31 PRODUCTOS QUE ESTREMECIERON AL MUNDO
Una salsa inmejorable
ALFREDO ARGILÉS
Las
gallinas ponen huevos para reproducirse. Al igual que hacen los patos, los
avestruces, los salmones y las sardinas. Y no lo hacen las personas, ni las
ballenas, ni otros muchos mamíferos. La ciencia asegura que los huevos existen
porque era necesario preservar el medio líquido para que el embrión se
desarrollase con seguridad, a cubierto de las inclemencias del tiempo y otros
agentes externos que lo malograsen. Seguridad que se acrecienta cuando la
cáscara que lo conforma es de sólida consistencia y en su interior la madre ha
instalado toda una despensa a disposición del nasciturus.
Velázquez
admiró los huevos fritos, ora con jamón, ora con chorizo
Parece
razonable pensar que la apropiación de los nutrientes que contienen los huevos
es tan antigua como los huevos mismos, y fuese el astuto ladrón cualquier bicho
que se moviese. Y entre los bichos más peligrosos sobresalía el humano, que los
contempló como fuente de vida desde la más lejana prehistoria. Allí donde había
un huevo, existía un predador que lo deseaba.
Pero
una cosa es robar los huevos en el nido ajeno y la otra hacer de ellos una
fuente organizada de riqueza, y aun más, base de una culinaria que puede ser
sencilla, casi primitiva, o elevarse a las alturas de las grandes creaciones
gastronómicas.
Los
cocineros señalan que no hay salsa mejor que el huevo crudo, que posee ligereza
a la vez que alimento, y que unta, protege, suaviza, e incorpora su sabor sin
ocultar el que cubre. Admírense los huevos pasados por agua -solo pasados-
cuando son mojados con una brioche,
el rebozo de un pescado, o esa impensable sutileza que es la salsa mahonesa y
sus derivadas, la holandesa, la bearnesa ...
Si
los freímos batidos obtenemos la tortilla, huérfana de acompañantes o
completada con patatas, o pimientos, berenjenas, gambas, camarones, ajos o
cebollas, y cualquier producto que el intelecto pueda deducir. Y si enteros,
los inconmensurables huevos fritos, que hasta Velázquez admiró, ora con jamón,
ora con chorizo o con un corte de tocino en nuestra clásica culinaria. Miles de
huevos, cocidos, poché, recubiertos por cien salsas o cubriendo mil verduras.
Rellenos o rebozados. Revueltos. A la plancha. A baja temperatura. Al horno. Y
al microondas.
En
todos los países y en todas las épocas. No conocemos restricciones religiosas
para su consumo, excepto las que surgen por ayunos o abstinencias y por unas y
otras cosas su consumo es alucinante. Se producen en el mundo más de sesenta
millones de toneladas cada año, que a ojo de buen cubero deben significar unos
cien mil millones de docenas, si todos fuesen de gallina, que no lo son.
Grandes
de avestruz, pequeños de codorniz, medianos de pavo, más pequeños de pato, de
tortuga y leo que en México hasta de mosquito, por no hablar de aquellos que
cogemos de los caracoles o los infinitos de pescados, que se llevan la palma de
finura y sabor. Al respecto, y como ejemplo a seguir, obsérvense las huevas
aprisionadas que generamos con el esfuerzo del hombre y el sacrificio del atún.
EL APERITIVO DE Carmen Alborch.
La mojama de Alcoi, la cerveza, el 'sushi' y el vino
Mariscal
decía hace algunos años que en Valencia la vida era fácil porque si algo no iba
bien te ibas a la Malva-rosa, te tomabas una cervecita y te cambiaba el estado
de ánimo. Aunque la cerveza no es mi aperitivo ideal, la asocio con el alivio
de la pausa en el trabajo, inmediatamente antes de la comida. Recuerdo las
primeras cervezas belgas que tomé y la japonesa con mi primer sushi. Ahora saboreo las de aquí, las
artesanales. El primer aperitivo que aparece en mi memoria es el vermú con
papas y aceitunas rellenas que tomaban mis padres con sus amigos, algunos
domingos, en el antiguo aeropuerto de Valencia. Un buen martini, uhmm, se puede
tomar en muchas partes del mundo, aunque prefiero saborear las especialidades
que, además, pueden ser evocadoras. A pesar de las bondades de algunas bebidas,
si tuviera que elegir, me quedaría con el vino y con los aperitivos caseros.
Recuerdo la mojama que traía mi abuelo desde Alcoi y la que compro ahora con
Josevi en el Mercat Central. Son todos estos aperitivos que relaciono con la
amistad, la generosidad, el saber y el placer. Vicente Todoli siempre nos
sorprende con sus últimos descubrimientos, siempre es sugerente la conversación
en torno a la mesa de los Navarro Baldeweg. La hospitalidad y el conocimiento
combinan especialmente en la bodega de Parcent de la familia Gutiérrez de la
Vega. Por cierto, hace años, en un delicioso viaje a Oporto y a San Sadurní,
proyecté escribir historias sobre las mujeres y la vinicultura. Os deseo un
buen brindis.
Carmen Alborch es exministra de Cultura.
Huevos y creación
TANIA CASTRO
Eh! oye,
tú, toma este huevo ¿Me podrías hacer una gallina? y así me hace compañía. Tú,
es decir, Dios, se puso manos a la obra. Pero la gallina no le salía. Comenzó a
dudar, además, si ya había creado una gallina pues ahí estaba el huevo. Fue en
ese preciso instante cuando se creó la eterna cuestión. La verdadera eterna
cuestión, no esa tontería que dicen por ahí del ser o no ser. Si es que a la
gente le encanta soltar mentirijillas e ir de intelectual. Como cuando llegas a
casa de un amigo a comer y tiene puesto el programa Corazón, corazón. Antes de que te dé tiempo a preguntar comienza a
explicarte que en realidad no lo está viendo sino espera que comience el
telediario del mediodía. Aunque ante tu sorpresa sobre el apuesto novio que se
ha buscado la Duquesa te sabe explicar a la perfección que ya ha firmado los
papeles prematrimoniales renunciando a todo y por fin se pueden casar.
¡Espectacular! Bueno, la verdadera eterna cuestión: ¿fue antes el huevo o la
gallina? Y digo yo, si Dios no halló la respuesta ¿cómo vamos a hacerlo
nosotros? Tras gastar muchos huevos sin encontrar la fórmula, rendido y
agotado, decidió darle otra cosa. "Toma hijo. Seguiré trabajando. Mientras
tanto te doy a una mujer de compañía. Ya nunca más estarás solo. ¡Pero cuidado!
creo que la he hecho sobrada de huevos".
Ojo con el huevo
QUIQUE DACOSTA
Se ha
preguntado qué hay detrás del código de barras de un huevo? Si es un huevo
español debe poner ES detrás del primer número. Si es un 3 el primer número del
código son "criadas en jaulas": las gallinas están dentro de jaulas
diseñadas para facilitar la recogida de los huevos, evitando que se ensucien
con el estiércol. Tienen acceso continuo a agua y a una alimentación
equilibrada. Estas instalaciones facilitan el control sanitario y la limpieza.
Las gallinas dentro de estas jaulas no se pueden mover. Se les corta el pico y
se les controla la iluminación para aumentar su productividad. * Si es un 2,
"criadas en suelo": se mueven libremente dentro del gallinero, en el
que tienen comida, agua, ponederos y zonas de paseo. * Si es un 1,
"camperas": las granjas tienen, además, corrales al aire libre donde
picotear, escarbar y darse baños de arena. * Si es un 0, son "de
producción ecológica". Para mí, la mejor elaboración posible para un huevo
es frito. Para ello, aceite de oliva virgen extra picual. Caliente, casi
humeante, echar el huevo, ayudar con una rasera a añadir el aceite por encima,
para hacer la puntillita crujiente, la yema cruda y caliente. Sal fina por encima
una vez fuera de la sartén y pan artesanal para mojar.
FUENTE:
ELPAIS.
www.quiquedacosta.es

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