jueves

4 agosto 2011. Pagina de Gastronomía.




Homenaje al cacao en una interpretación de La maja vestida, de Francisco de Goya.- TANIA CASTRO


31 PRODUCTOS QUE ESTREMECIERON AL MUNDO



Moneda convertible
ALFREDOARGILÉS
Cuentan las crónicas que una de las primeras noticias que tenemos sobre el cacao se la debemos a Benzo, soldado español en tierras de Moctezuma, que cuando probó la bebida que con sus granos se fabricaba exclamó: "Más apropiada es para tirarla a los cerdos que para ser consumida por los hombres".
Los postres desde entonces fueron más oscuros, densos y sustanciosos
Dicen que los buenos principios presagian malos finales, y su opuesto debe ser igualmente cierto. Los españoles, que no solo el tal Benzo, tomaban el cacao preparado por los indios y se hacían cruces de cómo podían beberlo los indígenas con la fruición que lo hacían, y aún más pensando que añadían a la cocción picantes chiles, pimienta o harina de maíz, que como se sabe es un magnífico espesante.
Sin embargo, de forma diferente pensaban cuando lo sometían al juicio de la economía, ya que en la época de la conquista de las Indias los granos de cacao eran oro de ley y se utilizaban como moneda en las transacciones comerciales. Tanto es así que Cortés, guerrero con ambiciones políticas, solicitó como regalo al todopoderoso rey azteca un terrenito en Maniatelpec, en el que casualmente se cultivaba el mejor cacao y que actuaba para él como banco emisor de moneda convertible.
Mas para su triunfo gastronómico era preciso que el cacao se convirtiera en chocolate, lo cual lograron los españoles adicionando al mismo una buena cantidad de azúcar, amén de trabajar los granos para hacer de su cocción una bebida apta a sus paladares. De esta forma el chocolate se exportó a España, y de allí, en un rápido progreso, a las nobles mesas de Italia, de Francia, de Alemania y de Inglaterra, que ven cómo la bebida los cautiva, a la vez que la adornan, como es norma, de toda suerte de poderes curativos y erógenos, con lo cual el éxito queda asegurado.
Por algunas de estas virtudes su posición en los conventos se torna regia, ya que es capaz de producir energía sin romper el ayuno -conclusión a la que se llega después de las consabidas discusiones tan teológicas como bizantinas- lo cual es determinante para que el clero lo consuma a toda hora. Su influencia en la sociedad fue notable, y el chocolate líquido se consumió por doquier solo o como gustoso apoyo en el que mojar las innumerables pastas que para el evento se adecuaron, llámense churros o porras, azucarillos o mostachones.
Las chocolaterías proliferaron por doquier, las principales fábricas de porcelana adecuaron sus jícaras y tazones, el pueblo se adueñó del invento para bebérselo en las reuniones sociales de media tarde y los postres desde entonces fueron más oscuros y sustanciosos, densos como una crema, sutiles como un aroma.
Pero las modernas técnicas llevaron a modificar el gusto de los aficionados, no tanto en el producto sino en su forma de consumirlo, y ahora el chocolate se supone formando tableta y enriquecido su sabor por mil y una aportaciones frutales: con avellanas, con nueces, con almendras o pistachos por parte de los frutos secos, y con naranjas o mandarinas e incluso con jengibre y con wasabi para los más exóticos.


TANIA CASTRO
Dietas e injusticias
TANIA CASTRO


Cómo no hablar de la terrible palabra en estas fechas. Esa palabra odiosa que comienza a atacarnos por primavera. La única novedad en costumbre tan ancestral es que ahora no solo la practican mujeres sino también hombres. Da gloria ver a un hombre negándose el placer de una cerveza, o sin probar el pan. El otro día me llevé un alegrón al coincidir en la elección de la barrita alimenticia de yogur versus naranja con chocolate con un usuario de mi farmacia. Salí contenta al comprobar que ya no somos el único género que se somete a tal sacrificio. Duró poco mi alegría. Me adelantó con paso veloz el susodicho. Él y sus pantalones dos tallas más pequeñas de la que le correspondía. Tenía un trasero perfecto, muslos firmes, sin el más mínimo rastro de piel de naranja. ¡Injusticia, injusticia divina absoluta! Pensé que aún era poco castigo el que les salga pelo por todas partes. ¡Más debían de tener! Y estar obligados a depilárselo una vez al mes. Es esta una sociedad extraña en la que nos esforzamos por no ser nosotros mismos. Dietas, cremas, uñas postizas, wonderbra y ¡wonderslip para ellos! Si es que sales y no sabes ni con quién ligas. En un acto de reafirmación personal absoluta agarro el bikini y me largo a la playa a enseñar lo que me sobra y lo que no.


QUIQUE DACOSTA
Pequeños obradores
QUIQUE DACOSTA
Siempre que hablo de chocolate debo pedir permiso al doctor Paco Torreblanca. Con su permiso maestro: sin ser esta tierra nuestra una tierra de cultivo de cacao, ni por climatología, una buena región para la elaboración de chocolate, ¿cómo puede ser que haya tal cultura, y tan buenos artesanos y artistas detrás de ese mundo? Hago mis reflexiones, que me llevan a una explicación sencilla. La culpa la tiene el turrón.
Donde se ha tratado siempre el turrón en nuestra región, en los pequeños obradores, en la temporada no productiva del turrón, encontraban un ingrediente como el cacao y una elaboración como el chocolate donde seguir obrando, en el parón estival, poco propio de turrones, creando una corriente que creo errónea, ya que el turrón, como el chocolate, se puede consumir todo el año. Una elaboración simple para estos días. Compremos una rosquilleta plana con pipas saladas y peladas, ponemos sobre esta trocitos de chocolate del tamaño de un garbanzo. La ponemos tres minutos al sol y cuando empiece a fundirse, lo resguardamos del sol, le ponemos unas gotitas de aceite de oliva virgen. De ahí a la boca: un postre fácil, divertido para comer con las manos y que puede comerse desde el desayuno a la comida, la merienda o la cena. Adelante.

FUENTE : ELPAÍS
www.quiquedacosta.es
quiquedacosta@quiquedacosta.es

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