miércoles

GERMINADOS.



Germinados

Los germinados son el primer estado del vegetal en proceso de desarrollo. Son el resultado de la activación de la semilla, un “proyecto de vegetal” en estado latente. Esta activación viene dada por la humedad y la temperatura, que hacen que la semilla (parte del fruto que contiene la información genética y la posibilidad real de generar un individuo completo) despierte y comience el desarrollo de la planta.
La semilla se compone de el embrión –esa parte blanca más tierna, en ocasiones ovalada y en otras con forma de rabito (es el caso de pipas o garbanzos)– y la reserva de almidón o proteínas de las que se nutre el embrión hasta que es capaz de desarrollar una raíz verdadera y las primeras falsas hojas o cotiledones (muy claras en las habas o las pipas).

El procedimiento para conseguir germinados es muy simple:

Necesitamos un recipiente, celulosa, agua mineral y una atmósfera idónea para que nuestras semillas germinen.
Sobre una bandeja de acero inoxidable acomodaremos una buena capa de celulosa en lámina abundantemente hidratada. Sobre esta lámina colocaremos las semillas secas dejando al menos 1 cm de distancia entre ellas. Cubriremos con más láminas de celulosa hidratadas.
Taparemos con papel film y haremos pequeños agujeros para que respiren.
Es necesario mantener una temperatura ambiente media de entre 25 y 28 ºC, y una humedad media del 90%.
Es muy importante que las semillas estén perfectamente cubiertas y que en ningún momento les de la luz. Con la celulosa, se filtra cierta claridad, pero no luz propiamente dicha. De este modo se consigue que la semilla hidratada brote. Si le da directamente la luz solar, en cambio, el germinado se vuelve muy amargo fruto de la reacción clorofílica de la planta. Además, la membrana se endurece perdiendo así gran parte de la magia de su textura.
Nosotros ponemos semillas en celulosa a cada servicio para recoger cada una en su mejor momento y disponer siempre de germinados frescos.

¿Por qué hacer un germinado en casa y no comprarlo? Además del evidente ahorro en los costos, sabemos que la grandeza de este producto es degustarlo en su momento justo y que en tan sólo unas horas pierde mucho… Entonces, ¿qué sentido tiene pagar un precio mucho más alto por un producto de menor calidad?
 
Tiempos para germinar las diferentes semillas:
Acelga roja 36 horas
Achicoria 36 horas
Anís 48 horas
Atsina 40 horas
Borraja 36 horas
Fenogreco 28 horas
Garbanzo Jarandilla 50 horas
Guisante 50 horas
Lenteja común 40 horas
Lenteja verde 30 horas
Lenteja negra del Japón 36 horas
Maíz 56 horas
Mertensia maritima 48 horas
Mostaza 36 horas
Mungo verde 20 horas
Perifollo 24 horas
Quinoa 36 horas
Rabanito 24 horas
Remolacha 36 horas
Rúcula 36 horas
Semilla de tomate 48 horas
Stevia rebaudiana 12 horas
Zanahoria 30 horas



Brotes

Un brote es la parte de la planta que se encuentra en el proceso inicial de su desarrollo. Normalmente hablamos de brotes para referirnos a las partes más jóvenes de las plantas o que se producen por el crecimiento o desarrollo de alguna hoja, tallo o partes del mismo. Por ejemplo, los brotes de las hojas de una planta de hoja caduca se producen cíclicamente todas las primaveras y duran hasta el verano. Estos brotes  pueden dar lugar a hojas, ramas o tallos.

Obtener brotes exige más atenciones y paciencia que los germinados. Al igual que estos, se elaboran en El Poblet en bandejas con una gran base de celulosa muy hidratada en la que se colocan las semillas previamente sumergidas en agua a 25 ºC durante 6 horas y escurridas. Esta vez no se tapan con celulosa para facilitar que el brote suba sin problemas. La bandeja sí debe cubrirse con varias láminas de papel film formando una capa tenuemente oscura pero no opaca. Se agujerea de modo que las semillas puedan respirar y reciban la luz solar ligeramente filtrada. Los brotes la absorben pero no en exceso, por lo que la reacción clorofílica que se produce es mínima. De lo contrario, como en el caso de los germinados, el brote amargaría.
Las semillas más carnosas (como las de maíz, mungo verde, guisantes o garbanzos) requieren de un procedimiento adaptado: nosotros las ponemos en contenedores de metacrilato negro con un sistema de aspersión para obtener brotes más largos e hidratados.
En todos los casos, la temperatura ambiente debe situarse entre los 25 y los 28 ºC de media, con una humedad ambiental del 95%.

Tiempos para brotar las diferentes semillas:
Acelga roja 50 horas
Achicoria 60 horas
Anís 90 horas
Atsina 60 horas
Borraja 56 horas
Fenogreco 36 horas
Garbanzo Jarandilla 90 horas
Guisante 90 horas
Lenteja común 72 horas
Lenteja negra del Japón 60 horas
Lenteja verde 70 horas
Maíz 120 horas
Mertensia maritima 80 horas
Mostaza 56 horas
Mungo verde 72 horas
Perifollo 60 horas
Quinoa 60 horas
Rabanito 60 horas
Remolacha 60 horas
Rúcula 56 horas
Semilla de tomate 80 horas
Stevia rebaudiana 56 horas
Zanahoria 70 horas






2004 bayas, semillas y legumbres germinadas a la brasa con panceta ahumada e hígado de pichón

Temperatura: 40 ºC

comentario

Los germinados  son un producto fresco y vivo, y su estado embrionario ofrece una enorme complejidad sensitiva. Visualmente también son un espectáculo y su textura es la raíz cuadrada de los crujientes, pero en este caso sin necesidad de deshidratar ni de caramelizar. Además, proporciona jugos y aromas que pocas veces se encuentran en un solo producto.
Por otro lado están los valores nutricionales y dietéticos, ya que los vegetales en estado embrionario tienen una concentración de sustancias de reserva increíble, para dosificar a lo largo de su desarrollo. Su elevado índice de vitaminas A y E, vitaminas del grupo B, hierro, fósforo, potasio, magnesio y calcio hacen de este producto un elemento ideal en nuestra dieta.
Respecto a sus aplicaciones culinarias, no existen demasiadas recetas con germinados, salvo en el recetario asiático, y por eso presentan una serie de problemas añadidos. También gracias a esa falta de referencias se trabaja desde una perspectiva más libre y más personal que nos permite crear un estilo propio.
Los germinados que nosotros utilizamos para este plato pueden ir variando según la temporada, pero estos que os presentamos son con los que más a gusto nos sentimos. Estamos trabajando en el mismo concepto con cuatro variantes, que se regirán por las cuatro estaciones y por los productos más significativos de la temporada. Así conseguimos convertirlo en un plato eterno y en el cual seguiremos trabajando y experimentando.
La vida de un germinado según nuestra experiencia no es superior a dos días, tiempo en el cual el germinado pierde frescor, agua y su carne se empieza a endurecer. A pesar de su corta vida, y aunque se venden ya germinados, os recomiendo que lo hagáis vosotros mismos. En El Poblet cada día ponemos nuevos productos a germinar y, teniendo en cuenta que tardan unas 48 horas, siempre tenemos germinados frescos y desechamos los del día anterior.

el caldo de panceta ahumada

Ingredientes: 700 g de panceta ahumada, 100 g de cebolla tierna, 100 g de puerro (la parte blanca), 25 g de zanahoria, 3 champiñones, 3 l de agua, c.s. de sal.

Proceso: sudar, a fuego muy suave, la panceta y las verduras troceadas. Cuando adquieran un color levemente dorado mojar con el agua y cocer, casi sin hervir, durante 45 minutos. Dejar reposar, colar y clarificar. Rectificar de sal y reservar para hacer el velo y la base del plato.

la base del plato

Ingredientes: 250 g de caldo de panceta ahumada (elaboración anterior), 1 g de agar-agar.

Proceso: mezclar en frío y llevar el conjunto a ebullición. Colar y repartir 30 g de caldo por plato. Esperar a que gelifique y reservar en frío.

el velo           

Ingredientes: 3,4 g de agar-agar, 600 g de caldo de panceta ahumada (elaboración anterior), 2 hojas de gelatina.

Proceso: mezclar en frío el agar-agar y el caldo. Llevar a ebullición y, fuera del fuego, añadir la gelatina previamente hidratada. Colar y extender en placas grandes, consiguiendo una lámina de 2 mm de grosor. Dejar reposar y gelificar. Con la ayuda de un cortapastas cortar en forma circular.

los germinados

Ingredientes: 250 g de lentejas verdes de Puy, 250 g de lentejas negras, 250 g de soja verde, 100 g de semillas de rabanitos, 250 g de bayas de fenogreco (Trigonella foenum graecum), c.s. de recortes de velo (elaboración anterior), 1 g de aceite de oliva suave.

Proceso: la elaboración de estos productos se puede llevar a cabo mediante varios procesos que faciliten el trabajo. Resulta fundamental que el producto esté húmedo y permanezca durante 48 horas en un lugar fresco y sin luz. En ese preciso momento estará en perfecto estado.
En función del germen que se trabaje se necesitará mayor o menor humedad. Por ejemplo, la soja verde permanecerá 12 horas en remojo, se escurrirá y, luego, se procederá a la germinación.
Es vital buscar y utilizar germinados de cultivo biológico, mucho más saludables y con un sello de garantía.
En el momento del servicio, en un colador de acero, templar a la brasa de enebro los germinados, hidratándolos con recortes del velo de caldo de panceta coagulado y 1 g de aceite de oliva suave.

la quinoa

Ingredientes: 150 g de quinoa real biológica, 100 g de puerro (la parte blanca), 20 g de aceite de oliva, 500 g de caldo de pato, c.s. de trufa negra, c.s. de sal gris de Guérande.

Proceso: la quinoa se germina de manera distinta. Germina al cocinarla. Pochar el puerro en el aceite de oliva. Mojar con el caldo de pato y cocer la quinoa durante 15 minutos a fuego suave. Colar y dejar reposar hasta el momento del pase. Espolvorear trufa negra rallada y un poco de sal gris de Guérande.

el germinado de semilla de espárragos blancos

Ingredientes: 100 g de semillas de espárrago blanco.

Cuando se inició la creación de este plato no existía en El Poblet una gran experiencia en cuanto a germinados se refiere.
La única referencia que tenía era la de los espárragos que veía recoger en la ribera del río Tiétar (Extremadura). No era otra cosa que una serie de enormes surcos de arena donde los espárragos se escondían del sol. A raíz de este recuerdo se ideó una plantación de germinados de espárragos blancos entre algodones.

Proceso: igual que en el resto de germinados, se necesitan 48 horas entre algodones húmedos, sin luz y en un lugar fresco. Se sirve crudo sin calentar ni aderezar.

el hígado de pichón

Ingredientes: 12 hígados de pichón, 1 l de leche, 10 g de sal.

Proceso: desangrar los hígados en leche con sal durante 6 horas.
Transcurrido este tiempo, escurrir y secar sobre la brasa de enebro a unos 30 cm hasta que el corazón del producto alcance los 40 °C. Dejar que se enfríe a temperatura ambiente y laminar.

acabado

Otros ingredientes: c.s. de cebollino picado, c.s. de virutas de chocolate amargo, c.s. de sal Maldon.

En primer lugar, templar el plato en el horno a 120 ºC durante 1 minuto. Mientras tanto, calentar la quinoa y templar los germinados a las brasas de enebro. Disponer los germinados con la quinoa en la base del plato. Colocar sobre la quinoa las láminas de hígado de pichón. Servir sobre los germinados las virutas de chocolate amargo y cubrir con el velo. Templar en la salamandra y acabar con los germinados de espárragos y unas escamas de sal.
Es un plato tibio que no debe superar, en el momento del servicio, los 45 ºC.
Se utilizarán 30 g de la mezcla de germinados por cada comensal.

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Ostra inspiración, Frank O. Gehry/Guggenheim 2005




Ostra homenaje a Frank O. Gehry/Guggenheim. año 2005

Temperatura: 40 ºC

comentario
La ostra homenaje a Frank O. Gehry es probablemente el plato más representativo de la mineralización. Es la mineralización como gusto, como estética y como línea de inspiración. Pero además se convierte en icono no sólo de la mineralización, sino también de los paisajes domesticados donde esculturas, cuadros, arquitectura, o fotografía, pueden servir de inspiración para el cocinero.
La idea surgió al salir del Guggenheim de Bilbao tras una exposición. Quería materializar el sabor metálico en un plato, y éste lo tenía en las ostras. Una vez conseguido esto, pensé en la estética, en la representación del edificio y del titanio... Así empezó todo.

el caldo de ostras y berberechos

Ingredientes: 2 kg de berberechos, 1 kg de pieles y uñas de percebes, 120 g de chalotas cortadas por la mitad, 16 ostras, 2 dientes de ajo enteros sin pelar, 5 l de agua mineral, 120 g de aloe vera crudo y escaldado en 3 aguas.

Proceso: limpiar bien todos los ingredientes e introducirlos en una cazuela. Cubrir con el agua y cocer. Al principio, levantar el hervor y desespumar bien. A continuación, proceder a una cocción lenta de 1 hora evitando que hierva. Transcurrido este tiempo, reposar la mezcla durante 2 horas para colar posteriormente. Deben quedar 2 l de caldo.

la ostra

Ingredientes: 4 ostras Gillardeau nº 0

Proceso: abrir la ostra y templar levemente a 30 cm de unas brasas de enebro.

el velo

Ingredientes: 550 g de caldo de ostras y berberechos (elaboración anterior), 2 hojas de gelatina, 25 g de aloe vera líquido, 2 g de plata en polvo.

Proceso: hervir el caldo y fuera del fuego incorporar el aloe y la gelatina previamente hidratada. Bajar a 40 °C y añadir la plata en polvo. Dejar reposar en bandejas con 1 mm de grosor.

el papel de plata y aloe vera

Ingredientes: 1 l de caldo de ostras y berberechos (elaboración anterior), 170 g de tapioca, 5 g de plata en polvo, 170 g de aloe vera crudo y escaldado en 3 aguas.

Proceso: hervir el caldo y añadir la tapioca a modo de lluvia. Cocer 15 minutos y triturar con el aloe vera. Incorporar la plata en polvo y mezclar bien. Estirar esta masa en un papel sulfurizado y colocarlo sobre unos moldes para que el resultado sea un papel con volúmenes irregulares. Secar en el horno a 60 ºC hasta obtener un finísimo papel crujiente, frágil y que en boca se deshace aportando el mismo sabor de los fondos.
Este elemento es además el responsable, junto con el velo, del volumen del plato. De este modo, el aspecto final del plato se asemeja al museo bilbaíno.

acabado

Otros ingredientes: 12 daditos de piel de limón confitada.

En la base del plato acomodar la ostra atemperada a la brasa. Colocar el velo sobre ella y templar durante 1 minuto en el horno a 120 ºC. Acabar con 3 dados de piel de limón y el papel de plata y aloe vera.


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viernes

TRAVELER. "En la Encrucijada" JESÚS TERRÉS Y QUIQUE DACOSTA.



Quique Dacosta, en la encrucijada
D.R

Quique Dacosta En la encrucijada

Hablamos con el chef sobre innovación y la eterna controversia: ¿son caros los restaurantes?
Al grano: en Quique Dacosta se come como Dios. Pero antes, permítanme darles la murga con el ronroneo de un debate demasiado habitual en las moquetas de la alta restauración.
¿Son caros los restaurantes?
Es inevitable. Siempre que plantamos sobre la mesa el debate de las Estrellas Michelin y la cocina de vanguardia aparece algún fulano con el discursito del listillo de turno, ese que prefiere un “un sencillo pero contundente bocata de calamares a pagar un riñón y parte del otro por platos con nombres que dan vergüenza ajena y lo único que llenan son los bolsillos de estos caraduras”. Lo dice, claro, quien nunca ha puesto un pie en ninguna cocina como ésta, donde los cocineros se dejan los cuernos, el alma y el cepillo intentando que “pasen cosas” en la mesa, que es un trocito de nuestras vidas. Por eso es triste ver cómo pensamos, a veces, que la vida es una fiesta a la que no estamos invitados. Que ciertas cosas son para “los demás“, que nosotros sólo venimos a pagar la hipoteca y ciscarnos en los muertos del político de turno. Que ya tienes bastante con sobrevivir, como para perder el tiempo viviendo.
Tengo dos reglas básicas. Una (sagrada) es de mi patrón espiritual, Jack Nicholson, “te diré una cosa: no vuelvas a dar a nadie tu mejor consejo, porque no lo van a seguir”. No dar consejos. Y sin embargo no puedo evitarlo cuando es un amigo el que me planta en la cara el discurso de la tortilla de patatas. En tal escenario soy conciso: “Ve a Quique Dacosta”. Ve si es posible cuando el calor remanga las camisas y la noche te reclama en las terrazas.
Y yo (que me quiero un montón) me doy ese consejo todos los años. Y cada visita es una sorpresa y cada menú un capítulo de una película cuyo desenlace ya empiezo a intuir. Este año su propuesta se llama “El sabor del mediterráneo”, más de cuatro horas de platos divididos en seis actos y una sorpresa: snacks, jardín, mesa de salazones, tapas, platos, postres y la caja mágica. Ah, y una sorpresa.
En cuanto a qué verán en la mesa, no pienso desgranar aquí cada uno de los 48 platos de la película Quique Dacosta. Y no lo haré porque si se respetan las sorpresas en las series de TV o el cine, no veo por qué tengo que venir yo a spoilear cada una de las 48 secuencias de esta película imprescindible. Sólo contaré el final: una sonrisa en la cara.
Y ahora, una entrevista con el responsable de que nos pongamos así de contentos delante de la mesa: Quique Dacosta
Al grano, ¿Son caros los restaurantes?
Tiene que haber de todo. Caros, baratos, con buena o mala RCP, pero es más fácil analizar caso por caso que generalizar. Por ejemplo, yo en Quique Dacosta Restaurante tengo estos datos: 1.200.000 euros de gastos fijos (en los que incluyo el personal fijo durante toda la temporada, pero no la primera materia) y 8.000 clientes a los que doy servicio durante la temporada (desde marzo a octubre). Eso quiere decir que cada comensal me cuesta 150 euros en cuanto se sienta a la mesa. Y aún no hemos contabilizado la materia prima. Los 37 platos, los vinos. Si el menú cuesta 150 euros, supongo que te haces una idea de si es caro o no es caro.
Me gustaría de verdad tener menos gastos fijos (menos intereses al banco, tener que pagar menos impuestos, menos gastos de seguridad social, que la mano de obra fuera más económica, la luz, el agua, el gas...), pero la excelencia cuesta mucho dinero de mantener. Estos espacios son muy costosos y damos servicio a muy pocos comensales por la propia naturaleza de lo que hacemos. Un teatro para 25 personas sería mucho más costoso para la persona que lo visita que esto. O si el Circo del Sol (60 euros por entrada) en vez de meter por función 2.000 personas, metieran 25, ¿cuánto costaría esa entrada?
El templo de Quique
El templo de Quique
D.R
¿Por qué parece que los que amamos la ‘alta cocina’ tenemos que estar defendiéndonos constantemente ante el mundo (“una cosa elitista y para pijos”)?
Yo he decidido no tener que dar explicaciones, porque no las pido. No se las pido al que se gasta dos mil euros por ir a ver una final de futbol, ni de Fórmula 1, ni al que se va de crucero, ni al que se gasta seiscientos euros en una ópera en Viena, ni al que compra tecnología de última generación o una prenda de firma. Que cada uno haga lo que quiera y pueda. Respeto para todos y ya está.
Imposible no empezar dándote la enhorabuena por el número 40 de 50 Best Restaurant...
Graciasssss señor, es un reconocimiento muy bonito, además de un filtro muy exigente por otro lado. Hay que relativizarlo, de verdad, el mundo es muy grande y hay muchísimass personas haciendo un grandisimo trabajo. Grandes restaurante en todo el mundo, grandes cocinero haciendo cosas maravillosas en la tradición y la vanguardia. Me gustaría que todos hiciéramos nuestros los éxitos de todos, porque al final es lo que queda, yo me alegro de cada éxito de un colega, más si es español. Sea de la guía, de la lista o de la organización que se lo dé, porque sé que detrás de cada reconocimiento hay un cocinero, un camarero, un maitre, un sumiller, un equipo y sus familias dejándose la piel.
Una cosa está clara: la lista de 50 Restaurants (como las Estrellas Michelín) ayuda a llenar las mesas. Si eso es así, ¿Por qué desde aquí se critica tanto?
La lista no la hago yo, ni tan siquiera voto. Así que prefiero mantenerme al margen de toda especulación. Llevo siete años con este en esa lista. ¿Y qué puedo hacer? Seguir trabajando. Necesito clientes: si esta lista me trae uno solo, ha merecido la pena. Total, yo lo unico que hago es cocinar y sacar adelante mi proyecto.
Venga, admítelo, lo críticos gastronómicos nos metemos donde no nos llaman...
Es posible (ríe) pero aquí cada uno asume su rol y entre todos estamos construyendo lo que hoy somos y lo que podamos ser, dejar o preservar.
Hablemos de tu cocina. “El sabor del mediterráneo”...
Es la expresión más íntima, comprometida, personal, territorial, evolutiva que he hecho nunca. Cuando lo lógico sería levantar el pie de acelerador, recortar en i+d+i , en personal, en producto y en inversión, yo me mojo aún más. Creo y tengo un compromiso con la vanguardia y mis propias convicciones, y “echamos el Mediterráneo entero a la parrilla”. Los clientes y mi equipo esperan de mí esa determinación y esa apuesta.
Te conozco desde hace años, pero los últimos tres han sido especialmente intensos y vibrantes, ¿qué ha pasado?
Trabajo, trabajo y más trabajo, por suerte. Es la suma de los 26 años de oficio. Llevo desde los 14 en la cocina y tengo 40. Llevo 24 en el restaurante, soy socio desde hace 12 y, desde hace cuatro, propietario único. Cada minuto que ha pasado ha sumado lo que soy hoy. Es cierto que estos años hemos tenido una presencia muy importante en medios, pero eso es que la obra interesa y vosotros los medios, queréis saber que esta pasando en nuestra cocina, en mi cabeza y cómo se materializa.
48 platos, Quique. Que se dice pronto...
Se dicen pronto, pero no se hacen tan rápido. Trabajamos durante todo el año anotando las líneas de trabajo que una vez termina la temporada trabajamos de puertas adentro (cierre anual del 1 noviembre, al 28 febrero) para una mez en marcha la temporada (del 29 de febrero al 31 de octubre) el comensal pueda vivir una nueva experiencia, gustativa y sensorial. Es muy importante ese proceso creativo: es vital para mí. Sin él, no sería cocinero.
¿Cocinero o chef?
Cocinero. Me parece una palabra ademas bellísima.
¿No es un problema que siempre esperemos el próximo ‘Bruma’ (un plato mítico caracterizado por su puesta en escena)?
No. Espero que esperen de mí siempre un plato como la bruma. Diré más, en estos momentos la experiencia es global y creo que es aún más transcendente ahora que plato a plato. Pero sí, el comensal es cada vez más exigente, conocedor y viene con muchísimas más ganas de vivir la experiencia. Es genial el momento en el que vivimos. Lo comensales se lo pasan bomba en casa y es lo mas bonito. Nos entregan muchisima energía, además de un tiempo hermoso con nosotros de lo que nos nutrimos y sacamos mucho partido.Si el proceso creativo es una manera de vivir y un proceso vital, dar de comer y beber a los clientes es aun más necesario y emocionante.
La última vez que hablamos, hablaste del sintoísmo. ¿Cómo influye en tu cocina?
Para mí sintoísmo es libertad, ecosistema, biodiversidad, tradición, respeto, medio ambiente, calidad, trabajo, ideales, conocimiento, estudio, reflexión, excelencia, técnica, tecnología, vanguardia, innovación, diseños, arte, artesanía, arte, divulgación, son palabras, disciplinas, ideales en las que se apoya mi vida profesional y personal.
Quique, unos huevos rotos también molan, ¿no?
Claro. Cómo no. ¿Los haces tú? Mira Jesús: 365 días al año. Tres comidas al día (con suerte) para todos. Quiero decir que hay espacio para todo: para huevos rotos, para cocidos, para pizzas, hamburguesas, para paellas, para la fusión, asadores, la vanguardia, marisquerias, lo popular, la tradición… estilos, líneas, cocinas étnicas, vegetarianas, macrobioticas. No nos pongamos tantas murallas a la hora de comer. Solo tendríamos que tener una premisa, y es que sea de calidad.
Y sí… unos huevos rotos por favor Jesús, y rapidito!

www.traveler.es
 http://www.traveler.es/viajes/placeres/articulos/quique-dacosta-en-la-encrucijada/1733
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miércoles

Por Pau Arenos. "SEÑOR CHEF SU RESTAURANTE ES EL MEJOR DEL MUNDO".








DOM. el Periodico 
texto: PAU ARENOS.
fotos: JORDI COTRINA.

http://lacocinadelosvalientes.blogspot.com.es/

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domingo

ELENA ARZAK JUNTO LAS MUJERES COCINERAS ESPAÑOLAS.

 

 

Las jefas de la cocina

Magazine | 18/05/2012 -
Susi Díaz, Mari Carmen Vélez, Aizpea Oihaneder, Fina Puigdevall, María José San Román, Carme Ruscalleda y Macarena de Castro, en la playa de la Escaleta, en Sant Pol de Mar (Barcelona) Carlos González Armesto
La donostiarra Elena Arzak viajó hasta San Pol (Barcelona) pocos días antes de recibir en Londres el premio a la mejor cocinera del mundo Carlos González Armesto
Ellas aún no lo saben, pero los nubarrones que cubren el cielo sobre la pequeña playa dela Escaleta, en Sant Pol (Barcelona), son engañosos. A pesar del mar revuelto, del aire frío que trata de llevarse el mantel y de la amenaza de lluvia que no llegará a deslucir el día de picnic, el sol calienta. Pero lo hace tan sutilmente que no será hasta mañana, cuando se levanten y se miren al espejo, cuando se descubran la piel demasiado tostada.
“Anoche me parecía que tenía fiebre”, cuenta por teléfono Toñi Vicente, ya desde Galicia, el día siguiente del encuentro de las más reconocidas cocineras españolas. La llamada es un pretexto. Se ha despertado intranquila: confiesa que en el viaje de regreso le dio vueltas al tema y le preocupa que la charla que mantuvo con sus colegas pueda parecer discriminatoria. Cree que es importante dejar claro que hombres y mujeres convivieron siempre bien en la cocina y seguirán haciéndolo. Que es bueno resaltar lo positivo que puedan aportar ellas a la profesión, pero nunca en detrimento del otro sexo.
Hartas están de que les hagan siempre la misma pregunta. ¿Existe una cocina femenina? ¿Se ha sentido alguna vez discriminada por el hecho de ser mujer en un mundo de hombres? Sin embargo, es la primera vez que se reúnen con algunas de sus compañeras de profesión –no están todas, pero sí constituyen una incuestionable representación de las grandes cocineras españolas– para hablar abiertamente de ello y para cuestionarse aspectos en los que en el día a día ni reparan.
La última en llegar a la cita será la donostiarra Elena Arzak, quien llama para advertir que está en camino y bromea interesándose por si alguien ha preparado un aperitivo: “Esperadme, que estoy llegando”. La misma semana en que participa en el reportaje tendrá que viajar a Londres para recibir el premio a la mejor cocinera del mundo y anda de entrevista en entrevista.
Es, estos días, la cocinera más solicitada del planeta. Ella, que quiere quitarse importancia, cuenta que siempre tuvo la suerte de trabajar rodeada de mujeres en una casa en la que nunca se le cuestionó si era chico o chica. “Sé que las mujeres casi siempre han tenido que demostrar más su valía. Pero yo he sido una privilegiada porque la cocina de Arzak siempre estuvo llena de mujeres. En la época en que tuve a uno de mis hijos, en un par de años nacieron cinco criaturas de gente del equipo”. El premio que le han otorgado, explica, prefiere interpretarlo como un reconocimiento a la gastronomía más que como un premio a la mujer. “Cuanto más se reconozca el trabajo de la cocina, mejor. Y a las mujeres que no se encuentren en mi situación, yo espero que todo esto les ayude”.
El día en la playa será intenso. Contarán anécdotas, discutirán, reirán, se acabarán empapando para hacer alguna de las fotos, bromearán con los michelines propios (no los de sus restaurantes) y disfrutarán con el magnífico picnic que ha preparado la catalana Carme Ruscalleda. Y, sobre todo, se despedirán con abrazos y con el firme propósito de instaurar el encuentro:
–El año que viene lo haremos en Alicante. Yo preparo el picnic.
–Yo me ocupo de llamaros.
–Pongamos fecha.
–Hay que buscarle un nombre a esta cita anual.
–Si nos va bien a todas, lo cerramos ya.
–Lo cerramos. Nos vemos en Alicante.
 Son organizadas y resolutivas. Son las jefas en la cocina.

Entre todas ellas, mis tres cocineras de la Comunidad Valenciana. Susi, Mari Carmen y Maria Jose.

TODO EN ORDEN
Su trabajo requiere una organización extrema. Tanto si se es cocinera como cocinero. Es una conclusión general, aunque en esa pulcritud, señala Toñi Vicente, hay una herencia de las amas de casa que siempre fueron las que pusieron orden en la cocina. “El orden es un legado nuestro”. Asegura Carmen Vélez, una de las tres alicantinas que participan en el reportaje, que la inmensa mayoría de las mujeres con las que ha trabajado son especialmente resolutivas. “Estamos acostumbradas a hacer varias cosas a la vez. Además, tenemos el instinto innato de alimentar”.
Para llegar hasta donde ellas han conseguido llegar, asegura su amiga Susi Díaz, hay que ser doblemente organizada. “Si no, no llegas. Especialmente, si tienes familia”. Pero esa es una cuestión que se abordará con más calma a la hora de los postres. Antes, las eternas preguntas: ¿existe una cocina femenina?, ¿por qué, habiendo tantas mujeres que viven pegadas a los fogones, son tan pocas las que han llegado a la cima? A Celia Jiménez, la primera que obtuvo una estrella Michelin en Andalucía, la pregunta le repele. “Me da rabia leer eso de ‘la cocina con un toque femenino’. No lo soporto. Yo cuando trabajo no distingo entre hombres y mujeres. Se trata de ser profesional y de tener sensibilidad”. Aizpea Oihaneder está convencida de que dentro de veinte años ya nadie se preguntará esas cosas: “Es una cuestión de tiempo. De normalizar una situación que poco a poco va cambiando”. Si es cierto eso de la sensibilidad, observa Beatriz Sotelo que ella debe de ser la excepción. “Creo que mi socio, con el que trabajo en la cocina, es quien aporta el toque de sensibilidad, es mucho más detallista. Yo soy la impulsiva; él, el sosegado. Tal vez por eso nos complementamos bien”.
Las mujeres no siempre fueron bien recibidas en las cocinas profesionales. Aunque no fue el caso de ninguna de ellas, saben que a más de una le tocó acostumbrarse a encajar bromas machistas en un entorno de lo menos delicado. Las cosas cambian, pero aún son contadas las que triunfan en una profesión que tradicionalmente fue masculina.
A Carme Ruscalleda le parece que lo que ocurre en su terreno es un reflejo de una sociedad en la que “aún es noticia que en Alemania una mujer sea canciller”. Cree que es importante recordar que en sus orígenes la cocina profesional requería el uso de herramientas muy pesadas que exigían tener fuerza: “Para manipular la leña, el carbón, las grandes cazuelas pesadísimas, tenías que ser un hombre. La tecnología abrió las puertas a la mujer y también la mentalidad del chef, que empezó a darse cuenta de que la mujer podía aportar ideas y sensibilidad. Veinte años atrás muchas brigadas no permitían la presencia de mujeres. Y si hurgáramos, aún podríamos encontrar en el primer mundo cocinas en las que prefieren evitarla para que no alboroten el gallinero. Ahora, en la cocina de élite, hay un grupo que empuja y que aporta lo mismo que el hombre. Es un avance lento, pero con pasos firmes”.

TALENTO Y SENSIBILIDAD
No ha olvidado la cocinera de Sant Pol que cuando hace 24 años tomó la firme decisión de ganarse la vida como chef, la gente que la quería le daba el pésame. “Es curioso, pero veían como un mundo lúgubre lo que para mí es luz y alegría”. Ahora está orgullosa de que aquellas mismas personas se alegren de su vieja elección. “Hemos recorrido juntos la dignificación de una profesión. Y los clientes también han evolucionado. Por suerte, ha pasado a la historia la frase recurrente ‘nada en el plato y todo en la factura’, que se utilizaba para criticar la cocina creativa”. Ella sigue preguntándose si es verdad que hay una cocina femenina: “Yo digo que este trabajo requiere sensibilidad. No creo que eso sea algo que las mujeres llevemos de serie, porque he visto hombres y mujeres con sensibilidad y sin ella. Hay muchos clientes que me dicen que ven en lo que hago la parte femenina. Antes pensaba que eso era imposible, pero me asaltan las dudas cuando me hablan de que también existe un vino femenino. No lo sé. Tal vez”. Sabe que la alta cocina es un teatro abierto al público: un espacio para las sensaciones en el que cada cual trabaja según su filosofía. “En esta orquesta humana hay intérpretes masculinos y femeninos. A mí me gusta que nos juzguen igual”. Por eso Ruscalleda no ha aceptado optar al premio a mejor cocinera en el mismo certamen en que se eligen los mejores restaurantes del planeta.
Todavía hoy en las escuelas de hostelería muchos padres no ven con los mismos ojos que sea el hijo o la hija quien quiere dedicarse a la cocina. En el caso de la hija, lo viven como un fracaso, según explicaba pocos días antes del encuentro de cocineras Vinyet Capdet, coordinadora de estudios del centro de estudios universitario de hostelería y turismo CETT, quien confesaba que en su caso, tras formarse como cocinera, en las primeras prácticas no le permitían hacer algunos trabajos para evitar que pudiera quemarse o hacerse daño, porque era una chica. Susi Díaz asegura que nunca fue su caso. “A mí nunca me han tratado diferente por ser mujer. Sólo noto la galantería, gestos que nada tienen que ver con la profesión, y que en el fondo me gustan”. Tampoco Macarena de Castro piensa que haya diferencia alguna. “Creo que mis clientes no distinguen el sexo de quien firma el plato”. Ella aprovecha todos los inviernos, cuando cierra su restaurante en Mallorca, para formarse trabajando temporalmente a las órdenes de otros cocineros. “Siempre han sido hombres. Y sólo una única vez me sentí discriminada, en Jamaica. Lo pasé mal por el hecho de ser mujer y blanca. Pero he trabajado en muchos sitios y nunca más he tenido un problema. Creo que cada vez hay más mujeres en las cocinas”.
La respuesta a por qué son tan pocas las que forman parte de la élite, según Elena Arzak, es breve: “Por una cuestión cultural”. Ella, que está convencida de que cada vez habrá más cocineras reconocidas, explica que no necesitó convencer a nadie cuando tuvo claro a qué quería dedicarse. “Yo me crié entre fogones. Durante las vacaciones, con mi hermana íbamos cada día unas horas al restaurante para echar una mano y nos hartamos de limpiar changurros y chipirones o hacer julianas de naranja. No me quedaba más tiempo porque era pequeña y no me dejaban. Luego, al acabar el COU y pensar qué quería hacer con mi vida, estaba claro que cada vez lo pasaba mejor en aquel ambiente y les dije a mis padres que quería hacer hostelería. Había estudiado en un colegio alemán y pude formarme fuera y aprovechar los contactos de mi padre para pasar por restaurantes importantes de todo el mundo. Soy consciente de que tuve una gran suerte”.

EN BUSCA DEL EQUILIBRIO
Euskadi, cuenta Elena Arzak, siempre fue un matriarcado. Hay quien dice que el origen de las sociedades gastronómicas está en la necesidad de los hombres de hacerse un hueco en las cocinas, donde ellas no les dejaban entrar. También en Galicia, recuerda Toñi Vicente, las mujeres mandaron siempre en los fogones. Si en España hay un lugar donde las cocineras reconocidas han hecho piña, es en Alicante, de donde han venido juntas –un día antes de la cita para el reportaje, con la idea de compartir una cena en Barcelona– Susi Díaz, María José San Román y Carmen Vélez. “Nosotras nos queremos muchísimo, y cuanto más crece el grupo de cocineras alicantinas, más ganas tenemos de estar juntas y de que ese grupo crezca. Nos animamos las unas a las otras”, explica María José San Román. “Hay muchas cocineras con un gran potencial para triunfar, pero no llegan a conseguirlo porque no tienen la posibilidad que hemos tenido nosotras de recibir ayuda, como la que tuvimos cuando nuestros hijos eran pequeños. Y hemos tenido una pareja que nos ha apoyado en todo momento. Estoy segura de que hay talento que nunca llega a despuntar simplemente porque está en mujeres que no tienen resuelta esa estructura”. Para San Román hay un aspecto que distingue a la cocinera. “Creo que tenemos la necesidad de buscar el equilibrio en nuestros platos y en nuestros menús. De que todo esté compensado nutricionalmente, que haya verduras, pescado... Para mí es una obsesión, que seguramente tiene que ver con el hecho de ser madre” .
El hombre es cazador, y la mujer, recolectora, recuerda Carme Ruscalleda. “Posiblemente sea propia de la mujer esa búsqueda del equilibrio porque está acostumbrada a proteger el entorno, a almacenar y distribuir”. Dice Celia Jiménez que a ella le han llegado a recriminar que la mujer es más ahorradora y no gasta en el mejor producto. “Pues yo os aseguro –sentencia Susi Díaz– que cuando pienso en una elaboración interesante no me preocupa lo más mínimo si hay algo que se exceda en grasa. Y tampoco el precio. Cuando voy al mercado, busco el mejor pescado. No pienso en si algo engorda o es caro”.
El equilibrio y la importancia de una cocina saludable acaban convirtiéndose en uno de los temas de conversación durante el picnic –en el que no faltan ensaladas de todo tipo y frutas, ni tampoco embutidos o pasteles–. “Hace falta una asignatura de Nutrición”, dice Mari Carmen Vélez. “Me preocupa que a los chavales no se les enseñe a comer en las escuelas cuando en casa cada vez es menos la gente que cocina. Nosotros ya somos una generación perdida, pero habría que ponerse las pilas para educar a los pequeños”, dice Aizpea. “¿Una generación perdida? –pregunta Toñi Vicente–. Yo no pienso en absoluto que seamos una generación perdida. Creo que somos una generación muy interesante, por lo que nos lo hemos tenido que currar y lo que hemos tenido que hacer para llegar hasta aquí”.
Se cuestionan, entre bromas, a qué generación pertenece cada una, porque en la reunión hay mujeres de edades muy dispares. Cuando Toñi Vicente empezó a destacar, eran muy pocas las cocineras españolas de renombre. Ella abrió caminos, y sus colegas lo reconocen, la admiran y la quieren. Los años le han dado experiencia y sabiduría. “Antes había más gritos en mi cocina. Pero me he dado cuenta de que no merece la pena crisparse porque luego me siento fatal. Ahora grito cada vez menos porque no me compensa”.
UNA CUESTIÓN DE EMPATÍA
¿Mandan diferente un hombre y una mujer, en la cocina? “Yo no he visto cómo manda un hombre. Sé cómo mando yo”, dice Carme Ruscalleda. Se ríen intentando averiguar cuál de ellas tiene peor genio. “Yo, sin gritar, pongo a la gente en orden. Es una capacidad que he tenido desde joven. Nunca he gritado, pero os aseguro que los pongo firmes. Me doy cuenta de que a veces puedo dar miedo sin alzar la voz. Mis dos manos derechas son hombres y tampoco gritan”. La dinámica de las amenazas, los gritos y el miedo, explica Fina Puigdevall, es algo que afortunadamente va desapareciendo de muchas cocinas. “Y te das cuenta de que cuanto más eficaz es el funcionamiento de una cocina, menos gritos se oyen”. Al parecer esa no es, tampoco, una cuestión de sexos. Pero sí la empatía. “Las mujeres tenemos mucha empatía –reconoce Ruscalleda–, y eso nos ayuda a la hora de intentar que el trabajo fluya, que sea ordenado. Sabemos conciliar”.

CONCILIAR:LA PALABRA
Espléndidas fresas del Maresme, pequeños frutos rojos y pastelitos de chocolate. No podía faltar el chocolate. Es la hora del postre. La hora de hablar de la familia. “Yo no he tenido tiempo de formar una familia”, cuenta Macarena, la viajera, la que dice que ella no se cansa de aprender.
“A mí la cocina me costó una relación de pareja. Nos separamos porque él no entendía el ritmo”, confiesa Celia Jiménez, que no ha tenido hijos porque nunca ha acabado de encontrar el momento. “Sin la complicidad de mi pareja, yo no estaría aquí”, dice Fina Puigdevall. “Ni yo”, “ni yo”, “ni yo”, van repitiendo como el eco. “Reclamamos algo que ellos tienen por naturaleza. El apoyo de la pareja. Una mujer a su lado. Si eres mujer, o te apasiona mucho y te entregas en cuerpo y alma, o no llegas nunca”, dice Ruscalleda. El apoyo es fundamental, explica Elena Arzak. “Mi marido es arquitecto, pero me conoció cuando ya llevaba mucho tiempo dedicándome a esto”. El de Beatriz Sotelo sí es cocinero. “Se enamoró de mí cuando yo era su jefa. Es mi mayor apoyo”.
Parece que el tema le resulta cansino a Aizpea Oihaneder. “Todos los trabajos tienen sus problemas cuando hablas de conciliación. Pero lo importante es encontrar tu fórmula para ser feliz”. Ha habido renuncias, y no siempre es fácil librarse del sentimiento de culpa. Hombres y mujeres renuncian a muchas cosas para estar en la cúspide. “No se puede estar en todo, y no puedes vivir lamentando todo aquello a lo que has tenido que renunciar. Con penas no llegas a ninguna parte. Si te bajas en todas las paradas de autobús, no llegas”, dice Susi Díez. “No nos hemos sacado la culpa de encima”, añade Carmen Vélez. “Yo me perdí cuando mi hijo y mi hija arrancaban a andar o cuando se soltaron con la bici. Y nunca he sentido ni pena ni culpa. Tenemos que liberarnos”, dice la cocinera de Sant Pol.
Beatriz Sotelo es la única mujer en el grupo de jóvenes cocineros gallegos Nove. “Cuando surgió el grupo, mi sueño era llegar algún día a formar parte de él. Me hace ilusión haberlo conseguido. Para mí, la cocina es sentimiento: me gusta saber que mi familia se siente orgullosa de lo que hago, y espero que un día mi hijo se sienta orgulloso de mí. Tal vez los hombres tengan más ego profesional que muchas mujeres. Pero hay que tener metas y esforzarse para llegar a alcanzarlas”.

¿UN ASUNTO DE EGOS?
¿Tiene más ego el cocinero que la cocinera? Probablemente, asienten a la vez Ruscalleda y Puigdevall. “El ego es más masculino, podría ser”, piensa en voz alta Ruscalleda. “Nosotras tenemos un objetivo. Ellos piensan más en los laureles”, afirma Puigdevall. “Yo creo que hay tanto ego masculino como femenino. Lo bueno es tenerlo cubierto. Yo ya lo tengo cubierto y no me preocupa”, dice Toñi Vicente. “Hagamos nuestra historia, olvidémonos de si ellos son diferentes”, sugiere la cocinera gallega. En sus inicios, fue la niña en un mundo de hombres. Pero ha visto cómo las cosas cambiaban. Y prefiere mirar hacia delante. Ni siquiera le preocupa saber, cuando se le pregunta, si fue la primera española en obtener una estrella Michelin. “¿Qué más da?” Se alejan las nubes y hay que recoger el mantel. Visto y no visto. Son rápidas y resolutivas. Son las jefas de la cocina. Se verán de nuevo en Alicante.

DOMINCAL EL MAGAZINE:  http://www.lavanguardia.com/magazine/20120518/54295110440/jefas-de-la-cocina-carme-ruscalleda-elena-arzak-aizpea-oihaneder.html

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jueves

CA´SENTO

Todos los cocineros y cocineras de la comunidad Valenciana, hemos pasado por Ca´Sento a vivir experiencias gastronómicas de máximo nivel.
El equipo de Quique Dacosta Restaurante,ha pasado por Ca´Sento. Yo infinitas veces.
Todos hemos aprendido de ellos, y en nuestras casas hay cosas de Ca´Sento.
el sábado 12 de Mayo, Ca´Sento cerro las puertas 32 años después.
Estas cosas duelen. más a ellos que a ninguno, claro esta. Pero además hacen pensar...reflexionar, analizar y llegar a algunas conclusiones.
¿Que está sucediendo?
esta es una de esas preguntas que de bifurcan en miles de caminos, en los que el análisis de todos es cuanto menos complejo.
Raúl, aquí tienes a uno que te admira. He aprendido de tí muchas cosas. Eres un tipo maravilloso, tal vez un poco de más mala o.... te falto, y pegar algún puñetazo encima de la mesa también...pero eres tan tan buena gente que no lo hicistes, o no te vimos.
 Animo querido.

Espero y deseo sentarme pronto en una de tus mesas de Ca´Sento.










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viernes

"QUIQUE DACOSTA CATERING & MONT BLANC"

 
Mont Blanc & Quique Dacosta.

La firma Mont Blanc confío en Quique Dacosta, con su equipo de Vuelve Carolina, para hacer la presentación de la Boutique Mont Blanc en la calle Poeta Querol de Valencia.
Un evento más de la firma "Quique Dacosta Catering" coordinado por Manuela Romeralo y el equipo de Cocina de Vuelve Carolina en calle Correos n8 de  Valencia.

Fue un noche mágica, llena de un aura poco habitual, que los doscientos asistentes vivieron con una energía primaveral el acto.
os dejamos algunas imágenes, links interesantes y os invitamos a celebrar con Quique Dacosta Catering, cualquiera de vuestras celebraciones y eventos.
 


Gran expectación en la puerta de la Boutique.
Edición Grace. #VuelveCarolina


de Cine. ¿Sabes dodne esta nuetro Cine?

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