lunes

22 agosto 2011. Pagina de Gastronomía.




Una interpretación de 'Inmortalidad'
TANIA CASTRO | 22-08-2011
Una interpretación de Inmortalidad, de Fantin-Latour.

31 PRODUCTOS QUE ESTREMECIERON AL MUNDO

La infusión trascendental

ALFREDO ARGILÉS

El té se ha convertido en bebida universal, y amén de esto, mítica y aún religiosa: tanto cuando los árabes nos lo ofrecen para agasajar nuestra llegada como en el té de las cinco inglés, o en el ritual japonés, que nos invita a tomarlo con trascendencia. Con azúcar, solo o con pastas, la ceremonia es la misma. Quianlong, emperador de la China, tomaba el té con leche añadiendo a la infusión un buen trozo de mantequilla, costumbre que venía de las más profundas tradiciones de su país. El té lo toman desde siempre los tibetanos con ese añadido calórico, la mantequilla de yak, imprescindible para soportar con alegría las frías temperaturas ambientales y por tanto formando parte de sus vidas.
El té se ha convertido en bebida universal, mítica y religiosa
Y decir China es hablar del té, ya que de allí procede el arbusto de ese nombre, las hojas que lo cubren y la bebida que con ellas se confecciona. Parece que fue el sabio Shennang, hermano del Emperador Amarillo, de la dinastía Zhou, quien en los años dos mil ochocientos antes de nuestra era encontró la planta, la calificó, la incluyó entre los remedios de la medicina china que él desarrolló, y además de todo eso la convirtió en moda para bebedores que deseaban limpiar sus cuerpos con la infusión.
Una infusión, la del té, con trascendencia universal, y es que por razón de los impuestos que el rey Jorge quiso imponer a las colonias americanas, estas se rebelaron e independizaron -esa historia cuentan los libros- y dieron lugar a los actuales EE UU, donde, por cierto, se utiliza el té mucho menos de lo que parecería educado ante tamaño favor.
El arbusto nació en la China pero derivó hacia la India y Ceilán, y hacia Kenia y Turquía, que lo adoran, producen y consumen en grandísimas cantidades. Hasta un total de más de tres millones de toneladas al año, lo que considerando el peso de la hoja desecada parece una barbaridad, a todos menos a los abnegados marinos que lo transportaron en otras épocas al continente, que obtenían por su rapidez y buen hacer innumerables premios y regalías.
En nuestro entorno hay incondicionales y forofos -aunque deberemos reconocer que no son mayoría- que tienen en la cabeza su té ideal o se pirran por probar las infinitas posibilidades que les brinda el mercado. Además de las fórmulas remotas, que distinguen las hojas según su nivel de oxidación, y que van del blanco al negro pasando por el verde y algunos tostados, y otras calificaciones posteriores que definen el grado de fermentación, el picado de la hoja y su acumulación, lo cierto es que para experimentar nuevas sensaciones deberán acudir al mercado anglosajón, que por propia vocación o por el recuerdo de su extinto imperio en los reinos del té, ha logrado sabores sin par al depositar las hojitas y sus mezclas en la hirviente agua que contiene la imprescindible porcelana. Té negro al aroma de vainilla, o de ciruela y pétalos de rosa; té verde con jazmín; té con frutas del bosque o con sabor a melón....
Y un té freddo en Florián, a la sombra del campanile veneciano.

EL APERITIVO DE CARLOS GÓMEZ

Una terraza en el Mercado, con flores y entre amigos

El aperitivo es para mi la antesala de algo bueno: el inicio del fin de semana, el prólogo de una buena comida o la preparación de una reunión familiar o con amigos. Por ello hay algo de mágico que hace que te apetezca vivir esos momentos que se alargan con una agradable conversación, con la seguridad de que después siempre viene algo bueno.
Mi lugar favorito para ir de aperitivos en Alicante está en los alrededores del Mercado Central y especialmente en su plaza, repleta de terrazas y de puestos de flores que los viernes y sábados rebosa alegría, vitalidad y una energía muy especial. Me encanta empezar el fin de semana cumpliendo con la costumbre de tomar el aperitivo en la plaza del mercado y comprar flores, compartiendo una cerveza con los amigos. Son dos ingredientes necesarios en cualquier aperitivo que se precie: la buena conversación junto a una estupenda compañía, y en la plaza del mercado es muy fácil conseguirlo, haciendo que los aperitivos se alarguen.
Pero en Alicante no hay tanta tradición de aperitivos como en sus pueblos, especialmente en los de la montaña, donde el aperitivo es todo un ritual. Junto a las tradicionales cervezas y vermús, han conseguido hacer del café licor un componente esencial en las relaciones sociales, que a la hora del aperitivo lo llaman barralet, tomado en vaso pequeño solo, con un poco de agua o gaseosa y acompañándolo de raciones de pescaditos, sepia o calamares.
Carlos Gómez es sociólogo y profesor en la Universidad de Alicante

Oda al microondas

Tania Castro 
Me lo han dicho por activa y pasiva: el microondas no es un buen electrodoméstico. Que destroza la comida y no es bueno para salud. Pero seriedad: llevo más de veinte años fumando sin ser fumadora. Que es posible que sucumba a un cáncer de oído, según los últimos estudios sobre móviles. Que mi miopía aumenta por las horas que paso frente a una pantalla. Que me estoy quedando sorda con tanto sonido envolvente en las salas de cine. Que son las doce de la noche y llego a casa muerta de hambre, derrotada después del trabajo. Y bendita sea la madre que me parió y me enseñó las maravillas de los tupper. Abres la nevera, coges la cajita de plástico, la llevas a la cajita de metal y le das a un botoncito. Más fácil imposible, y a estas alturas, que neuronas te puede destrozar el aparatito que no haya destrozado ya tu jefe con empeño durante todo el día. Esperas mirando anhelante su ventanita iluminada, con el tenedor en la mano. Abres la puerta. Sale el vapor impregnado de olor. Hincas el tenedor, te quemas la lengua, masticas rápido y tragas. Que queréis que os diga: que viva el inventor que lo parió. ¡Qué guapo, guapo y guapo! Que juro cuidarlo el resto de mi vida. Que cuando muera lo llevaré a un buen cementerio de chatarras y prometo serle fiel a sus hijos, a sus nietos y a sus tataranietos.

No más de 65 grados

QUIQUE DACOSTA

Manuela Romeralo, experta en vinos y otras bebidas espirituosas y espirituales, aunque estas sean alcoholes, tiene una percepción infinita sobre el té. Hablar con ella es aprender sobre cualquier tema que tratemos. Una de las conversaciones más fructíferas que he tenido referente a las infusiones de caldos, salados y dulces, fue con ella. Lo importante, me decía, es el tiempo de la infusión, así como su estado (en polvo o en rama), y sobre todo la temperatura a la que se le incorpora el agua.
Yo les recomiendo no sobrepasar de 65 grados porque los amargos surgen intensamente, y los otros aromas se evaporan con facilidad. Si le gustan las infusiones frías, con más razón. En fin, en verano infusiones frías para hidratarse sobretodo para el disfrute de los amantes de este tipo de bebidas. Cuidado con la teína excita tanto o más que la cafeína. Recomiendo el té Ceylan. En la cocina hice una combinación maravillosa: Ostra cruda que se bebía con té Ceylan (muy aromático) frío. Ahí...repetiré hoy.. hagan la prueba poniendo a este té además rodaja de limón y ramita de menta piperita.


FUENTE ELPAIS CV
www.quiquedacosta.es

No hay comentarios:

Publicar un comentario