miércoles

24 agosto 2011. Pagina de Gastronomía.


31 PRODUCTOS QUE ESTREMECIERON AL MUNDO
Para sacar sus mejores jugos
ALFREDO ARGILÉS
Picual, arbequina, hojiblanca, blanqueta, verdial, manzanilla, cornicabra y muchas más son las variedades de aceitunas patrias, que se comen con sus huesos o van a dar al esparto, que las contiene hasta que la prensa las ataca para sacar sus mejores jugos, que resultan ser aceite. Aceite de oliva, con su color y regusto especial, según sea una u otra, o varias a la vez, el tipo escogido para la obtención del óleo deseado. Suave o picante, verde o amarillo, oloroso o moderado en sus perfumes, dulce o amargo, afrutado o hierba verde, todas son características que transmiten las aceitunas y que los expertos valoran en sus fichas de cata para dar fe de que aquello que comemos y bebemos, o empapamos, si una hogaza de pan nos acompaña, se ajusta a lo prometido.
La tríada prodigiosa del pan, el vino y el aceite conforma la "dieta mediterránea"
Más de dos mil variedades de aceitunas se conocen, en una multiplicación inverosímil desde que los habitantes de Canaan o sus vecinos dieron en cuidar y proteger el barroco y retorcido árbol que las acoge. Parece que todo empezó en la antigua Libia hace muchos miles de años, y los viajeros fenicios que habitaban aquellas tierras las extendieron por todo el Mediterráneo. Egipto, Grecia, Roma, Hispania: por doquier se plantaron los árboles que procurarían las coronas necesarias para ceñir las cabezas de los atletas y otros héroes, los óleos que ungirían las frentes de los reyes de Israel para su consagración y los cuerpos de los enfermos para su sanación, y las ramas que mostrarían la paz, o nos avisarían de que el diluvio universal -por fin- había concluido.
Pero además de todas esas públicas virtudes el aceite ha tenido, en lo gastronómico, importancia primordial en nuestra existencia. La tríada prodigiosa del pan, el vino y el aceite ha conformado toda una forma de vivir que se traduce en "dieta mediterránea", comprendiendo esa expresión un conjunto de normas saludables, que podrían estar presididas por el aceite versus las grasas y mantequillas.
Con el aceite freímos, con el aceite aliñamos, con el aceite conservamos. Toda suerte de alimentos pasan en nuestra cultura, por una u otra razón, a través del aceite a nuestros cuerpos. Carnes, pescados, verduras, todos se consagran con el aceite, vehículo magistral para transmitir sabores y perfeccionarlos, para que los elementos que pretendemos cocinar gocen del cuidado que les proporciona su capacidad de calentarse hasta muy altas temperaturas sin perder su consistencia y sabor, ni sus más finas propiedades; para que los que pretendemos enlatar se recubran del óleo que impide la oxidación y putrefacción; para que los que pretendemos comer crudos disfruten de esa particular suavidad que proporciona su viscosa consistencia.
Y además, en nuestro caso, aporta a la economía multitud de empleos y beneficios, por algo somos principal país productor del invento, con casi novecientas mil toneladas anuales sobre un total mundial de 2,5 millones, lo cual, en los tiempos que corren, invita a celebrarlo con una romería por los campos de Jaén.

Hacer la vaca, otra forma de llamar al aperitivo
EL APERITIVO DE XAVI CASTILLO
XAVI CASTILLO ES HUMORISTA.

Y después de que el Papa invitara a los jóvenes a practicar la mansedumbre, hablemos de aperitivos. Crecí en Alcoi, donde el capitán moro suele estirarse con los fieles. De allí viene su famosa frase Això ho pague jo. Aperitivo en Alcoi se llama picaeta, un momento sagrado. Al Bar Ideal de la plaza del Ayuntamiento íbamos a parar después de ensayar en La Cassola, el mítico grupo de teatro independiente de Alcoi. La picaeta era queso blanco, espardenyes, garibaldinos, abisinios, albóndigas de boquerón, ensaladilla, calamares... Y, cómo no, un colpet de café licor, aunque soy más de cervecita.
El trabajo, la vida y las imitaciones de Camps y Rita me han llevado a otros sitios. Así probé el figatell de Gandia, los langostinos de Vinaròs o el paté con mermelada de níspero de Callosa d'En Sarriá. Pero hace poco descubrí por cuestiones familiares ¡La vaca! Estas líneas son un homenaje a Paco y Trini. De visita con la familia en Calp antes de comer me preguntaron: ¿Hacemos la vaca? Podría haber contestado que yo puedo hacer de Rita-Godzilla o de Aguilucho-Camps. Pero resulta que lo de la vaca es otra forma de llamar al aperitivo en Almadén. No conocía sus espectaculares berenjenas en vinagre. Es como cuando en Ratatouille, Remy mezcla sabores en la boca y la flipa en colores, nunca mejor dicho. La morcilla de Almadén, el atún de Calp, los caracoles, el tomate del huerto de Paco y Trini, el queso Lorimchar... No soy un sibarita, no tengo una mierda de paladar, pero... ¡Viva la vaca!

De alma débil
TANIA CASTRO

Ayer me salió mi primer orzuelo. Cosa molesta y dolorosa. A alguien se le ocurrió contarme que su abuela decía: "Te pones una llave de esas antiguas bajo del ojo y se van". No sé si por la molestia del ojo, el calor o el homenaje que me pegué para cenar pero dieron las tres y seguía sin dormirme. Busqué la llave de mi viejo armario y allí estábamos, yo, mi mano, mi ojo y una llave en plena madrugada. Triste, muy triste. Soy un alma débil, influenciable. Siempre lo he sabido y, consciente de mi defecto, he procurado evitar ciertas costumbres o actos que sé que en mi caso serían definitorios. Que te echen las cartas o la típica visita a una bruja que te dirá cuantos hijos vas a tener. ¡Ni hablar! Bastante tengo con no pasar bajo las escaleras, los gatos negros, no derramar sal o que la escoba no roce mis pies. Una vez no pude librarme de que una gitana me leyera la mano, pero es que era eso o echaba todos los males del mundo sobre mí y eso sí que hubiese sido una putada, me dijo, en aquel entonces, cuando era una joven y lozana adolescente, que me casaría tres veces. Aún me despierto pensando que he cruzado la frontera de los treinta y pocos y no contabilizo ni una boda. Intento quitarme idea tan absurda de mi cabeza y cuando veo que no lo consigo me aferro al recurso de decirme: tranquila, para eso están Las Vegas.


¿Cuánto sé de aceites?
QUIQUE DACOSTA

Me hago una pregunta: ¿cuánto sé de aceites? Sin pretenderlo, hemos aprendido algunas cosas de aceite de oliva. Me limitaré a estos.
Para empezar, qué puedo o debo hacer con cada tipo de aceite, con cada variedad, con cada coupage, con cada calidad. ¿Siempre virgen extra? ¿Sería mejor vulgarizar su finura?
Pues todas las preguntas tienen una respuesta y cada producto una aplicación específica que mejora aquello que con ese aceite se trata.
¿Para ensalada, para freír, para hacer un sofrito, para un all i oli, una mahonesa?
Para freír, picual; para ensalada, arbequina, para sofritos hojiblanca; para emulsiones el de aceituna manzanilla cacereña -dulce y aromático-; para consumir, en abundancia sin que su sabor nos amargue la boca.
Pero claro, habría que matizar : virgen, virgen extra, refinado y muchas más clasificaciones, variedades. Y están las regiones, y los coupages, como si de vinos se tratase. ¿Y de qué tamaños? El aceite se enrancia con el tiempo y no debemos desaprovecharlo.
Tenemos mucho estudiar sobre el aceite.

FUENTE: ELPAIS CV
www.quiquedacosta.es

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