miércoles

10 agosto 2011. Pagina de Gastronomía.



Reinterpretación de la obra La Gioconda
TANIA CASTRO
Homenaje a la patata en una reinterpretación de la obra La Gioconda, de Leonardo da Vinci.


31 PRODUCTOS QUE ESTREMECIERON AL MUNDO

Remedio contra la hambruna

ALFREDO ARGILÉS

Quién supondría, mientras degusta una sutil patata a la muselina, hecha puré y dulcemente mezclada con mantequilla, huevos y nuez moscada, o cocida y vaciada, y rellena de cangrejos, y bañada en una salsa bechamel reforzada con sabores a marisco -en magistral fórmula que toma su apelativo del famoso duque del mismo nombre- que pocos siglos antes la vulgar patata fuese pasto de los cerdos y de las más humildes gentes, y que su falta -por grave y contagiosa enfermedad- supondría una de las hambrunas mayores de las que se tiene recuerdo.
Con su feo aspecto ha sido capaz de relevar al nabo alimenticio
Sucedió en la Irlanda de mediados del antepasado siglo, cuando la importancia alcanzada por el tubérculo para la alimentación de algunas regiones de Europa era capital, nunca soñada por aquellos que la trajeron casi como curiosidad desde su América natal. La plaga de roya -el hongo Phytophthora infestans- se hizo presente y arruinó las cosechas en un momento en el que no existían los cereales salvadores de antaño. Fue la muerte y desolación, ya que la población disminuyó en más de dos millones de personas.
Primero dicen que fue la colocasia, producto tropical de notables semejanzas -quizás antecedente de la papa andina- de la que se proveyeron los peruanos desde tiempo inmemorial, y después ya el conocido tubérculo, el que por más de siete mil años fue indispensable fuente de supervivencia: "La mitad de los indios no comen otra cosa", decían los conquistadores hispanos cuando invadieron las altas tierras de los Andes.
Y es que la que llegó a ser llamada trufa por nuestros antecesores ha salvado la vida a mil generaciones de la humanidad, con su feo aspecto y su monótono sabor ha sido capaz de relevar al todopoderoso nabo alimenticio de nuestro Medievo, a la imprescindible col que conformó el choucroute de los pueblos germánicos hasta hace pocos siglos, y hasta al todopoderoso trigo cuando las cosechas del cereal así lo obligaban.
Cuarto producto en la producción mundial agrícola, no se hace noble y gastronómico hasta que no cae en manos del Viejo Mundo, que lo sofistica hasta el primor después de haber desempeñado su labor alimentaria. Pero antes tuvo que intervenir Antoine Parmentier, que sacó la patata del ostracismo que la había ocultado al mundo por el temor que inspiraba su consumo, ya que se consideraba producto venenoso. La preocupación a mediados del siglo XVII por la alimentación había propiciado por parte de la Academia de las Ciencias francesa un concurso con el sugestivo título de: Para la búsqueda de una sustancia que pueda atenuar las calamidades de la hambruna, que fue ganado por el agrónomo al que hacemos referencia, que llegó a plantarlas en los terrenos que el rey le había concedido para sus experimentos, logrando de esta suerte el favor popular y el nobiliario. Los ejércitos se alimentaron de patatas, imitando así a los campesinos, que las consumían a placer. Desde entonces, civiles y militares nos inflamos a comerlas.

TANIA CASTRO

Días estupendos

TANIA CASTRO
Hoy es uno de eso días estupendos en los que te sientes feliz mirando durante horas tu pie izquierdo. Ese tipo de días en los que caminar por la orilla del mar parece romántico, único, especial. La niña con braguitas de volantes, el pescador con su sombrero, la señora madura y atractiva con el pelo al viento y la luz del Mediterráneo. Un cuadro de Sorolla delante de nuestros ojos. Hasta estas orillas también ha llegado el arte contemporáneo. Bellos y bellas Botero. Adolescentes con bikini y cara a lo Warhol. Cuerpos esculturales dignos de ser retratados por Helmut Newton. Parejitas que parecen sacadas de una viñeta de Jordi Labanda, asiáticos de Juan Muñoz que no hablan pero sí sonríen. Y en mi locura marina juro haber visto a una abuelita con una enorme barra de pan que me recordó a mi adorada Louise de Bourgeois con aquel enorme pene bajo su brazo. Uno de esos días que piensas en mimarte y te acercas al mercado. Compras uvas regordetas y moradas, pescadito fresco con receta incluida. Buena gente la del mercado. Y el mercado, nuestro monumental Mercado Central. Da igual las veces que vayas, siempre resulta espectacular. Pico cebolla, rodajas de tomate, ajo, albahaca y añado el antojo del día. La vida es dulce y por alguna razón parece que la felicidad pasa siempre por la mesa.


EL APERITIVO DE

Va de uvas la cosa; también de 'nyesples'

Soy un hombre de pocas costumbres fijas, nada me domina si lo puedo evitar. Lo del aperitivo no casa mucho conmigo, un término muy formal para mi escaso apego al horario. Como mucha fruta, a todas horas. Estos días estoy en Murano, muy cerca de Venecia. Trabajo el cristal de la zona para mis piezas y vivo la mayor parte del día entre hornos a 1.300 grados. En esta situación, no hay bocado mejor que la fruta. El otro día me llevaron a Venecia y me acerqué al Erbaria, el mercado de la fruta. ¡Me compré una sandía melona...! Me pasé el día comiendo sandía. De todas formas, cuando estoy en casa, prefiero la uva. Me gusta toda la fruta, la de temporada, pero si tengo que decir una, la uva. Me apetece siempre que esté fresca. ¡Me la como como los pajaritos que van picando la primera fruta que llega! En casa tengo suerte. Tengo melocotoneros, manzanos, perales. Tengo matas de fresas y de frambuesas. Tengo hasta un árbol de nyesples. Es una fruta rara, difícil de encontrar. Su sabor resulta áspero, agridulce. Si te la comes un poquito verde, no te cabe la lengua en la boca. Lo curioso es que no madura en el árbol. Tienes que tomarlas cuando están coloradas y dejarlas sobre un paño seco a la sombra, así maduran bien.
Siempre he sido muy austero. Me gusta pasear por mi mas y coger la fruta de los árboles. No me gustan las grasas, apenas como una vez al día y ya tengo 80 años. ¿El truco? Comer lechuga como una cabra y beber aceite de oliva a tragos. De aperitivo o de lo que sea.
Juan Ripollés es escultor.


QUIQUE DACOSTA

Patatas fritas

QUIQUE DACOSTA
¿Patata? Como usted quiera, pero que no le quede cruda. Creo que es de las peores sensaciones que uno puede tener al enfrentarse a un plato que lleva patata. Un suquet con la patata encallada o dura, o una tortilla de patata, o una ensaladilla rusa. Ufff qué mal. Mi elaboración favorita con unas patatas son, sin lugar a dudas, las patatas fritas, y a tenor del éxito popular, no soy el único. Eso sí, jugosas por dentro, bien doradas y sin grasa. Punto de sal equilibrado, fantástica elaboración.
Otra cosa que estamos haciendo con un tubérculo en mi restaurante es una sopa fría de chufas, sin azúcar, para un plato salado. Hacemos una horchata que tras triturarla y tamizarla en un termomix emulsionamos con calor. El calor hará que la fécula espese y dé una consistencia singular a la horchata, que nos permite emulsionar con algo de aceite de oliva.
Eso sí, rápidamente a enfriar y servir. Nosotros la acompañamos con unas trufas de foie, usted en casa no es necesario que haga esa elaboración enrevesada, pero sí puede cortar cinco daditos por plato de foie gras, una escama de sal encima de cada dadito y cinco gotas de aceite de trufa negra al lado del foie gras.

FUENTE: ELPAIS
www.quiquedacosta.es

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