismo.
Podría haber sido esto, podría haber sido lo otro.

Lo que nadie –nadie– habría dicho es que sería un chef con reputación internacional, entre los mejores de la disciplina.

Adolescente, fue a visitar a su madre –Ana María– a Dénia y se quedó. Dejó atrás un hatillo de sentimientos: al padre, Paco; a los abuelos –que fueron como padres, Mari y Quique–, y esa infancia que olía a pimentón ahumado.

Puede que la virtud mayor del chef sea la voluntad. Quique hace pesas con la voluntad. Tiene tríceps de voluntad.

Autodidacta es una palabra que, pese a ser larga, queda corta. Cuando alguien se refiere a un autodidacta, la imagen que se presenta en la cabeza es un tipo que aprendió alemán con diccionarios.
¿Equivale eso a heredar un oficio milenario y, con otras decenas de ardientes colegas, llevarlo del siglo XIX al XXI? Cuando Quique comenzó a cocinar, el cuchillo era el arma de referencia. Solo 20 años después hay que saber tanto de tecnología como un ingeniero de la NASA. Al menos, como un lampista.

Aún hoy, sepultado por premios, babeado por elogios, manteado por fans, Quique sigue buscando afectos. No solo que lo quieran. Que le demuestren que lo quieren.

Puede que por eso su oferta sea apabullante: el menú, en varios actos, contiene más de 40 pases, lo que deja el comensal exhausto. Da amor a su manera, incomprendida a veces.

La estrategia actual de Quique pasa por el extranjero: es necesario para que su nombre circule entre los que votan listas. Sin escaparate no hay comprador.

Le facilita el movimiento que el restaurante cierre en invierno. Por si hay necesitados de una dosis de quiquetamina, los establecimientos de Valencia (El Poblet, Mercatbar y Vuelve Carolina) siguen abiertos cuando Dénia y Quique Dacosta Restaurante se apagan. De hecho, el siguiente libro del chef será sobre las tapas de esos comedores con muñeca popular.

En octubre del 2014, en el escenario de San Sebastián Gastronomika, comunicó que dejaba de acudir a los congresos españoles.
Aquella estancia vasca la acometía bajo el peso del dolor. En mayo, su hermano Roberto había muerto en un accidente laboral y esa era la primera vez que se encontraba con la familia en un sentido amplio, populoso: colegas, amigos, admiradores.

Sabían del duelo de Quique y de lo desesperante, e inútil, que era consolar a alguien que había perdido a un hermano.
Los acontecimientos –los personales y los laborales–habían hecho que reorientase sus esfuerzos, y sus prioridades.

La idea de este texto surgió durante un viaje a Dénia antes de Semana Santa. Presentaba un libro, 3 (editorial Grijalbo, fotos de Sergio Coimbra), un trabajo con alto contenido simbólico.

Quique explicaba en el volumen algunos retales privados: el tres del título se refería a la tercera estrella, anunciada en noviembre del 2012 y que significaba el fin de algo y el principio de otra cosa.

A ese año salvador –necesitaba ser triestrellado para la supervivencia del negocio, pero también como palanca anímica– dedicaba la obra, con una parte inicial narrada en primera persona y una segunda con las recetas. Comenzaba la historia en Mónaco, acogido por Alain Ducasse y la grandeur, y terminaba con la fiesta de Michelin en Madrid y sus consecuencias emocionales. Llevaba clavadas las puntas de las estrellas.

Para escribir un reportaje –este reportaje– era difícil encajar la grandiosidad de 3 y del año 2012 con este 2015. Entre una fecha y otra habían pasado demasiadas cosas: cientos de platos, cambios de filosofía, abandono de conceptos e impulso de diferentes, divorcio y nuevos amores, y esa muerte fraterna. Ahora la mujer en la vida de Quique es Andrea.

El banquete transcurrió con optimismo: el 2015 prometía, se le notaba el músculo y la ambición. El equipo era de jóvenes veteranos: hacía mucho que trabajaban juntos. Didier Fertilati dirigía la sala desde el 2007, el mismo año en el que se incorporó como sumiller José Antonio Navarrete. Juanfra Valiente ejercía como jefe de creatividad desde el 2001 y Ricard Tobella, como jefe de cocina desde el 2004.

En esos primeros días de gestación, el menú no tenía nombre –Quique los bautizaba: Sale el sol, El sabor del Mediterráneo (el menú de los valientes), Made in the Moon, Tomorrowland– y mezclaba creaciones de la temporada anterior.

Aún en los balbuceos de lo que sería el 2015, aparecían armas pesadas: las puntillas desecadas, pintonas y agridulces; el Pez Limón (el pescado cortado en cebiche y dentro del cítrico), el Tarthai, el satay de centolla y el pizzón, micropizza de pichón con trufa.

Grandes pequeñas obras. Humor, sí, y sensibilidad y talento y dificultades para acabar con aquel atropello sensorial en siete actos.

Navarrete había destapado líquidos monumentales en peligro de extinción como el amontillado Quo Vadis?, el Viña Tondonia Reserva 1999 o Le Mont 1986.

Quien estuvo aquí pongamos que en la Semana Santa del 2002, hacía de aquello 13 años (acababa de recibir la primera estrella), y probó el cubalibre de fuagrás, recordado en la página 128 del libro 3, daba fe de la evolución de este hombre, madurado también en barba, de los pelillos iniciales a la poblada fase actual.

Al acabar esa degustación a caballo del 2014 y el 2015, desveló Quique que había nombrado el menú Estados de ánimo porque mientras fue pensándolo, su vida bajaba por toboganes y, al final del trayecto, no siempre encontró agua.
El plato Flores raras hablaba de alegría (“la sensación de florecer y volver a enamorarse”).
El plato Huevo entre cenizas hablaba de desgracia.
Cuando sucede esto, la gastronomía trasciende el hecho animal para alcanzar un plano más profundo.

Fue fácil relacionar Estados de ánimo con 3.

Tres excelentes momentos.
Tres momentos demoledores.
Esto fue lo que escribió:

“Estados de ánimo es el reflejo de un viaje, el viaje de mi vida. Una vida con más momentos felices que tristes. Los tristes están muy marcados y los felices, tatuados en la piel. Cada año reflejo lo que soy en mi cocina. Existe una forma de contarlo y es mi lenguaje culinario. Sin lenguaje propio, entiendo, no hay autenticidad. El encargo fue resaltar tres momentos positivos y negativos extremos de mi vida. Serían estos:

Los positivos

1/ Sin lugar a duda, los encabezo con el nacimiento de mis dos hijos, Noa y Ugo. Tanto por el momento en sí como por el desarrollo de mi vida junto a ellos. No sabes lo que va a venir. Nacen, les conoces y se crea un desarrollo personal bidireccional que es único.

2/ En el año 2009, la sensación satisfactoria de tener al 100% las riendas de mi restaurante. En ese año adquiero la totalidad de la propiedad, asumiendo que me habían abandonado en el peor momento, casi en medio del desierto, sin agua y sin más horizonte que la ilusión, las ganas de dar la vuelta al mundo y el talento de mi gente.
La situación socio-económica en España no era la mejor para lanzarme a esa aventura, pero en ese momento no había alternativa si quería seguir con mi proyecto.

3/ Cada uno de los reconocimientos han sido muy, muy importantes. Todos. Porque en ellos está el aval de quien te lo concede y hace suyo tu trabajo y proyecto de vida. Mi equipo es merecedor de todo, por lo que materializa y consigue. Mirando hacia atrás, he de reconocer la relevancia que tuvo para mi crecimiento profesional que [el controvertido crítico] Rafael García Santos, en su mejor momento profesional, me concediera el premio al mejor cocinero de España en el 2001. Por aquel entonces, [el congreso] Lo mejor de la Gastronomía era la referencia internacional y España vivía el despegue de la cocina de vanguardia.

Luego, las tres estrellas son para mí una hazaña, algo que Michelin valoró no solo por excelente, sino por único, por dedicación, tesón y convicción. El doctor honoris causa en Bellas Artes por la Universidad Miguel Hernández es un reconocimiento a mi propia expresión culinaria.

Sin embargo, he de decir que los reconocimientos tienen en mí un efecto particular. En los días siguientes a un reconocimiento, me someto a mí mismo a un juicio durísimo sobre el devenir de mi trabajo y del día a día. Algo duro a la vez que necesario para resetear y valorar objetivamente, y siempre con espíritu muy crítico, mi realidad. En cualquier caso, es satisfactorio, pues todo ha de servir para acercar hasta Quique Dacosta Restaurante a muchos clientes que quieren vivir una de las experiencias gastronómicas más vibrantes del momento, en uno de los epicentros creativos culinarios más importantes del mundo.

Los peores

1/ He visto fallecer a familiares a destiempo. Siempre prematuramente. No es justo. Nunca lo es, y menos de la manera en que se han ido.

2/ Sentir que, por intereses, dejas de ser valorado por algunos.
El sistema y la industria están como están y me da más pena que rabia. Pero también es el reflejo de ellos mismos. Me entristece ver a la gente derrumbar sus valores por meros intereses comerciales.
La cocina debe estar en manos de personas que la aman. Si la revolución culinaria vino sin intención de enriquecimiento para los chefs, no entiendo que haya quien se enriquezca a su costa creando algunas reglas de juego que no coinciden con los valores de la cocina.

3/ Separarte de tu pareja es una decisión tomada por los dos. Pero el dolor que provoca la distancia con mis dos hijos ha sido una de las peores cosas que he vivido. Ha habido mil circunstancias que me han arrojado a estados de ánimo muy complejos de gestionar y que solo tienen explicación en cómo los he vivido y en cómo soy yo con mis hijos. Sentir que no tenía acceso a ellos me costó mucho y, aunque en estos momentos está bien gestionado, me sigue costando no estar con ellos a diario”.

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