
Hojas de espinacas entre cabellos de mujer
TANIA CASTRO | 06-08-2010
"Sobre la almohada Desatado en cabello Primavera en ondas" Homenaje al poeta japonés Yosa Buson.
Para el ardor de boca
ALFREDO ARGILÉS 06/08/2010
Dicen los sabios de la Escuela de Salerno en el prefacio de su Regimen Sanitatis: "La espinaca es buena para el ardor de la boca, / I comer espinaca amarga va bien a los estómagos ardientes".
La espinaca se consume cruda o cocida, en ensaladas o con bechamel
La historia o la leyenda adjudican la creación de la primera escuela de medicina del mundo, allá por el siglo IX, a cuatro mentes preclaras: el griego Pontus, el árabe Adela, el judío Helimus y el latino Salernus, que justo en Salerno (Italia) juntaron sus saberes, que eran -nada más y nada menos- aquellos que provenían del clásico mundo griego representado por Hipócrates, Galeno y Dioscórides, añadidos a los de todos los que fueron sus alumnos y traductores en los imperios que les siguieron.
Desconocemos lo que es el ardor de boca, aunque conocíamos bien -hasta el advenimiento del omeprazol- lo que era sufrir de estómago ardiente, exceso de ácido que ahora sabemos combatían nuestros mayores con la ingesta de la planta quenopodiácea antes citada, la cual ha quedado en la actualidad, y para estos menesteres, relegada al consumo de los adictos a las medicinas alternativas que en mundo existen.
Nuestros descreídos contemporáneos, sin embargo, ahora las comen solo por su rico sabor y porque están llenas de vitaminas, fibra e hidratos de carbono, lo cual las convierte en muy aconsejables para el tránsito intestinal y poco más; ni siquiera los niños las consumen para ser fuertes como Popeye, porque es sabido que su contenido en hierro no es de la magnitud que aseguraba el héroe del cómic.
Cultivada todo el año está en sazón en la época más fría, y se consume en crudo o cocida, formando parte de ensaladas y guisos con bechamel, o cocinadas con mantequillas para de esta suerte acompañar a las carnes de aves y otros mayores animales como la vaca. En nuestra cultura las cocemos y comemos sin más aparato que el aliño de aceite y vinagre, o sofritas con ajos, o formando parte indispensable de las llamadas empanadillas vegetales, siendo así que no llevan el habitual ingrediente del atún.
Mucho le deben las espinacas a Ferdinand Carré y Charles Tellier, avisados ingenieros que no dudaron -entre los años cincuenta y ochenta del siglo XIX- de las posibilidades que proporcionaba el frío para la conservación de los alimentos, dando lugar a los congelados que ahora conocemos, y a los que nuestra verdura se somete con fruición y gran éxito, siendo así uno de los productos que más se expende en ese gélido estado. Aunque no es extraño ese comportamiento, habida cuenta que -cuenta la tradición- bolitas de las hojas de esta planta, bien cortada y después cocida y prensada, se vendían como rosquillas en los mercados del más profundo Medievo, siendo sus principales comensales aquellas personas a las que sus muchas obligaciones no les permitían demorarse en hacer sofisticados y complejos platillos, o aquellos otros, como los estudiantes, cuya economía pasaba por una frugal y rápida colación.
LA RECETA
Berberechos a las dos espinacas
Quique Dacosta 06/08/2010
Ingredientes:
Hojas de espinaca y hojas de lechuga de mar, con berberechos frescos.
Elaboración:
La idea es simple. El invitado no sabrá cuándo esta comiendo una cosa u otra, hasta que se lo meta en la boca. La lechuga de mar, cortada en pedazos del tamaño de la espinaca que tengamos.
Tendremos un caldo base de crustáceos, que hemos hecho potencialmente a partir de unos mejillones.
Haremos un sofrito de ajo picado, punta de guindilla y perejil picado.
Cuando el ajo empiece a bailar, añadir un poco de vino blanco seco y seguidamente el caldo de mejillones. Dejamos levantar el hervor y en ese momento añadimos a parte iguales la lechuga de mar y la espinaca, sin la penca central.
La cocción de la lechuga de mar es un poco más larga que la de la espinaca, por lo tanto la ponemos tres minutos antes al caldo que las hojas de acelga. Una vez hayan cocido cuatro minutos (tres con la lechuga de mar y uno con la espinaca) añadimos los berberechos grandes, frescos y de muy buena calidad, bien limpios.
Seguidamente añadimos una cucharada de Maicena exprés para espesar un poco y en el último momento, dos gotas de vinagre de jerez.
Probamos y ponemos a punto de sal.
A este plato se le puede poner un huevo poché en los últimos momentos.
Restaurantes recomendados
- Óleo. Plaza de Juan Antonio Benlliure, 9. Valencia. Tel. 963 675 865.EL CÓCTEL
Iceland tea
Javier Andrés Salvador 06/08/2010
Cuatro partes de té negro frío, una de whisky de malta, hielo picado. Té en cualquiera de sus variedades, para cuya elaboración utilizaremos agua mineral. De entre los diversos métodos existentes para su preparación, tal vez resulte más adecuada la maceración en frío: obtendremos un té más nítido y limpio, pero preservando todas sus cualidades. Macerar las hojas de té en agua y azúcar unas 12 horas. En este caso hemos optado por un té negro inglés para acompañar el whisky de malta. De esta forma ya tenemos la base para nuestro cóctel y solo nos resta mezclar los ingredientes. Agitar y verter en un vaso coctelero enfriado. Unas hojas tiernas de espinacas ligeramente aliñadas con aceite y limón resultan el mejor snack para acompañar este refrescante cóctel.
fuente:
el País.
www.elpais.com
http://www.elpais.com/espana/cvalenciana/
Quique Dacosta, Restaurante.
www.quiquedacosta.es
0034 965784179
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