lunes

8 agosto 2011. Pagina de Gastronomía.




Homenaje a la canela
T. CASTRO | 08-08-2011
Homenaje a la canela en Retrato de notario, de Quentin Massys.


31 PRODUCTOS QUE ESTREMECIERON AL MUNDO

El afán de los descubridores

ALFREDO ARGILÉS

No es que la canela valga exactamente igual para un roto que para un descosido, pero lo cierto es que los egipcios la utilizaban como ingrediente para sus embalsamamientos y nosotros nos la comemos encima de unas natillas.
Es conocido el amor que comparte la canela con los dulces
Pero para que esto último fuese posible tuvo don Lourenço de Almeida que conquistar Ceilán, lugar donde se producía la más abundante y refinada de todas. Hora es de hablar de las especias en general, y de las idas y venidas de los navegantes europeos en su busca, ya fuesen acompañados del éxito o dando sus esperanzas con la frustración de descubrir América. La verdadera obsesión que contrajeron en el Viejo Mundo por obtener de forma satisfactoria las especias que procedían de Oriente impulsó de forma definitiva la expansión de los imperios, ya que el comercio ha tenido siempre que ver con el ansia de viajar. Y puesto que en el mundo conocido todas las especias venían de la cuenca del Éufrates, pues hacia allí se dirigieron, por tierra y por mar los esforzados caminantes y navieros, dándose de bruces con ignotos pueblos de hermosas plantaciones, a los cuales convencieron o vencieron según el humor del visitante y los medios disponibles.
Decíamos que don Lourenço se adentró en lo que hoy es Sri Lanka, y la conquistó para su señor allá por los primeros años del 1.500, obteniendo Portugal durante los siglos posteriores grandes beneficios con la canela, aunque fueron los holandeses e ingleses quienes gozaron en fechas posteriores del monopolio de su tráfico.
La corteza seca del árbol canelero goza de magnífico y dulce perfume, lo cual es conocido y admirado desde la más remota antigüedad. Ya el emperador Shen Nung de la China la utilizaba 2.700 años antes de nuestra era, y tras otros livianos imperios se reencuentra en Lesbos, donde al decir de Homero las mujeres se perfumaban con sus aceites, y en Roma, donde es fama que el emperador Nerón ordenó quemar toda la que se consumía en la ciudad en un año para orear su conciencia después de matar de un mal puntapié a su amada Popea.
Aunque adorable su perfume, donde mayores utilidades encontró fue en la gastronomía, tanto en su parte comestible como en la espiritual -que con esa ingeniosa expresión se refiere Brillat-Savrín a la parte alcohólica que la acompaña-, y afamados son los vinos a los que se mezclaba canela antes del servicio. No solo en Francia, donde Rabelais en su Pantagruel cuenta y no acaba del hypocras, sino en nuestro más cercano Libro de Guisados, en el que Rupert de Nola nos enseña cómo hacer "especias de clarea" o "especias de ipocras", que son algo tan simple como mezclar una buena ración de canela con vino, blanco o tinto, al gusto o por mitad, y a ello añadir miel, y clavo, y gingibre... En cuanto a su uso culinario habitual es de todos conocido el amor que comparte con los dulces en general y con las tartas de manzana en particular, sin olvidar su perfume embriagador cuando potencia una rotunda morcilla burgalesa.

TANIA CASTRO

Amor para todos

TANIA CASTRO

¡No me puedo ir a dormir con tanto alemán buenísimo suelto por el mundo! Ocho de la mañana, café con leche y yo leyendo semejantes declaraciones en el Facebook de mi amiga. Si es que la noche la confunde. Ya lo decía aquel pseudofamosete. Y es cierto que a veces la noche nos confunde pero, vamos a aceptarlo, la mayoría de las veces es que queremos confundirnos. Y en otros tantos casos vivimos completamente confundidos. Sea de noche, sea de día. Confundidos y buscando. Buscando la casa adecuada, el coche ideal...la relación perfecta. Y cuando por fin la encontramos, ¿qué pasa?, ¿qué hacemos? Seguimos buscando. Buscamos el defecto, el fallo, la tara. Curiosa cosa esto de buscar cuando nunca nos conformamos con encontrar. Ante mis dudas entre tanta confusión y búsqueda recibo diferentes propuestas-soluciones. Primera: mejor jóvenes, a educar. Segunda: maduritos, que ya vengan criaos, ¡Aunque últimamente esto ya no es ninguna garantía!. Tercera: ¡Extranjeros! Mejor no entender lo que dicen. Y mi favorita: lo mejor, ¡los borrosos!, unas cuantas copas y todo borroso parece maravilloso. Finalmente lo que a todos nos encanta, lo que nos confunde y vuelve locos es el amor... Ya lo pregonaban los Beatles y lo jura mi muy sabia madre: el amor será lo único que nos salve. ¡Amor para todos!


QUIQUE DACOSTA

'Snack' de canela

QUIQUE DACOSTA¿Sabéis que hay una albahaca que sabe a canela? ¿Y que hay una canela con matices a pimienta negra? ¿Y que hay una pimienta con matices mentolados? ¿Y que hay una menta con aroma a limón? Y todo ello de forma natural. Vaya, que lo da la naturaleza y los híbridos que ella misma nos regala. Alguna vez he comentado que si la ciencia nos diera una pera salada, picante y de color azul todos nos volveríamos, seguramente, contra dichos experimentos ¿verdad? Pero, y si dijera que esa pera existe en algún lugar del mundo en el que vivimos, ¿qué pensaríamos de esa misma pera?
Un snack rápido para un aperitivo muy sentido y original. Cojamos una hoja de albahaca común. Hagamos un jarabe con canela en polvo, pinchemos el cogollo de la albahaca en una rama de canela, pintémosla con el jarabe de canela ya frío, y en medio de cada hoja una escama de sal. Serviremos el aperitivo en un recipiente con arena de playa donde pincharemos la rama de canela, que nos hará de soporte. Para acompañar la albahaca-canela, finas tostadas de queso suave. O encurtidos, o piñones tostados y láminas de parmesano, y tendremos en bocados alternando los ingredientes de un pesto tradicional.

FUENTE: ELPAIS.

7 agosto 2011. Pagina de Gastronomía.


La obra 'Otoño', de W. Goodward
TANIA CASTRO | 07-08-2011
Homenaje a las uvas en la obra Otoño, de W. Goodward.

Placer de dioses

ALFREDOARGILÉS

Parece contrastado que el primero que inició la plantación de vides en el mundo fue Noé. Cuanto menos eso opina Isidoro de Sevilla, autoridad incontestable en cuestiones del mundo antiguo. El santo hispalense dice que, siglos después, entre los griegos y otros paganos destacó la figura de Líber, que era considerado un semidiós porque trasplantó el saber de Noé a sus campos, y les proporcionó el vino con que perfeccionar sus banquetes, que en aquella hora y lugar se llamaban symposión -reunión de bebedores- con clara visión del porvenir.
Su calidad se mide en la copa, hecho que ha dado lugar a una profesión
Después de Líber plantaron cepas todos los demás, digamos romanos y bárbaros, por no extendernos con la enumeración de las tribus, con tanta fortuna en sus propuestas y tantísimo éxito aristócrata y popular, que en la actualidad no hay país culto y soberano que no cuente entre sus haberes el gozo de los más elegantes vinos y sus más sofisticados derivados.
Parece imparable la expansión mundial de las uvas, que solo en España generan el 1% del PIB, que en Francia ocupan a 200.000 personas tan solo en su producción, y que hacen florecer con alto valor añadido la agricultura californiana, la argentina o la chilena.
Fruto de ese espectacular desarrollo es el número de regiones, pueblos, pagos y demás minifundios que tienen su específica producción, lo cual genera un mercado en el que los precios y las variedades se multiplican. Siempre me asombró el subtítulo de un libro dedicado a la calificación de los diversos caldos que rezaba: Los mejores 10.000 vinos españoles. No he querido, por una absurda e incomprensible vergüenza, investigar cuántos serán los vinos en España si en destacando algunos pocos nos aparecen 10.000.
En Italia sobresalen 25.000, y no sabemos la exageración que será en otros países, en los que beber vino se ha convertido en costumbre y signo de distinción, relegando los duros alcoholes a la función de comparsas en cada momento del día y de la noche.
Producto gastronómico por excelencia, compañero inseparable de mil simples y sofisticados platos, y coautor de algunos de ellos: clásicos y contemporáneos. Valgan como ejemplares ejemplos el inmarcesible coq au vin, la densa lamprea a la bordelesa o la dulce de Sauternes, el rabo de toro cocido al tinto, los riñones regados de Jerez, o las nada empalagosas peras al vino.
Su calidad se mide en la copa, hecho indubitable que ha dado lugar a una profesión y a todo un regimiento de esforzados que se califican por su nariz. Esto es, por su aptitud para distinguir perfumes, apreciar taninos, controlar las riquezas minerales de los suelos, y en un máximo esfuerzo intelectual descubrir la heredad, el año de la cosecha, e incluso la escorrentía en el pago que generó el deslumbrante milagro de la uva.
Millones de palabras se han escrito sobre el vino, lo cual nos sobrepasa, y nada podemos añadir sino simplezas de aficionado: suave, redondo, que nos permita el disfrute en una mañana radiante o ante un sol que se oculta en el horizonte.

INTIMIDADES

Rarezas culinarias

TANIA CASTRO
Hay veganos, vegetarianos, carnívoros, frutívoros, crudívoros, macrobióticos y otras rarezas culinarias sin clasificar. Una amiga tiene una extraña alimentación basada en chips y alcaparras. ¡Asusta! Pero al conseguir independizarse más allá de los treinta le encuentras hasta sentido. Excepto cuando la ves deleitarse con la misma bolsa de patatas pedidas expreso en algún bar. Muchos días, por costumbre o salvación, come en casa de su madre y esta es otra modalidad culinaria sin nombre extensamente practicada, la vuelta al hogar. Otro de mis sufridos colegas ha decidido sumarse a este movimiento generalizado llevándolo hasta el extremo y, a pesar de tener su propia casa, ha vuelto a la vivienda familiar -"nada como la cocina de mi mami"-. Muy extendida también está la comida a domicilio. Los chinos y las pizzas tienen gran éxito. Tanto que el día que mi chino favorito al oír mi voz dijo "¿lollito primavera, alós tres delicias y pollo al limón?", y yo solo tuve que espetar sí, decidí que iba siendo hora de cocinar. Empecé por lo básico y una apuesta segura, ¡la pechuga de pollo! Para que me quedara un poco más jugosa, y en honor a mis chinos, la rocié con un poco de jugo de limón. Creo que continuaré con esta opción hasta el día en que la pechuga me diga ¡no más limón polfavol!

EL APERITIVO.

La aventura de tomar algo por ahí

Pedro Santaeulalia

Lo mejor es sentirse comoen casa. Creo que es el objetivo de cualquiera que sale a la aventura de tomar algo por ahí. Todos pensamos que con la comida no se juega, o que no se la juega uno. Al fin y al cabo, somos lo que comemos. Para tomar algo en un lugar especial y con estilo yo elijo siempre La Principal, un local cercano a la avenida de Aragón en que te sirven el mejor montadito de steak tartare que uno pueda imaginar, con un servicio exquisito. Tampoco están mal las puntillas con ajos tiernos y alcachofas. Para finalizar, o quizá afianzar la tarde, este establecimiento ofrece los mejores gin-tonics de Valencia, doy fe. Uno puede elegir entre gran cantidad de marcas de ginebra, decenas de ellas.
Hablamos de sentirnos como en casa. Bien, en ese caso tampoco es mala opción Casa Nostra (Conde Altea, 27). Como su nombre indica, encontrarás un ambiente familiar donde, de manos de Saverio, podrás disfrutar de lo mejor de la cocina italiana. De hecho, para empezar, nada mejor que un antipasti o una ensalada. La de pera es riquísíma, sublime, un regalo para el paladar.
En ocasiones, cuando busco probar cosas nuevas, consulto sitios web tipo alacarta.com, donde siempre encuentro las mejores opciones con las mejores ofertas (y opiniones muy certeras, la verdad). Podemos sentirnos afortunados de vivir en este país donde en cualquier rincón de su geografía puedes encontrar estupendos restaurantes. Lo dicho, como en casa en ningún sitio, y si no que te hagan sentir como tal.
Pedro Santaeulalia es artista fallero

QUIQUE DACOSTA

Uva fresca


Lo normal sería hablar de ella, con su elaboración magistral que es el vino... pero no, me ocupare de las de mesa y de una reflexión en torno a la cata de la uva fresca.
¿Podemos analizar una uva en fresco? ¿Solo sabe a uva? Qué matices tiene, qué gustos: ácido, dulce, amargo, aspereza de la piel y la astringencia de su huesos... Si es moscatel tono a naranja, a miel..., dependerá de la variedad de uva. Pues a partir de ahí construir un plato. Este año en mi restaurante hice lo propio con un guisante; la reflexión fue una cata de dicho vegetal. Encontré dulces, amargos, matices herbáceos, tonos a melaza, regaliz, toques de fruta fresca como la uva... A partir de ahí trabajamos en la creación de unos guisantes con vaina casi crudos, pero con un caldo que hemos hecho con ellos, cociendo muy lento en agua, sin más, hasta que estos, a modo de infusión, sueltan todo su sabor y dulzor al agua. A esta le incorporamos pimienta y mantequilla cruda en el último momento. Medias uvas crudas con una escama de sal y hojas de atsina (brote con sabor a regaliz) y las vainas de gigante. Es como reconstruir los picos gustativos, aromáticos y sensoriales del guisante. Lo podemos hacer con remolacha, por ejemplo, la zanahoria, la cebolla, y otros tantos vegetales, ¿verdad?.

FUENTE: ELPAÍS.

WWW.QUIQUEDACOSTA.ES

domingo

6 agosto 2011. Pagina de Gastronomía.

 

31 PRODUCTOS QUE ESTREMECIERON AL MUNDO



En oriente y occidente
ALFREDO ARGILÉS

La cantidad la ponen los chinos pero la calidad se queda en occidente, donde comer arroz significa no solo alimentarse con las proteínas y los hidratos de carbono que lo componen, sino afinar el paladar para que los múltiples ingredientes con los que coció se fijen en nuestras papilas y a partir de ese punto empecemos a reconocer las carnes y los pescados, las verduras, quesos, mantecas y las especias con que se adorna la gramínea en la gastronomía europea.
La cantidad la ponen los chinos, pero la calidad se queda en occidente
Porque en el viejo continente se fabrican hermosos risottos piamonteses, inconmensurables paellas valencianas, nutritivos calderos murcianos o arroces rojos de La Camargue en los que untar abundante all i oli, como parece procedente en La Provenza. Y así, pese a la dificultad que representa encontrar la mantequilla logidiana que exigía el escritor Carlo Emilio Gadda, los granos de Muscat que reclamaba -bien despepitados- el gastrónomo Dumas, o los patos de la Albufera que desearía cualquier comensal valenciano, todos los días se cocinan y consumen los antedichos privilegios y otros muchos más a los que nunca llegaremos a acostumbrarnos sin asombro.
¿Qué pensar de la ingeniosa mente que recomienda mezclar a la mantequilla que cuece el arroz unos tiernos tuétanos, que le proporcionan -no hablamos de calorías- inigualable y suave sabor?
¿Y de aquella que insiste en penetrar los granos con un indecible fumet de galeras y cangrejos, o del caldo de cocción de aquello que el mercado califica como morralla y que suele encontrar entre sus habitantes los más sabrosos ejemplares?
Nada significan para la mayoría de la población mundial, cuyo noventa por cien consume el arroz hervido y sin más ornato que el agua. A los dos mil millones de toneladas que se cosechan de esta gramínea se adicionan, en las cocinas de las lejanas tierras del oriente, según gustos y posibilidades, los más diversos materiales, con la peculiaridad de que la condimentación es por completo ajena e independiente del producto principal. Por eso los langostinos tailandeses, las coles chinas o el cerdo vietnamita -exceptuado sea el pastel Bahn Chung- se comen al lado del arroz sin que su sabor interfiera en el más bien anodino que preside cada bocado en su naturalidad.
Sin embargo para nosotros lo contrario nos parece incuestionable, todo se hierve al compás y congrandísima unión, y por eso utilizamos las variedades del tipo japónica, de grano más corto que las índicas pero con una mayor capacidad de absorción de los sabores que lo acompañan. El bomba, el bahía, el sénia en nuestros campos; y el carnaroli, el arborio, el vialone, en los italianos, están reduciendo su producción por aquello de las modas del sushi que vienen del Este, pero su poder es incuestionable en lo culinario y nadie olvida una paella con el punto justo de fuego aglutinador en nuestros campos, ni un risotto regado en el último instante con un potente Barolo y adornado, ahí es nada, con unas láminas de trufas blancas de Alba.


INTIMIDADES
Delicias de la noche
TANIA CASTRO

Zampar, engullir, devorar, cenar atiborrándote hasta no poder más. Y a pesar de ello levantarse a medianoche martirizada con la idea de ese cuarto de tortilla de patata jugosa que quedó abandonado en la nevera. Un tenedor. Un inocente trocito. Un poco más. ¡Fría esta casi más rica! Finiquitamos la tortilla, pero entre bocado y bocado hemos encendido la televisión. ¡Aquella película! ¿Y ahora qué? Hemos finiquitado la tortilla y no tenemos al insomnio como excusa para mantenernos de pie pues fue la gula, la dulce gula trasnochadora, la que nos llevó hasta aquí. La película nos está enganchando. La noche silenciosa y cómplice nos susurra: un poco de vino sería ideal para ese regustito en el paladar. Dudamos por un segundo, al día siguiente habrá que trabajar. Pero acabamos rindiéndonos a la tentación del Pepito grillo estomacal. Vino, un poco de queso, no vaya a ser que me emborrache, además, un poco de pan con tomate y unas olivitas. Ya que nos ponemos. Termina la película. Comienza a amanecer. Nos levantamos del sofá con la sonrisa puesta. Dos o tres copitas en vez de una, al final. Vuelta a la cama, cerramos las ventanas. Nos acurrucamos entre las sábanas. Respiro profundo. La tripa llena y el recuerdo de aquel delicioso trocito de tortilla de patatas

EL APERITIVO
El principio de una fiesta y en compañía
CUCHITA LLUCH
Para mí el aperitivo representa el principio de una fiesta, ya que siempre asocio el aperitivo al momento de relax, de deleite con los amigos previo a una buena comida. El aperitivo siempre es en compañía. Si tengo que elegir una bebida es sin duda el champagne, si es rosé mejor, porque acompaña una buena comida de principio a fin. Como estamos en verano, empezaré por mis clásicos; en Ibiza, a pie de playa, en la tumbona, con Nanda, Amparo y Sefa, en Cala Bassa Beach Club, de David Reartes.
De vuelta a Valencia, en la barra de Oleo, su famosa ensaladilla rusa y sus espectaculares croquetas. Al atardecer en Casa Manolo, de Daimús, con Mamen y Guillermina, el delicioso pulpito encebollado y la yema de huevo con trufa. En Quique Dacosta Restaurante, en su terraza nos deleitamos con la Albahaca Canela, el Kalanchoe y Aceite, el Raim de pastor encurtido y el caracol. Además de su ostra, que nunca me puede faltar. Sin salir de Dénia y en el mes de febrero acudo al Sendra, con Lourdes, para tomar los erizos y el pulpo seco. En invierno nuestro fijo es Aquarium, donde tomamos Juana, Marina, Javi, Juanra y Lorenzo rabanitos y empanadillas con el Dry Martini. En primavera a Casa Montaña, para degustar con mi amiga Ángeles sus deliciosas clòtxines. Para terminar mis aperitivos más queridos. Los que mi madre y mi hermana preparan en nuestra casa, alrededor de una paella o un increíble gazpacho manchego. Devoramos sus croquetas de bacalao, sus anchoas, el foie y la berenjena rebozada.
Cuchita Lluch es presidenta de la Academia de Gastronomía de la Comunidad Valenciana


QUIQUE DACOSTA
Arroz con verduras

Con el arroz no tiene problemas con el coste del menú, con que ascienda mucho la factura de una comida en su propia casa (risas). Quiero decir que con dos euros tenemos un kilo de arroz de excelente calidad. Para evitar que suba mucho su factura evite mariscos caros, porque se puede hacer magia con mariscos económicos. Por ejemplo el mejillón o la galera, o incluso los erizos de mar, con otros ingredientes marinos como las algas frescas, estas menos comunes, de momento. Con fondos más suculentos como los de tubérculos, y pie de cerdo; más típicos del interior de nuestra Comunidad, pero igualmente ricos, muy económicos; o de vegetales y sepia... en fin ya sabemos que el mundo del arroz es infinito y que tan noble producto es mágico sin necesidad de ponerle productos caros. Yo lo recomiendo mucho con verduras. Alcachofas, ajitos tiernos, habas, algo de azafrán, pimentón y siempre un fondo noble y rico que tenga que ver con los ingredientes principales.
A tener en cuenta: siempre la variedad de arroz para cada tipo de elaboración. Sénia, el comodín. Bomba, para secos. Albufera, para melosos. Arrisottados, carnaroli. Caldosos, o sénia, o albufera o carnaroli. 

FUENTE: ELPAIS.
www.quiquedacosta.es

viernes

5 agosto 2011. Pagina de Gastronomía.




Interpretación de La joven de la perla
TANIA CASTRO
Homenaje al maíz, en una interpretación de La joven de la perla, de Johannes Vermeer.

31 PRODUCTOS QUE ESTREMECIERON AL MUNDO

Palomitas de maíz

ALFREDO ARGILÉS

Es una realidad. Los cereales allí donde van -¡es un decir!- se hacen mágicos, y más que eso, sobrenaturales, propicios al dios de turno que es tanto como decir al dios de cada lugar, de cada religión, de cada cultura. El maíz, primero entre los primeros, cultivado en todo el mundo, fue el tótem de los mayas, y de los incas, y de todos los pueblos que habitaran desde la lejanía del principio de la humanidad las tierras de Mesoamérica.
Era la fórmula de supervivencia para los habitantes del centro de América
Lo contaba un fraile, Bernardino de Sahagún, que en su Historia general de las cosas de Nueva España trata del maíz, producto que se codea con las más altas magistraturas divinas y les suplica: "Señor, castigad a este que me vio derramado y no me recogió". Porque en México sucede con ese grano como antaño con el trigo entre nuestros conciudadanos: caía el pan y el descuidado que había cometido la falta lo recogía y besaba, presa del mayor temor ante el error cometido y las posibles desgracias que le pudiesen acontecer por la ira de los dioses.
Pues claro, desde hace más de siete mil años los habitantes del centro de América se habían alimentado de este cereal, que era su fórmula de supervivencia: cocido, asado, a la lumbre o al calor de las piedras; aunque a diferencia de nuestras culturas nunca su harina amasada había sido sometida a la acción de la levadura, diríamos que las tortitas siempre fueron ázimas y lo continúan siendo.
Sopas, pasteles, quesadillas, antojitos, y sobre todo tamales, que esta es su principal ocupación, servir de continente comestible a toda suerte de carnes, pescados, mariscos y frutas, que así se suprime el plato, al estilo de alguno de nuestros gazpachos manchegos. Las recetas -las llamaremos así- como vemos son infinitas, por no hablar de las bebidas que con él se preparan, como el atole, cocción aguada de su masa que originariamente se bebía en estado simple y puro, y al que el tiempo y los placeres añadieron azúcar o miel, cacao, leche, frutas, y como no podía ser menos en región tan aficionada, algunos picantes chiles, que lo integraban de un golpe en la culinaria básica de la zona.
Si masticamos maíz, escupimos los líquidos que de tal manipulación resultan, y los conservamos unos días encerrados y a la sombra, habremos obtenido la chicha, bebida alcohólica que se produce por la fermentación del cereal y que se aprecia y consume en todo el centro y sur de América, aunque ahora el proceso de fabricación es menos manual -bucal- y mucho más industrial y ordinario.
En nuestro entorno, pese a sus grandes virtudes, el maíz es poco consumido en la dieta habitual ya que nuestra cultura gira por otros derroteros y costumbres. No obstante, parece imprescindible para alguna parte de la industria nacional, porque, ¿qué sería de nuestro cinematógrafo si en sus salas de exhibición no se oyese el continuo trasegar, masticar y engullir de las palomitas que fabrican por doquier para ser expendidas en los más lujosos ambigús?

TANIA CASTRO

Traumas y palomitas

TANIA CASTRO

No hay cosa que me traiga mejores recuerdos que el maíz. Por mis orígenes y por mi infancia en general. Palomitas, palomitas y más palomitas, por favor. ¡Qué es una película sin palomitas! Y por mi origen: ¿habéis probado las quesadillas, más allá de las archiconocidas con queso, las verdaderamente deliciosas, las quesadillas de flor de calabaza? Recuerdo a mi abuela mano para aquí y mano para allá, convirtiendo aquellas bolitas de masa en esferas perfectas para después tirar a las brasas. Buenos recuerdos. Con el maíz puedes hacer de todo: harinas, licores, ropa y, por supuesto, palomitas. Mi primera película y palomitas, y película tras película, palomitas. Pero de ahí no son todos buenos recuerdos. De ahí vienen los traumas. Un chico, una chica, el atardecer sobre una playa, el beso perfecto, los violines. Un chico, una chica, la copa de champán y el tremendo pedrusco dentro; o como contaban mis amigas hace pocos días, exaltadas "es mucho más bonito cuando él coge el anillo de su lata de refresco y se lo coloca sin pensarlo en el dedo, ¡qué romántico tía!" Pero en la vida real no suenan violines sino lavadoras y, "nos casamos porque nos viene mejor para la declaración de la renta". Te revuelcas en la playa. ¡Y se te llena hasta la oreja de arena! Qué poco romántico, ¡tía!

Crema de maíz

QUIQUE DACOSTA

Dos elaboraciones muy sencillas para un producto singular, muy poco usado en fresco en nuestra cocina popular moderna. Me encantan los granos de maíz frescos, acuosos, dulces y con una fina membrana que los envuelve. Sé que así no se reconoce a una planta que se seca y se asocia a las palomitas de maíz. En Quique Dacosta Restaurante hacemos un plato de granos de maíz fresco a la parrilla. Desgranamos la mazorca, pintamos los granos con aceite de oliva, ponemos sal y lo colocamos en un colador de acero, y este a la parrilla. Si no tuviéramos parrilla, los salteamos a la sartén muy muy caliente, para que se grille, coja ese sabor, y quede crudo. Una vez asados, se les puede incorporar encima láminas de foie gras, ingrediente más pretencioso que el humilde maíz, pero es la asociación natural, de lo que se alimentan los patos... Un toque fresco para el plato sería hacer brotes con las semillas, a partir de grano seco, hidrataríamos y entre papeles húmedos germinaríamos la planta.
Hacer una crema de maíz es igualmente sencillo: maíz crudo en un plástico; caldo de ave. 30% de maíz, 70% caldo de ave. Calentar el conjunto en el microondas cuatro minutos a máxima potencia y triturar en vaso americano, a máxima potencia, y colar. Punto de sal y listo. 

FUENTE:ELPAÍS.
www.quiquedacosta.es
 




jueves

4 agosto 2011. Pagina de Gastronomía.




Homenaje al cacao en una interpretación de La maja vestida, de Francisco de Goya.- TANIA CASTRO


31 PRODUCTOS QUE ESTREMECIERON AL MUNDO



Moneda convertible
ALFREDOARGILÉS
Cuentan las crónicas que una de las primeras noticias que tenemos sobre el cacao se la debemos a Benzo, soldado español en tierras de Moctezuma, que cuando probó la bebida que con sus granos se fabricaba exclamó: "Más apropiada es para tirarla a los cerdos que para ser consumida por los hombres".
Los postres desde entonces fueron más oscuros, densos y sustanciosos
Dicen que los buenos principios presagian malos finales, y su opuesto debe ser igualmente cierto. Los españoles, que no solo el tal Benzo, tomaban el cacao preparado por los indios y se hacían cruces de cómo podían beberlo los indígenas con la fruición que lo hacían, y aún más pensando que añadían a la cocción picantes chiles, pimienta o harina de maíz, que como se sabe es un magnífico espesante.
Sin embargo, de forma diferente pensaban cuando lo sometían al juicio de la economía, ya que en la época de la conquista de las Indias los granos de cacao eran oro de ley y se utilizaban como moneda en las transacciones comerciales. Tanto es así que Cortés, guerrero con ambiciones políticas, solicitó como regalo al todopoderoso rey azteca un terrenito en Maniatelpec, en el que casualmente se cultivaba el mejor cacao y que actuaba para él como banco emisor de moneda convertible.
Mas para su triunfo gastronómico era preciso que el cacao se convirtiera en chocolate, lo cual lograron los españoles adicionando al mismo una buena cantidad de azúcar, amén de trabajar los granos para hacer de su cocción una bebida apta a sus paladares. De esta forma el chocolate se exportó a España, y de allí, en un rápido progreso, a las nobles mesas de Italia, de Francia, de Alemania y de Inglaterra, que ven cómo la bebida los cautiva, a la vez que la adornan, como es norma, de toda suerte de poderes curativos y erógenos, con lo cual el éxito queda asegurado.
Por algunas de estas virtudes su posición en los conventos se torna regia, ya que es capaz de producir energía sin romper el ayuno -conclusión a la que se llega después de las consabidas discusiones tan teológicas como bizantinas- lo cual es determinante para que el clero lo consuma a toda hora. Su influencia en la sociedad fue notable, y el chocolate líquido se consumió por doquier solo o como gustoso apoyo en el que mojar las innumerables pastas que para el evento se adecuaron, llámense churros o porras, azucarillos o mostachones.
Las chocolaterías proliferaron por doquier, las principales fábricas de porcelana adecuaron sus jícaras y tazones, el pueblo se adueñó del invento para bebérselo en las reuniones sociales de media tarde y los postres desde entonces fueron más oscuros y sustanciosos, densos como una crema, sutiles como un aroma.
Pero las modernas técnicas llevaron a modificar el gusto de los aficionados, no tanto en el producto sino en su forma de consumirlo, y ahora el chocolate se supone formando tableta y enriquecido su sabor por mil y una aportaciones frutales: con avellanas, con nueces, con almendras o pistachos por parte de los frutos secos, y con naranjas o mandarinas e incluso con jengibre y con wasabi para los más exóticos.


TANIA CASTRO
Dietas e injusticias
TANIA CASTRO


Cómo no hablar de la terrible palabra en estas fechas. Esa palabra odiosa que comienza a atacarnos por primavera. La única novedad en costumbre tan ancestral es que ahora no solo la practican mujeres sino también hombres. Da gloria ver a un hombre negándose el placer de una cerveza, o sin probar el pan. El otro día me llevé un alegrón al coincidir en la elección de la barrita alimenticia de yogur versus naranja con chocolate con un usuario de mi farmacia. Salí contenta al comprobar que ya no somos el único género que se somete a tal sacrificio. Duró poco mi alegría. Me adelantó con paso veloz el susodicho. Él y sus pantalones dos tallas más pequeñas de la que le correspondía. Tenía un trasero perfecto, muslos firmes, sin el más mínimo rastro de piel de naranja. ¡Injusticia, injusticia divina absoluta! Pensé que aún era poco castigo el que les salga pelo por todas partes. ¡Más debían de tener! Y estar obligados a depilárselo una vez al mes. Es esta una sociedad extraña en la que nos esforzamos por no ser nosotros mismos. Dietas, cremas, uñas postizas, wonderbra y ¡wonderslip para ellos! Si es que sales y no sabes ni con quién ligas. En un acto de reafirmación personal absoluta agarro el bikini y me largo a la playa a enseñar lo que me sobra y lo que no.


QUIQUE DACOSTA
Pequeños obradores
QUIQUE DACOSTA
Siempre que hablo de chocolate debo pedir permiso al doctor Paco Torreblanca. Con su permiso maestro: sin ser esta tierra nuestra una tierra de cultivo de cacao, ni por climatología, una buena región para la elaboración de chocolate, ¿cómo puede ser que haya tal cultura, y tan buenos artesanos y artistas detrás de ese mundo? Hago mis reflexiones, que me llevan a una explicación sencilla. La culpa la tiene el turrón.
Donde se ha tratado siempre el turrón en nuestra región, en los pequeños obradores, en la temporada no productiva del turrón, encontraban un ingrediente como el cacao y una elaboración como el chocolate donde seguir obrando, en el parón estival, poco propio de turrones, creando una corriente que creo errónea, ya que el turrón, como el chocolate, se puede consumir todo el año. Una elaboración simple para estos días. Compremos una rosquilleta plana con pipas saladas y peladas, ponemos sobre esta trocitos de chocolate del tamaño de un garbanzo. La ponemos tres minutos al sol y cuando empiece a fundirse, lo resguardamos del sol, le ponemos unas gotitas de aceite de oliva virgen. De ahí a la boca: un postre fácil, divertido para comer con las manos y que puede comerse desde el desayuno a la comida, la merienda o la cena. Adelante.

FUENTE : ELPAÍS
www.quiquedacosta.es
quiquedacosta@quiquedacosta.es

miércoles

3 agosto 2011. Pagina de Gastronomía.




Cabeza de vaca
TANIA CASTRO | 03-08-2011
Cabeza de vaca, en una interpretación de Salomé con la cabeza de Juan Bautista, de Bernardino Luini.

 

31 PRODUCTOS QUE ESTREMECIERON AL MUNDO

 

Subyugadas por Bach

ALFREDO ARGILÉS

Qué es preferible, vivir largos años de una vida que no es vida -como diría el conocido chiste- o gozar de una opulenta estancia en este mundo, rodeado de los mayores placeres, así el lapso entre el nacimiento y el sacrificio final sea breve en su duración?
De la vaca y su compañero el toro se esperan abundantes bienes
A esa terrible duda deben someterse las vacas en el momento de la concepción: ser oriundas de la India u otro cualquier país que las adore, aunque las mate de hambre y de otras penurias, o venir al mundo en el paraíso de Kobe, allá en el Japón, donde si eres de la casta -o raza- wagyu, tienes aseguradas caricias y mimos, y hasta masajes sin fin, además de verdes y frescas hierbas que nos alimenten, y cerveza que nos restañe la sed mientras al fondo suena infinitamente dulce un órgano que entona a Bach. Siempre la religión influyó en los humanos, pero también en los bóvidos, como hemos hecho notar.
No obstante, y a despecho de ancestrales creencias, el interés que en nuestro entorno suscitan las vacas más se dirige a los beneficios que nos procuran que a su canonización, y es de ver la alegría que suscita entre sus fieles el solomillo del animal al arrimo de las brasas u otra cualquiera parte de la misma formando parte del festín alimentario.
Porque de la vaca y su compañero el toro se esperan abundantes bienes, que comienzan con la leche y terminan en el rabo, macerado con buen vino y ablandado tras prolongada cocción.
Entre ambos extremos se sitúan fabulosas recetas culinarias, que han encandilado a la humanidad. Estúdiese el afamado buey a la mode -que encantaba a la burguesía del vecino país a la vez que a nuestro admirado Josep Pla-, hermosa pieza de tapilla que se rodeaba de mantecas y demás óleos para cocer más de cinco horas, previamente marinado en vino blanco y acompañado en su tránsito por el fogón de manos de ternera y ligeros detalles de la huerta, que añadían al conjunto su punto vegetariano.
Hágase lo propio con las costillas de un gran animal, mantenidas a temperaturas cercanas al cero durante 40 días, para que de esta suerte la carne se haya sedado y consolidado, las grasas que la rodean y la penetran enranciado, y sus músculos ablandado, y de esta suerte su paso por la parrilla sea corto y fructífero, dejando en el aire el aroma penetrante del asado y en la boca un armonioso e inolvidable sabor.
Y compruébese cómo con similares características realizan sus platos los argentinos con el bife de sus terneras, los norteamericanos con el t-bonne de las suyas o los ingleses con sus Hereford, que transforman en roast beef en sus más señalados templos culinarios. Para ratificarlo diríjanse, por favor, al eterno Simpson's londinense.
Si quieren pagar un poquito más vayan al país del sol naciente, a la ciudad que les anunciábamos al principio, donde podrán adquirir por la módica cantidad de 300 euros, en alguna carnicería del lugar, un kilogramo de suculenta carne, heredera del uro de nuestros ancestros.

INTIMIDADES

Ubres, las suyas

TANIA CASTRO

Según la temporada del año descubro en mi piel manchitas. Maldito verano y sus dañinos rayos uva. Manchitas oscuras sobre fondo claro. Parezco piel de vaca, vamos. Me da por pensar en qué otras similitudes tendría con tan adorable y exquisito animal. Puedo parir y amamantar. No sé muy bien cómo pero pensando en tan digno y tierno acto me asalta rápidamente el refrán: "Teta que mano no cubre no es teta sino ubre", y también otros bellísimos piropos de la construcción: "¡Eso son ubres, morena!", "¡Ya quisiera yo ser ubre para que me apretaras!", "Niña, tienes unas ubres que ni las vacas de mi pueblo", "¡Ay!, con esas ubres te ordeñaba yo a bocaos"... Legendarias. ¡Qué sería de la cultura popular sin ellos, nuestros ilustres artesanos! Me observo. Me descubro a mí misma. Me palpo. Me palpo bien. Me aprieto las carnes y acierto a decir que mi tercio de libra trasero está jugoso y tierno. La época de tercio recio quedó en el pasado. Pobre de mí. Para no engañarles he de declarar que, además, me encanta pastar. Tirarme horas en la verde pradera hincando el diente en alguna ramita verde. Deduzco pues que la vaca y yo somos primas hermanas. Con la gran diferencia de que a ella le sientan mucho mejor las manchas, y para ubres, ¡las suyas!


EL APERITIVO DE

Espumosos: el aperitivo perfecto

JUAN VIÑA
Los vinos espumosos, en especial el champagne y el cava, son el componente imprescindible para un aperitivo adecuado en cualquier circunstancia que la vida nos depare. Según Napoleón, el champagne te lo mereces para celebrar las victorias y lo necesitas para llevar dignamente las derrotas. Todo patrón de comportamiento institucionalizado es cultura y no disfrutar de un aperitivo antes de las comidas nos ha transformado en personas que nos organizamos bien el tiempo para poder ser más eficaces en nuestro trabajo, pero también en ciudadanos menos cultos. El deleite de un excelente cava o champagne comienza al observar cómo las burbujas suben hacia la parte superior de la copa, haciéndose más grandes y con creciente velocidad hasta romperse en la superficie. Después, observas los diferentes tonos de color y por último, cuando lo bebes, se notan todo tipo de matices. El abate Dom Perignon lo resumió claramente cuando probó el champagne por primera vez: venid deprisa, dijo a sus compañeros, acabo de probar las estrellas. Los vinos espumosos también pueden ser utilizados para hacer espléndidos cócteles, como detalla muy bien Colin Peter Field en su libro The cocktails of the Ritz-Paris. Entre los combinados recogidos en el libro les recomiendo el Benderitter, creado en 1995 por el autor del libro. Se trata de una mezcla de champagne con esencias de jengibre y con una ligera cortada de piel de kumquat, que es un tipo naranja china. Nuestras naranjas, sin embargo, siempre serán una mejor opción. ¡A disfrutar!
Juan Viña es catedrático de Bioquímica y director de la Fundación del Hospital Clínico.



DESDE MI DESPENSA

Hígado a la plancha

QUIQUE DACOSTA

Si una vaca tiene un solomillo, si una vaca tiene dos riñonadas, si solo tiene dos carrilleras y un rabo, y estas son las partes más solicitadas de la especie, ¿qué pasa con el resto del animal, que puede pesar en su sacrificio entre 500 y 600 kilos? Sabemos que se consumen tapa, aguja, espalda, contra, contratapa, pescuezo, pecho, llana, morcillo, falda, babilla, redondo, vacío, aleta, pez, corazón, hígado, cadera, rabillo, cantero, contra de chuleta... en fin.
Si un solomillo pesa entre 3 y 6 kilos, una riñonada 20 kilos, una carrillera 600 gramos, un rabo 1 kilo, resultará que falta mucha carne por controlar, por consumir. Y eso porque la gente preferimos las que tienen nombre aunque haya otras de similar nobleza. Una para asados, otras para estofados, guisos y salteados... pero el caso es que si queremos solomillo para todos, y un animal de 600 kilos en canal da un solomillo de 6 kilos, empieza la reflexión de que tenemos que bajar los brazos, levantar la cabeza y darnos cuenta de que la naturaleza de las cosas no es como nosotros queremos verla, si no como es. Sentido común. Me viene a la cabeza hígado de ternera lechal a la plancha, en tacos, a los que acomodamos sobre un encebollado con pimientos verdes y sal en escamas, con unas vueltas de pimientas. Pan tostadito y a almorzar. 

FUENTE : EL PAÍS.

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