miércoles

Articulo de Jorge Guitian, sobre "El Sabor del Mediterráneo".

QUIQUE DACOSTA. TEMPORADA 2012


Comer en Quique Dacosta es mucho más que ir a un restaurante. Lo sabía de mi anterior visita, hace ahora dos años, pero esta vez me quedó mucho más claro. Quique y su equipo consiguen crear una isla al borde de la carretera, un espacio en el que por unas horas desconectas y en el que todo se centra en el disfrute de la cocina.

La temporada 2012 del restaurante, de la que tuvimos la suerte de ser la primera mesa el pasado 29 de febrero, es una experiencia completamente diferente a la que se podía vivir en el restaurante hace dos o tres años. Titulada "El Sabor del Mediterráneo" en homenaje al que seguramente ha sido el libro gastronómico más influyente de los últimos 25 años en España, está llena de guiños, pero también de una personalidad inconfundible.

Corteza de roble

Siempre he dicho que Quique Dacosta es uno de los cocineros que más me sorprenden -de los que conozco- por su capacidad para observar y por su intuición natural, eso que hace que alguien tenga un estilo propio y que no se consigue en las escuelas. Pero además de eso, este año su menú me ha parecido mucho más claro, más directo, más centrado en el producto y en el territorio, pero también en que todo funcione como una experiencia global. Es un menú menos efectista, si se quiere, pero precisamente por eso me ha parecido mucho más arriesgado y más interesante. La propuesta de Dacosta puede gustar más a menos -a mi me gustó mucho- pero me parece irrepetible.

Cañailla

LA COCINA COMO UNA FUNCIÓN:

El menú de este año del restaurante me parece un recorrido sorprendente por estilos y atmósferas completamente diferenciadas. Como en una función teatral los decorados y los ambientes se suceden en distintos actos.

Mini-endibias con naranja sanguina

El primero, más informal, se sirve en el jardín. Pequeñas tapas que se comen sin cubiertos, una traca de bocados divertidos que, sin embargo, escapan de los fuegos de artificio. La cañailla y la grosella de mar al momento son un golpe de Mediterráneo en el paladar. El Raim de pastor y el pulpo seco son sabores locales revisados a través de la técnica o de los matices (jalapeño en el Raim? No estoy seguro). Otros, como el consomé de barricas de Ron Barceló Imperial y las cortezas de roble son sabores que cuesta ubicar. Texturas sorprendentes, trampantojos, el guiño a lo que no es a través de productos sencillos.


Mesa de salazones



El segundo acto nos lleva ya al interior de la sala. Los manteles han desaparecido, el mobiliario se aligera. Sobre las mesas tan solo hay una lámpara y los cubiertos aparecerán solamente cuando hagan falta. Quique quiere que su cocina, absolutamente mediterránea, lo sea también en su envoltorio, así que juega con lo luminoso, con lo ligero y con lo básico. Seguimos comiendo con la mano y lo hacemos con una mesa de salazones que es pura tradición de la zona sin enmascarar. Impresionantes huevas de maruca, mújol, bonito y pulpo seco acompañados de cebolletas encurtidas (visualmente recuerdan a aquella cebolla con caldo de lentejas de Martínez Alija, aunque el concepto del plato sea muy diferente) y de una bolsita comestible de higos.

María


Nidos de golondrina

El tercer acto es el que más se vincula a lo que yo identificaba con la cocina de Quique Dacosta. Siguen apareciendo las hojas de plantas poco o nada empleadas en cocina, como el Lepidum Latifolium (rompepiedra) que acompaña a una ventresca de caballa marinada. La grasa del pescado aplaca las propiedades de la hoja, que en los últimos bocados, ya sola, presenta un picante sorprendente. De nuevo el trampantojo en los nidos de golondrina, en las sorprendentes cocochas de jamón, un plato que es pura textura (muy lograda), aunque relacionada con un sabor que uno no asocia con ella, o en el Maria, la versión de Bloody Mary que se sirve con apariencia de una rodaja de tomate maduro.  Junto a ellos, algún clásico como el cubalibre de foie gras.

Rompepiedras

El cuarto acto sigue en la misma línea, aunque llegan los cubiertos a la mesa. Es en esta secuencia en la que el homenaje a ElBulli me parece más directo. Hay platos que bien podrían, en mi opinión, haber formado parte de un menú de ElBulli, como el "cocohuete"-Margarita o la uña de tortuga (un juego más). Pero junto a ellos algunos iconos de la cocina de Dacosta, como la ostra o la gamba roja de Dénia y, sobre todo, toda una revisión de la cocina de la zona: horchata y chufas, el té de gambas con bledas, la anguila (fantástico el juego con la piel de la anguila simulando la textura de angulas) o el "tomate", un trabajo sobre las texturas de esa hortaliza.

Anguila

Pechuga de pichón sobre germinados

Este acto termina con "Los siete servicios del pichón": El rostit, el hígado (increible), la coca de Dacsa (nuevo guiño a la tradición local), la pechuga sobre germinados, el consomé y el fantástico arroz de pichón, regaliz y naranja madura. El chutney de mango, estéticamente impecable, marca la pausa antes de los postres.

Chutney de mango


Pastisset de boniato y buñuelo de calabaza

Más tradición local revisada en este quinto acto: el Fartón-Horchata no puede ser más valenciano y, al mismo tiempo, más Quique Dacosta en lo que a técnica y juego se refiere. El pastisset de boniato, como el buñueño de calabaza, son de nuevo sabores de la zona puestos al día, como lo es también el cocktail de arrope y tallaetes. El círculo se cierra, en el sexto acto, de nuevo en el jardín. La caja mágica con chocolates y el arbol de chocolate ponen el punto final a un recorrido con cerca de 50 propuestas diferentes.

Fartón y horchata

El árbol de chocolate

Una sucesión de propuestas como esta solo es posible si todo está perfectamente medido. Y si algo me ha gustado es que aquí lo está, aunque de una manera que no resulta evidente. El inicio y el final en el jardín le quitan gravedad a la experiencia de visitar un restaurante de alta cocina; la desnudez de la sala ayuda también a aligerar. Los tiempos están perfectamente controlados, como lo está también la sucesión de bocados, con poca presencia de proteina animal (y de esta, casi toda la que llega a la mesa es marina) cediendo el protagonismo al mar y a los vegetales. Una manera de entender la alimentación que es evidente en la tradición costera alicantina y que aquí se revisa y se presenta bajo un prisma inconfundible.

Me ha gustado ver cómo Quique Dacosta se aparta de algunos de los rasgos que parecían identificar su cocina (los paisajes, la construcción casi barroca de algunos platos) y aun así sigue siendo, en platos más desnudos, inconfundiblemente él. Me ha fascinado volver tras dos años y ver cómo hay una evolución palpable, un proceso de pulido que, sin embargo, sigue dando como resultado una cocina inconfundible.

Confieso que con Dacosta no soy imparcial. Admiro su voluntad de seguir evolucionando, su curiosidad y su facilidad natural para hacer cosas absolutamente personales sin que eso suponga que se aisla del mundo. Al contrario. Es uno de los cocineros que más se mueven y eso, al final, se nota en guiños en alguno de sus platos. Pero eso no es más que otra pieza que hace que un menú como este "El Sabor del Mediterráneo" sea hoy por hoy algo que solo se puede encontrar allí. Una experiencia que vale realmente la pena.



Veníamos de pasar unos días realmente agradables por la provincia de Alicante, hacía  sol y antes de ir al restaurante estuvimos paseando por la playa. Al salir, casi anocheciendo, nos fuimos al puerto de Dénia, a curiosear en los puestos de pescado que hay junto a la lonja. Eso también es parte de la experiencia. Como lo es haber descubierto el día anterior, en el mercado central de Alicante, toda una variedad de salazones que luego llegaron a nuestra mesa. Un diálogo con la tradición sin complejos que me pareció realmente interesante.

Un menú en Quique Dacosta es, por si solo, una experiencia gastronómica. Pero es una experiencia gastronómica que solo tiene sentido, tal como es en la actualidad, en aquel lugar, junto al mar, atravesando los campos de naranjos para llegar. Puede sonar a tópico, pero no soy capaz de imaginarme este menú en el centro de Madrid o en cualquier otro lugar.

Me alegro de haber vuelto a Dénia.

El menú "El Sabor del Mediterráneo" cuesta 150€. El maridaje de vinos propuesto se ofrece por 70€.








lunes

Dîners à Londres "The World's 50 Best Restaurants"

Dîners à Londres "The World's 50 Best Restaurants" 


La dixième cérémonie de la liste "World's 50 Best" par Restaurant Magazine aura lieu à Londres le 30 Avril prochain.
http://www.theworlds50best.com/

Nuno Mendes, chef du restaurant Viajante, recevra certains de ses confrères pour des dîners à 4 mains.

Voici le détail des festivités:

Samedi 28 Avril:
Dîner par Quique Dacosta (Restaurant Quique Dacosta) et Nuno Mendes.
£80 par personne (hors boissons, service et TVA)

Dimanche 29 Avril:
Dîner par Massimo Bottura (Restaurant Osteria Francescana) et Nuno Mendes.
£80 par personne (hors boissons, service et TVA)


Le 2 Mai, le Chef Mauro Colagreco sera en résidence également chez Viajante.
Le Chef Mathias Dalhgren pour sa part sera en Résidence à l'Hôtel de Montfort Suite.

Londres, plus foodie que jamais!



http://www.viajante.co.uk/

Nuno Mendes


www.quiquedacosta.es




jueves

Omnivore 2012 París

Estos días han pasado cosas muy importantes y momentos muy intensos en mi vida y en la de mí equipo. Han sucedido en Paris, ni más ni menos. Vivir una experiencia como esta en esta ciudad, con tanta gente apoyándonos, arropándonos y aportándonos tanto, es sin lugar a dudas uno de los premios mas hermosos que un cocinero puede tener en su carrera. Sentí el respeto y el cariño de Francia.  Gracias de corazón a todos los que hicieron posible que lo que pretendíamos se cumpliera con creces y gracias a los que creyeron en que podríamos hacerlo.
  Han llegado todas las maletas, cajas y productos. Que bien... Vamos bien.        
 
 Centro de operaciones en París. "Espacio Cookcoon".
 Toda la preparación de la cena, como de la ponencia ha hacemos en la que consideramos nuestra casa. http://www.cookcooning.com/





Juanfra. Pone cara de canaya. Lo vé, lo vé...
Visitamos a Sergi Arola en su "Arola W Opera" Paris. Felicidades Sergí. Felicidades.


Cena junto a J.F. Piege y su magnifico equipo e instalaciones.

http://www.thoumieux.fr/

el menú.


Elegantísima sala.


Maria

Recuento. 25 clientes para una cena memorable.



en 4 servicios se presentó la reina del Mediterráneo. "Gamba Roja de Denia".
Llegada al congreso, con sorpresa en la puerta....

"No digo que no hubiera nervios".
sala de control.

últimos retoques al organigrama de la Ponencia.
Nos hacen pasar a todos por el taller. Algo de chapa y pintura...

Empieza nuestra ponencia.

Luces....
y acción. Empieza una ponencia de 60minutos, que resulto muy bien acogida. Fue genial. Gracias a todos



Amigos y también ponentes de aquí, que triunfarón en Paris.

Josean Martinez. "Nerua"

Jordi Roca. "El Celler de Can Roca"

Eneko Atxa. "Azurmendi"



www.quiquedacosta.es




viernes

FALLAS 2012.



felices Fallas 2012
QUIQUE DACOSTA RESTAURANTE
Denia.
+34 965784179
www.quiquedacosta.es
quiquedacosta@quiquedacosta.es





VUELVE CAROLINA.
TAPAS-BAR & TAULA.
C/Correos nº8 Valencia.
+34 963218686




MERCATBAR
TAPAS CLASICAS
C/ Joaquin Costa 27. Valencia.
Tel. 963 748 558


 



 AIRE Tapas/Bar.
Aeropuerto de Alicante
966295132







www.7canibales.com

Didier Fertilati | El Invitado
9/3/2012

Suponiendo la sala (6) – Quique Dacosta Restaurante

Salas y servicios modernos
Sala de Quique Dacosta Restaurante.
En 2012 se cumplirán 22 años del día que he empecé en el mundo de la hostelería, sector en el que he crecido como profesional y como persona. A lo largo de estos años he entendido que no era tanto un oficio, sino más bien una vocación. Soy un privilegiado, trabajo haciendo lo que más me gusta: cuidar de la gente y compartir unas tardes o noches con alguien que viene de cualquier rincón del mundo.
Durante estos años he tenido el placer y privilegio de conocer y trabajar con muchos grandes profesionales. Todos ellos me han enseñado mucho, de lo bueno y de lo malo (a cada uno le toca hacer su selección). Uno de los aspectos más importante en mi manera de trabajar es la psicología:
Intentar leer al cliente apenas entra por la puerta, o incluso durante su llamada telefónica, para analizar e interpretar sus deseos. Adelantarme a sus pensamientos y hacer que durante su estancia con nosotros se olvide de todos sus problemas. Hay muchas maneras de hacerlo, pero mis armas preferidas son la ironía y el humor. Si consigo relajar y hacer sonreír la mesa,… está ganada.
Observo mucho también las caras, lo que me permite ver si están disfrutando, si les están gustando los platos, si tienen frio o calor… Todo lo que pueda predecir o anticipar hace que nuestro servicio sea más eficaz, más profesional y menos pesado.
Sirviendo en la mesa un plato histórico, la 'Bruma' de Quqiue Dacosta.
Durante los últimos años hemos vivido una evolución espectacular en la cocina moderna, pero el servicio se quedo un poco atrás… Hay que tener en cuenta que la clientela también ha evolucionado, es más ecléctica, más entendida y más atenta a los detalles que una o dos décadas atrás. Por ello, intentamos tener un servicio adaptado a estos tiempos y a nuestra cocina.
Para que la visita en nuestro restaurante sea lo más placentera posible hemos creado diferentes zonas con diferentes ambientes que promuevan un mejor bienestar de nuestros clientes, que les trasladen a lugares distintos dentro de un mismo lugar. Tomar el aperitivo en la terraza al aire libre, pasar al comedor principal para comer y salir a nuestro salón acristalado para el café y la sobremesa, son detalles que ayudan a dar un servicio y una experiencia más completa y agradable.  La mayoría de nuestros clientes vienen para vivir una experiencia completa, no solamente “para comer”. Es muy común que, a menudo, nuestros clientes se queden entre 4 y 5 horas con nosotros.
Aquí, en Quique Dacosta Restaurante, intentamos acercar nuestra cocina a la mesa de manera profesional, de una forma más precisa, pero a la vez con un toque desenfadado para poder tener un trato más actual y cercano con nuestros comensales.
Creemos que la cercanía es algo muy importante en nuestro restaurante para poder mimar a cada mesa de manera personal. Queremos compartirlo todo con nuestros amigos y darles una experiencia inolvidable. Por ello, intentamos dar un trato diferente a cada mesa según la personalidad y el ánimo de cada comensal.
Queremos cada persona entre como cliente y salga como amigo. Compartir, tener una simbiosis entre el servicio y la mesa para que ambas partes disfruten de la experiencia. Creemos realmente que si el personal de sala disfruta con lo que hace, ningún cliente puede irse desencantado con el trato. El arte de la mesa debería servir solo para disfrutar del momento y en compañía. Compartir es la palabra clave para nosotros, cuanta más interacción haya entre el servicio y la mesa, mejor servicio y mayor información recibirán los comensales, por lo que más feliz se irá la mesa.
Intentamos formar y enseñar –ya sean con los menús y las recetas, el funcionamiento o nuestra filosofía– a todos los nuevos compañeros, para que cualquier persona del equipo pueda responder con seguridad y precisión a todas las preguntas que nuestros amigos puedan tener.
Tenemos un equipo pequeño pero muy profesional. Cuento con uno de los mejores profesionales del vino de España y un segundo maître digno de cualquier gran restaurante del país. Es por todas estas razones que nos gusta recomendar a todas las personas que crucen nuestra puerta, preguntar y comentar cualquier cosa que pueda ocurrirles, ya sea sobre la comida, el servicio, el vino… Y así engrandecer la experiencia.
Gracias a ellos y los que completan la plantilla, nos aseguraremos que su visita sea lo más bella posible.


















Didier Fertilati. Maitre de Quique Dacosta Restaurante.


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Pau Albornà | Uno de los nuestros...
27/2/2012

José Antonio Navarrete (sumiller de Quique Dacosta Restaurante)

“Mis referentes son Blas Cerón, Josep Roca y Jancis Robinson”



José Antonio Navarrete

Hablar de José Antonio Navarrete es hacerlo de un enamorado del vino. Con un estilo caracterizado por la discreción en sala, nunca apabulla al comensal pero siempre está atento para cualquier eventualidad que pueda suceder durante el servicio. En cuanto abre la boca para comentar el vino que probaras momentos después, te das cuenta de que José Antonio es un sumiller excepcional. Conoce a la perfección todos los detalles de aquel vino –se nota que no lo ha aprendido de memoria, sino que lo siente y lo lleva interiorizado–, tanto a nivel de cata como la historia, variedad y enólogo que lo ha producido.
Desde 2007 es sumiller en Quique Dacosta Restaurante, desempeñando una labor ejemplar para lograr maridar los extraordinarios platos de Quique Dacosta y su equipo. Premiado como mejor sumiller de la Comunitat Valenciana en 2011, ha sido también sumiller en restaurantes como San Celoni (Madrid) o Casa Alfonso (Alicante). Entre otros, ha sido también Presidente del Comité de Cata de la Asociación de Sumilleres de la Región de Murcia y miembro del jurado en la final del Campeonato Nacional de Sumilleres, en 2005. Obtuvo el Premio a la Mejor Carta de Vinos de la Provincia de Alicante, concedido por la Asociación Provincial de Sumilleres.
Sin duda alguna, José Antonio Navarrete es una referencia de la sumillería española.
¿Un vino para probar antes de morir?
Antes de morir hay que probar cuantos más vinos mejor, ya que la vida es una suma de vivencias, experiencias, emociones… y sobre todo momentos. Cada vino es un momento, para mí un momento en el recuerdo es una botella del año 1978, Grand Crû La Tâche, de Romanée-Conti, uno de los vinos que no olvidas nunca y que todo el mundo debería probar alguna vez.
¿Cuál es el último vino que has comprado?
Un vino que llevaba tiempo buscando, es un vino dulce, Domaine de Bablut SGN 1997.
¿Cómo incentivarías el consumo de vino entre los jóvenes?
Creo que es una cuestión de educación desde la niñez, hay que mostrar el vino como lo que es, un elemento cultural que forma parte de la dieta mediterránea, como el aceite, el pan… Un producto natural que hay que darlo a conocer desde un consumo moderado y un elemento de cohesión entre gentes y regiones.
¿Un referente en el mundo del vino?
Existen multitud de referentes en el mundo del vino, personas que desde su humildad, trabajo y sobre todo pasión nos llenan diariamente de ilusión. A nivel regional, un referente para mi es Blas Cerón, a nivel nacional Josep Roca y a nivel internacional, Jancis Robinson.
¿Con qué maridaje te has emocionado?
Con una ‘Ventresca de atún a la sal’ y un whisky, un Port Ellen 1982 Islay, en el restaurante L’Escaleta de mi amigo Alberto Redrado. Tanto el plato, formidable en la elaboración, como la combinación, bien estudiada, y un aspecto importante que es la explicación de ambas cosas y el porqué de ellas.
¿Una carta de vinos de un restaurante?
Sin lugar a dudas la de El Celler de Can Roca.
¿Una bodega para la historia?
Domaine Leroy es la historia del vino junto con muchísimos más.
¿Tu variedad preferida?
Cualquiera que esté bien elaborada, que refleje la zona, la climatología, el terroir… Pero si debo de quedarme con una, me quedaría con Pinot Noir.
¿Puede terminar la frase? No quite el ojo a…
Variedades como Monastrell, Bobal, Garnacha… variedades minoritarias pero que dan como fruto grandes vinos con personalidad y carácter.


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